El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió extender por cinco días el plazo impuesto a Irán para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz al tráfico internacional, al tiempo que suspendió temporalmente su amenaza de atacar plantas eléctricas iraníes, en un intento por dar margen a negociaciones en curso.
El anuncio fue realizado este lunes a través de su plataforma Truth Social, horas antes de que venciera el ultimátum inicial de 48 horas. Trump afirmó que Washington y Teherán han sostenido conversaciones que calificó como “muy buenas y productivas”, con la posibilidad de alcanzar “una resolución completa y total” del conflicto.
El mandatario estadounidense condicionó la pausa en los ataques al resultado de esas negociaciones, que, según indicó, continuarán durante toda la semana.
La decisión llega en un contexto de creciente tensión en Medio Oriente, donde la guerra —ya en su cuarta semana— ha escalado con ataques a infraestructuras energéticas, bombardeos en múltiples frentes y amenazas directas entre ambos países. El conflicto ha dejado más de 2,000 muertos, ha impactado rutas aéreas clave y ha provocado un alza significativa en los precios del petróleo.
El estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, permanece restringido tras acciones de Irán en respuesta a ataques de Estados Unidos e Israel. Aunque Teherán sostiene que la vía marítima sigue abierta, ha limitado el paso a embarcaciones vinculadas a sus adversarios.
El cierre parcial de esta ruta ha generado efectos inmediatos en los mercados energéticos globales, elevando el costo del crudo y afectando el precio de bienes básicos a nivel internacional.
Antes del anuncio de Trump, Irán había advertido que respondería con ataques contra infraestructuras eléctricas en toda la región del Golfo e incluso con el minado del Golfo Pérsico si se concretaban bombardeos estadounidenses. Altos funcionarios iraníes señalaron que instalaciones energéticas y de desalinización —clave para el suministro de agua potable en países desérticos— podrían convertirse en objetivos militares.
En paralelo, Emiratos Árabes Unidos reportó intentos de interceptación de proyectiles lanzados desde territorio iraní, mientras Israel confirmó una nueva ola de ataques contra objetivos en Teherán, sin detallar los daños ocasionados.
Impacto humanitario y económico del conflicto
El jefe del Comando Central de Estados Unidos, almirante Brad Cooper, aseguró en una entrevista que las operaciones militares buscan debilitar la capacidad de Irán para reconstruir su aparato militar, señalando que los ataques se dirigen a infraestructuras estratégicas y centros de producción.
En el plano humanitario, las cifras continúan en aumento. Según autoridades citadas por AP, más de 1,500 personas han muerto en Irán, mientras que en Israel se reportan al menos 15 fallecidos. A esto se suman víctimas en Líbano, donde los bombardeos han causado más de 1,000 muertes y desplazado a cerca de un millón de personas.
El impacto económico también se intensifica. El precio del crudo Brent se mantiene en torno a los 113 dólares por barril, lo que representa un incremento superior al 50% desde el inicio del conflicto. Organismos internacionales advierten sobre efectos en cadena, especialmente en países en desarrollo dependientes de importaciones energéticas.
A pesar del tono conciliador del anuncio estadounidense, las amenazas cruzadas y los movimientos militares en la región mantienen el conflicto en un punto de alta volatilidad, con riesgos que podrían extenderse más allá de Medio Oriente.


