En un paisaje político muy fragmentado, hay una regla que parece inquebrantable en Francia: el Partido Socialista lleva las riendas del Ayuntamiento de París. El progresista Emmanuel Grégoire ha ganado este domingo en la capital gala en la segunda vuelta de las elecciones municipales … con el 53% de los votos. El exnúmero dos de la alcaldesa Anne Hidalgo ha confirmado su buen resultado en la primera vuelta y se ha impuesto con mayor claridad de lo que preveían los sondeos. La conservadora Rachida Dati, una de las grandes derrotadas de la noche, obtuvo solo el 38% de las papeletas, a pesar de haber fusionado su lista con la de los partidos afines al presidente, Emmanuel Macron. La insumisa Sophia Chikirou quedó tercera con el 8%.
«París se ha mantenido fiel a su historia», aseguró Grégoire ante sus simpatizantes reunidos en la entrada de la sala de conciertos la Rotonda de Estalingrado. La capital «es el corazón de la resistencia a la unión de las derechas», añadió este dirigente, de 48 años, al frente de una coalición entre socialistas, verdes y comunistas. Tras su discurso de celebración a las nueve de la noche, se fue con una bicicleta eléctrica desde ese bar en el nordeste de la ciudad hasta el Hôtel de Ville. Allí se reunió con Hidalgo, que se jubila de la política municipal tras doce años en el cargo.
Ce soir, nous étions encore très nombreuses et nombreux, réuni·es pour cette dernière ligne droite de la campagne des élections municipales.
Dimanche, à Paris, le choix est simple. L’union de la gauche et des écologistes, ou la droite extrémisée. pic.twitter.com/CQHOvTysMZ
— Emmanuel Grégoire (@egregoire) March 20, 2026
No hubo grandes sorpresas en este domingo electoral en Francia. Las urnas confirmaron los buenos resultados de la izquierda, sobre todo de los socialistas, en la primera vuelta en las diez ciudades más pobladas. Seguirá habiendo ediles progresistas en París, Marsella, Lyon, Lille, Estrasburgo, Nantes y Montpellier. El centro-derecha ha conservado Toulouse, el derechista Éric Ciotti se ha convertido en el nuevo alcalde de Niza y el exministro macronista Thomas Cazenave venció en Burdeos, donde los verdes habían gobernado desde 2020.
Mientras que las fuerzas progresistas siguen al frente de la mayoría de las principales metrópolis, la derecha tradicional de Los Republicanos (LR) continúa siendo la formación con mayor implantación local. Pese a su declive en el plano nacional, el histórico partido de Jacques Chirac o Nicolas Sarkozy dirige la mayoría de las localidades pequeñas o medianas. Y resiste a nivel municipal ante el auge de Agrupación Nacional de Le Pen.
Resultado a medias tintas para la extrema derecha
No obstante, la derecha radical gobernará por primera vez en una de las diez localidades más pobladas. El diputado Éric Ciotti, que en 2024 abandonó la dirección de LR para fundar un partido satélite del lepenismo, venció en Niza con el 45% y destronó al alcalde conservador Christian Estrosi (36%). Pero aparte de su triunfo en la rica ciudad de la Costa Azul, la Agrupación Nacional sufrió varias derrotas significativas, especialmente en su feudo del sudeste del territorio galo.
La más relevante de ellas ocurrió en Marsella, la segunda localidad con más habitantes. El alcalde marsellés, el socialista Benoît Payan, ganó con el 54,6% de las papeletas y se impuso con cierta claridad ante el ultraderechista Franck Allisio (39%). La extrema derecha también perdió en Nîmes o Toulon. «No se trata de victorias circunstanciales, sino la expresión de un profundo cambio», subrayó Jordan Bardella, número dos de los lepenistas, a pesar de los resultados a medias tintas de su formación.
La Agrupación Nacional ha aumentado su peso municipal, que hasta ahora era prácticamente marginal más allá de Perpiñán. La mayoría de sus alcaldes salieron reelegidos desde la primera vuelta y a partir de ahora contará con la vitrina de Niza, aunque el nuevo alcalde no pertenece directamente a este partido. Pero su presencia en los ayuntamientos continúa siendo poco importante, como lo demuestra que solo se había presentado en poco más de 600 de un total de 35.000 municipios en el país vecino
También es limitado el peso municipal de la Francia Insumisa (afines a Sumar o Podemos). Aunque sus buenos resultados fueron una de las sorpresas en la primera vuelta, el partido de Jean-Luc Mélenchon recibió un jarro de agua fría en la segunda al no vencer en Toulouse ni Lille. Ha incrementado, sin embargo, su poder en los Ayuntamientos al conseguir por primera vez las alcaldías en dos ciudades con más de 100.000 habitantes: Saint-Denis, en la periferia de París, y Roubaix, en la de Lille.
El exprimer ministro Édouard Philippe sale reforzardo
En el caso de las formaciones afines a Macron, respiraron aliviadas con la victoria en Le Havre (noroeste) del exprimer ministro Édouard Philippe. El que fuera jefe del Gobierno entre 2017 y 2020 seguirá como alcalde de esa localidad normanda tras ganar con casi el 48% de las papeletas. Philippe, que es el aspirante de centro-derecha mejor posicionado de cara a las presidenciales del año que viene, había condicionado su candidatura a esos comicios a una reelección ahora. Las victorias en Le Havre y Burdeos fueron dos de las pocas noticias positivas para los macronistas. No cuentan con una gran implantación local, a pesar de que están al frente del Ejecutivo desde 2017. Incluso el exprimer ministro François Bayrou perdió en Pau, cerca del País Vasco galo.
La segunda vuelta estuvo marcada por una baja participación. Solo acudieron a las urnas el 57% de los electores, lo que representó el segundo dato más bajo en unas municipales en la historia de la Quinta República. La elevada abstención invita a la prudencia a la hora de sacar conclusiones categóricas de estos comicios, que tienen lugar apenas un año antes de la próxima carrera hacia el Elíseo. Estas elecciones no solo ratifican la fragmentación de la política francesa, sino también el peso local de los partidos tradicionales (el socialista y la derecha republicana). Siguen gobernando en la mayoría de los municipios pese a su declive nacional.


