Un Hamlet que transforma la mirada llega a Brooklyn

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En un momento en que los debates sobre diversidad e inclusión ocupan un lugar central en la conversación cultural, una nueva versión de Hamlet irrumpe en la escena teatral internacional para replantear no solo un clásico, sino también quién tiene derecho a habitarlo.

Dirigida por la peruana Chela De Ferrari y presentada por Theatre for a New Audience (TFANA) en el Polonsky Shakespeare Center de Brooklyn, esta innovadora producción, a cargo de Teatro La Plaza, reúne a ocho actores con síndrome de Down que reinterpretan la obra de Shakespeare desde sus propias experiencias de vida.

El punto de partida de este proyecto no fue un casting tradicional, sino un encuentro. Chela De Ferrari recuerda que todo comenzó con Jaime Cruz, un actor con síndrome de Down que en ese momento trabajaba como acomodador en el teatro.

Durante una reunión interna, Cruz sorprendió al equipo al presentarse no como acomodador, sino como actor. Ese gesto despertó la curiosidad de la directora, quien lo invitó a conversar. A partir de ese intercambio íntimo y revelador, comenzó a gestarse una nueva forma de imaginar Hamlet.

“En algún momento me sorprendí imaginándolo con la corona de Hamlet”, cuenta. 

Fue entonces cuando la icónica pregunta “ser o no ser” adquirió una nueva dimensión: la de alguien cuyo derecho a ser plenamente visible sigue siendo cuestionado.

“Ese fue el momento en que entendí que no se trataba de adaptar a los actores al clásico, sino de permitir que el clásico se transformara a partir de ellos”, añade De Ferrari.

Un proceso creativo colectivo

Lejos de partir de un guion cerrado, el montaje se construyó a lo largo de más de un año mediante un proceso colaborativo. Ensayos, improvisaciones, conversaciones y materiales aportados por los propios actores dieron forma a una dramaturgia viva.

“Ese fue el momento en que entendí que no se trataba de adaptar a los actores al clásico, sino de permitir que el clásico se transformara a partir de ellos”, señala Clara De Ferrari. Foto: Cortesía Theatre for a New Audience

“Cada actor trajo su mundo, su historia, su manera de entender el amor, la libertad y el miedo. La obra se fue escribiendo con ellos, no sobre ellos”, explica la directora.

Las escenas nacieron del diálogo entre Shakespeare y las experiencias personales del elenco: el amor supervisado, la búsqueda de autonomía, la necesidad de ser escuchados. Canciones, raps, textos y dibujos se integraron orgánicamente al universo del clásico.

Un ejemplo emblemático es la escena de “las tres Ofelias”, construida a partir de los sueños personales de tres actrices.

“Ahí entendimos que lo íntimo también puede ser profundamente universal”, señala De Ferrari.

El resultado es un Hamlet reconocible, pero atravesado por nuevas voces, cuerpos y perspectivas.

Una obra con alcance global

Este Hamlet ha recorrido ya más de 20 países, 51 ciudades y 11 idiomas, recibiendo elogios de la crítica internacional. Medios como The Telegraph, The Scotsman y Chicago Tribune la han destacado como una propuesta brillante, emocionante y profundamente transformadora.

En Brooklyn, la obra se presentará en el Polonsky Shakespeare Center del 25 al 28 de marzo y del 1 al 4 de abril a las 7:30 pm, con funciones adicionales el 28 y 29 de marzo y el 4 de abril a las 2:00 pm. La puesta, en español con subtítulos en inglés, ofrece al público neoyorquino una reinterpretación audaz de este clásico. 

“Más que una adaptación, es una invitación a mirar de nuevo”, concluye De Ferrari. “A escuchar otras voces y a preguntarnos, una vez más, quién tiene derecho a decir ‘ser o no ser’.”

El teatro como espacio de transformación

Para De Ferrari, el teatro tiene un poder singular, cambiar quién ocupa el centro del escenario. Y ese gesto, afirma, tiene un impacto simbólico profundo.

“El escenario es un espacio político. Decidir quién está en el centro y quién no, habla de cómo entendemos el mundo”, sostiene.

Durante siglos, ciertos cuerpos han sido considerados los portadores “naturales” del canon. Esta obra rompe con esa idea al colocar en el centro a quienes históricamente han sido marginados. No como un gesto moralizante, sino como una invitación a replantear la mirada.

“No buscamos que el público sienta lástima, sino que reconozca talento, inteligencia y humanidad”, añade.

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Presentar esta producción en espacios de gran prestigio, como el Lincoln Center y ahora TFANA, refuerza ese mensaje: no se trata de llevar estas voces a los márgenes, sino de reconocerlas en el corazón mismo de la cultura.

Aunque la obra respeta el final trágico del Hamlet original, donde todos los protagonistas mueren, esta versión introduce un giro inesperado.

Inspirados en la tradición isabelina, los actores regresan al escenario después del desenlace, reciben los aplausos y luego invitan al público a compartir un momento de baile.

“Después de todo lo que ocurre en la obra, el cuerpo necesita encontrarse con otros cuerpos. El baile es esa posibilidad”, explica la directora.

Este gesto rompe la ficción y transforma la experiencia en un encuentro colectivo.

“La celebración está en ese encuentro”, agrega. “Es una forma de decir: seguimos aquí, juntos”.

En palabras de De Ferrari, esta producción puede leerse como un acto de resistencia, aunque no en un sentido panfletario.

“Es resistencia desde la belleza, desde el arte, desde la presencia”, afirma.

En un contexto donde persisten retrocesos en materia de inclusión, colocar a actores con síndrome de Down en el centro de una de las obras más emblemáticas del teatro occidental es, inevitablemente, un gesto político.

“El cambio no ocurre solo en el escenario, ocurre en la mirada del espectador”, sostiene.

Al ver a estos actores apropiarse de Hamlet con humor, inteligencia y verdad, algo se transforma. Se produce un desplazamiento sutil pero poderoso: la comprensión de que las grandes preguntas de Shakespeare —sobre la existencia, el dolor, el poder— pertenecen a todos.

Una obra con alcance global

Este Hamlet ha recorrido ya más de 20 países, 51 ciudades y 11 idiomas, recibiendo elogios de la crítica internacional. Medios como The Telegraph, The Scotsman y Chicago Tribune la han destacado como una propuesta brillante, emocionante y profundamente transformadora.

En Brooklyn, la obra se presentará en el Polonsky Shakespeare Center del 25 al 28 de marzo y del 1 al 4 de abril a las 7:30 p. m., con funciones adicionales el 28 y 29 de marzo y el 4 de abril a las 2:00 p. m. La puesta, en español con subtítulos en inglés, ofrece al público neoyorquino una reinterpretación audaz de este clásico. 

“Más que una adaptación, es una invitación a mirar de nuevo”, concluye De Ferrari. “A escuchar otras voces y a preguntarnos, una vez más, quién tiene derecho a decir ‘ser o no ser’.”

En detalle:

Qué: Obra “Hamlet” del Theatre for a New Audience (TFANA)

Dónde: Polonsky Shakespeare Center (262 Ashland Place, Brooklyn

Cuándo: del 25 de marzo al 4 de abril, con solo doce funciones

Boletos: https://tfana.org/events/teatro-la-plazas-hamlet-2026-03-25-730-pm



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