Giorgia Meloni afronta una importante prueba de fuego. Los italianos podrán pronunciarse hasta el lunes a mediodía sobre su proyecto de reforma de la Justicia. Lo hacen con un referéndum que la oposición ha transformado en un voto sobre la primera ministra. El resultado es … una incógnita y a un año de las elecciones generales, lo que suceda no condicionará solo el futuro de la Justicia sino la solidez de la coalición al mando de este país. Desde que está al frente del gobierno, Meloni no ha perdido ninguna elección y si pierde este referéndum podría significar el fin de su racha.
Los primeros ministros italianos saben que estos referéndum los carga el diablo. En diciembre de 2016, el entonces primer ministro Matteo Renzi dimitió cuando vio rechazada por referéndum su propuesta de reformar el Senado y agilizar la aprobación de leyes. Asegura que allí aprendió la lección de que «un referéndum ofrece a quienes detestan al gobierno la oportunidad perfecta para golpearlo», independientemente de lo que se vote.
En su caso, Giorgia Meloni ya ha avisado de que si pierde no piensa dimitir «porque mi intención es cumplir mi mandato». Con ironía proclama que «si votas «No» solo para echarme, corres el riesgo de quedarte tanto con Meloni como con un sistema judicial que no funciona. No me parece que sea un buen negocio».
Tras los procesos a Berlusconi, es habitual que los partidos de la derecha en Italia critiquen la politización de la magistratura, pues consideran que está escorada hacia la izquierda. Por eso, en este referéndum, la oposición ve con suspicacia que Meloni intente reformar la Justicia, y la derecha considera que quienes se oponen lo hacen para no perder influencia entre los jueces.
La propuesta de reforma
La reforma que plantea Meloni tiene tres elementos. El primero consiste en separar la carrera judicial de magistrados y de fiscales, como ocurre en España y en muchos otros países europeos. Hasta ahora, los magistrados y fiscales siguen las mismas oposiciones y son autogobernados por el mismo órgano. El Gobierno opina que si comparten carrera, se compromete la imparcialidad del juicio.
Otro cambio supone modificar el mecanismo de elección de miembros del «Consiglio Superiore della Magistratura» (CSM), equivalente al Consejo Superior del Poder Judicial que se ocupa de la asignación de plazas, traslados y sanciones internas. Está integrado por 33 personas de las cuales 20 nombradas con una votación interna entre sus miles de miembros, 10 elegidas por el Parlamento italiano y 3 cargos permanentes. La reforma sustituye la votación interna con un sorteo para evitar que las asociaciones de jueces ligadas a la política estén sobrerrepresentadas ya que, según partidarios de la reforma, se reparten los cargos y las plazas relevantes entre ellas. Los detractores de la reforma avisan que así se pierde la meritocracia, pues los responsables serán elegidos independientemente de su carrera, experiencia o especialización.
El tercer cambio relevante consiste en retirar la función disciplinaria al Consiglio Superiore della Magistratura y formar una nueva ‘Alta Corte Disciplinaria’ que actúe autónomamente para juzgar y sancionar errores profesionales de magistrados y fiscales.
El constitucionalista de la Universidad de la Sapienza Stefano Ceccanti está de acuerdo con la reforma pues opina que la separación de carreras entre magistrados y fiscales garantiza «que el juez sea imparcial, y que no esté del lado del fiscal».
El profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Roma Tre, Massimo Siclari, es contrario pues opina que la elección por sorteo de los componentes del CSM «elimina un elemento esencial de independencia, que es la posibilidad de elegir a quienes te representan». «Es como abandonar el sistema de partidos para formar el Parlamento. La elección nominal responsabiliza a los elegidos y se basa en la idoneidad para una función, en la meritocracia», explica a ABC. Además, en su opinión «una reforma de este calibre merecía un debate más profundo y más tiempo».
Como casi toda la izquierda italiana se ha unido para pedir que se vote «No» a la reforma propuesta por Meloni, el referéndum medirá la fuerza de la oposición
Para sacarla adelante sin retrasos en la Cámara de diputados y en el Senado, el Gobierno la ha vinculado a una «moción de confianza», de modo que si perdían, caía el ejecutivo. De esta forma, la coalición de Gobierno la ha apoyado sin fisuras en las dos votaciones que ha necesitado en cada cámara. Como se trata de modificar varios artículos de la Constitución italiana y el gobierno no tiene quorum suficiente en el Parlamento para hacerlo -allí necesitaría una amplia mayoría de dos tercios-, la propuesta debe ser ratificada con un referéndum.
Como el resultado está bastante abierto, los tres partidos de la coalición de gobierno no han convocado eventos de masas ni ningún mitin juntos. Giorgia Meloni piensa que le beneficiaría la alta participación y estos últimos días se ha volcado personalmente con entrevistas, por ejemplo para el podcast del rapero Fedez, crítico con su Gobierno y muy escuchado entre el público joven. En contraste, los líderes de casi todos los partidos de izquierdas participaron juntos en un mitin en el centro de Roma para solicitar el «No», un gesto con el que ligan su futuro al resultado incierto de esta votación.
El resultado del referéndum se conocerá este lunes por la tarde y aunque afectará al futuro de la Justicia, tendrá un impacto aún mayor en los equilibrios de la política en Italia.


