
Las recientes declaraciones del analista estadounidense Michael Rubin sobre promover una “nueva Marcha Verde” sobre Ceuta y Melilla, al estilo de la movilización popular de 1975 impulsada por Hassan II, han desatado la polémica. En varios artículos difundidos en el Middle East Forum y el American Enterprise Institute, ha pasado de calificar a España como “potencia colonial” a instar directamente a Marruecos a actuar sobre las dos ciudades autónomas para “expulsar a los colonos españoles”. Y no solo eso. También ha sugerido que Estados Unidos debería reconocer la soberanía marroquí sobre ambos territorios, siguiendo el precedente del Sáhara Occidental.
Rubin no es un desconocido. Lleva décadas vinculado a los círculos más influyentes de la política exterior estadounidense. Este historiador y analista especializado en Oriente Medio nació en Filadelfia en 1971 y es doctor en Historia por la Universidad de Yale. A lo largo de su carrera ha impartido clases en los campus de Yale, Johns Hopkins o Hebrea. También ha formado a altos mandos militares en la Escuela Naval de Posgrado de Estados Unidos antes de despliegues en Irak, Afganistán o el Golfo Pérsico. Actualmente es investigador principal del American Enterprise Institute y director de análisis político en el Middle East Forum.

Informes para justificar la invasión de Irak en 2003
El episodio más controvertido de su trayectoria se remonta a su etapa en el Departamento de Defensa de Estados Unidos entre 2002 y 2004. Rubin trabajó en la Oficina de Planes Especiales, dirigida por Douglas Feith, un órgano clave en la elaboración de informes sobre las supuestas armas de destrucción masiva de Saddam Hussein. Aquellos informes sirvieron como argumento central para justificar la invasión de Irak en 2003. Años después, varias investigaciones desacreditaron esas afirmaciones, pero Rubin ha seguido defendiendo el papel de su equipo en el proceso.
Tras la invasión, también trabajó como asesor político en la Autoridad Provisional de la Coalición en Bagdad, participando en la reorganización institucional del país. Rubin es considerado una figura relevante dentro del ecosistema de think tanks conservadores y próximos a Israel en Washington. Rubin ha centrado sus análisis en Oriente Próximo, Irán, el terrorismo internacional y la política exterior estadounidense, manteniendo una línea dura en cuestiones de seguridad y geopolítica.


