En la cuarta semana de guerra en Oriente Próximo, las conversaciones siguen siendo las mismas: ¿Has oído los misiles de hoy? ¿Parará en algún momento Irán? ¿Qué planes tienen Israel y Estados Unidos? Y aunque la población de ciudades como Dubái intenta mantener su vida … normal, como antes de la guerra, han tenido que adaptarse a los nuevos tiempos, algo que nunca pensaban que les iba a pasar.
Lara llegó hace 15 años a Dubái desde Madrid, cuando todavía no estaba de moda vivir en esta ciudad. «Emiratos la considero mi casa, aquí tengo mi trabajo, amigos… mi vida», cuenta. El 28 de febrero, el día en que empezó la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán, también comenzaron los ataques de Teherán a los países del Golfo. Algo que nadie nunca había pensado que podía suceder.
«Ahora muchos hablan de que esta situación era previsible, pero nadie monta su vida en un país como este pensando que en algún momento íbamos a vivir una guerra», dice Lara. Ese día, sábado, esta española aprovechaba el buen tiempo que hace en la ciudad en una playa cercana a su casa. «Fue a través del teléfono como me enteré de que nos habían atacado». Después, días de confusión y nervios. «Al principio no sabes cómo actuar, te quedas paralizado, pero ya vamos por la cuarta semana y acabas aprendiendo a vivir. Cambias tus rutinas, tu forma de vida, pero no me planteo irme de aquí».
La situación en Dubái, aunque ha sido una de las ciudades más golpeadas por los misiles y drones iraníes que los sistemas de defensa de Emiratos han interceptado con un gran éxito, estos últimos días parecen más tranquilos. Desde el viernes por la tarde no ha habido alertas en los teléfonos, pero nadie se fía de que la situación vaya a mejorar. Todo lo contrario.
«En vez de rebajar la tensión parece que estamos en una escalada», comenta Kelly, otra expatriada en Dubái. También lleva casi 15 años en esta ciudad y como Lara la siente como suya. Todos parecen confiar en el Gobierno emiratí, pero también tienen un plan B. «Si la cosa se pone más seria sí que tengo un plan para salir de aquí. Si no es por aire, por carretera hasta Egipto pasando por Arabia Saudí», dice Kelly. «Volaría a Madrid o me escaparía a la zona más rural de Omán, donde ahí no pasa nada», dice Lara.
Kelly Powey García.
(M. Nieto)
La idea de que Emiratos se pudiera involucrar en la guerra, con el envío de fuerzas o ataques contra Teherán, de momento parece no cobrar mucha fuerza, pero todo podría cambiar si Abu Dabi decide pasar al ataque y no solo defenderse de los misiles y drones de Irán. «Si Emiratos ataca, ahí sí que me iría porque la situación sería muy diferente. Seríamos todos objetivos», comenta Lara.
A la defensiva
Durante 20 días, desde que Estados Unidos e Israel comenzaron sus bombardeos sobre Irán, los Estados del Golfo han enfrentado continuos ataques con miles de drones y misiles iraníes contra sus aeropuertos, hoteles, puertos, bases militares, distritos financieros, centros de datos y edificios. Si bien esto ha representado un ataque incalculable contra su soberanía, seguridad y economía —en ciudades como Dubái poniendo en duda la seguridad que le caracterizaba—, los países del Golfo hasta ahora solo han respondido a la defensiva, invirtiendo miles de millones en interceptores que han logrado derribar cerca del 90% de los proyectiles iraníes.
Los países del Golfo han invertido miles de millones en interceptores que han logrado derribar cerca del 90% de los proyectiles iraníes
Sin embargo, algunos Estados se están planteando pasar al ataque y responder a las embestidas del régimen iraní. Poco después del inicio de la guerra, países como Arabia Saudí, Baréin, Emiratos, Jordania, Qatar o Kuwait firmaron un comunicado conjunto en el que reiteraban su derecho a defenderse de ataques iraníes. Riad incluso llegó a decir que podría responder por la vía militar si la situación empeoraba.
De momento, no parece que eso vaya a ocurrir. «Dudo mucho que algún Estado árabe del Golfo se una a la guerra entre Estados Unidos e Israel porque, como todos han dicho repetidamente: esta no es nuestra guerra», afirmó en una entrevista para la cadena alemana DW Fawaz Gerges, profesor de relaciones internacionales en la London School of Economics.
Estados Unidos, sin estrategia
Todo es incierto en esta guerra, sobre todo porque los movimientos de Estados Unidos no parecen seguir una estrategia. «Los próximos dos días van a ser determinantes para saber si me voy de aquí (de Dubái) o me quedo», cuenta Inas, una palestina expatriada en Dubái desde hace un par de años. «Trump ha amenazado con destruir todas las plantas de energía de Irán y si lo hace van a responder contra nosotros destruyendo todo». El miedo y la preocupación aumentan cada vez que escuchan hablar al presidente americano de sus próximos movimientos en la región.
Anwar Gargash, asesor diplomático del presidente de los Emiratos Árabes Unidos, el jeque Mohamed, afirmó que los ataques de Irán contra los Estados árabes del Golfo tienen «profundas repercusiones geopolíticas». «Los misiles, los drones y la retórica agresiva son iraníes. El resultado es reforzar nuestras capacidades nacionales y la seguridad conjunta del Golfo, así como consolidar nuestras alianzas de seguridad con Washington», afirmó en una publicación en X.
Los países del Golfo se encuentran en una situación casi imposible, entre la espada y la pared, teniendo que equilibrar la necesidad de defender su soberanía con la de proteger su seguridad regional en el futuro.


