La conversación mantenida en la noche de este miércoles por Merz y Macron, previo a la cumbre europea, era la última esperanza para la supervivencia del proyecto de caza europeo FCAS, enmarcado en la política de soberanía de defensa y al borde del … desastre por la rivalidad entre las industrias armamentísticas de los dos países y en el que participa también España a través de Indra.
No lograron un acuerdo, pero tampoco tiraron la toalla, según han informado esta mañana fuentes del Gobierno alemán, que añaden que los dos líderes europeos han aplazado la decisión definitiva hasta mediados de abril. Hasta entonces, «Alemania y Francia han acordado un último intento de mediación entre las industrias, que será llevado a cabo por expertos», según las mismas fuentes, que han relacionado esa fecha tope con próximas decisiones sobre el presupuesto federal alemán.
El Future Combat Air System (FCAS), el ambicioso programa europeo para desarrollar un caza de sexta generación junto con sistemas no tripulados y una nube de combate digital, impulsado en 2017 por Macron y Merkel, que propició a través de Rajoy la participación de Indra.

El reciente enfrentamiento entre las empresas Dassault Aviation y Airbus por el control del proyecto, valorado en unos 100.000 millones de euros, lo mantiene bloqueado desde finales de 2025. Su fracaso causaría graves daños económicos, además de suponer un fiasco en estrategia europea de defensa común y un daño reputacional para el rearme europeo.
La española Indra ocupa un papel central como coordinador nacional y responsable de pilares clave del proyecto, especialmente el Combat Cloud, la red digital que conectará cazas tripulados, drones y sensores. Para España no se trata solamente, sin embargo, de un proyecto industrial, sino que nos asegura la participación en el desarrollo de capacidades de sexta generación, evitando dependencia de EE.UU. o de otros consorcios.
Indra ha invertido años en sistemas de mando y control, radar y guerra electrónica. El programa moviliza a decenas de empresas españolas y garantiza contratos de largo plazo. El Gobierno español lanzó en enero el programa Siagen, adjudicado a Indra por unos 540 millones de euros, para mantener activos a sus ingenieros y capacidades estratégicas pese al bloqueo, pero sin avances en FCAS, España corre el peligro de quedar marginada en el desarrollo de sistemas de combate aéreo y perder toda esa inversión.
FCAS nacional
Indra sigue defendiendo públicamente que el FCAS es «demasiado importante para Europa» y que saldrá adelante. La multinacional española está inmersa a su vez en la polémica por la integración de la empresa familiar del presidente, EM&E, en el grupo.
Sin embargo, Indra afirma que continuará trabajando en lo que ha denominado FCAS Nacional, un plan alternativo impulsado por el Gobierno español con financiación propia, para asegurar que el desarrollo tecnológico no se pierda, pero que evitaría su consolidación como líder tecnológico europeo. El pasado septiembre, el Gobierno aprobó por Real Decreto un préstamo de 80 millones de euros a la asociación creada entre Airbus e Indra para «el estudio del FCAS Nacional (…) Futuro Sistema Aéreo de Combate Nacional».
La raíz del problema es que Dessault quiere desarrollar un caza más apropiado para las necesidades de las Fuerzas Armadas francesas y exige soberanía sobre el proyecto, mientras que Airbus exige un avión «más alemán». Se ha llegado a hablar de la posibilidad de construir dos aviones, pero actualmente ambas consideran más fácil abordar proyectos alternativos. «Encontraremos otros socios si es necesario». Ha declarado recientemente el CEO de Dassault, Eric Trappier. Alemania, por su parte, ha entablado conversaciones con la sueca Saab.


