Por Félix Arias
Santo Domingo.– En un país donde a veces faltan pupitres, tizas y hasta ventiladores en las aulas, las autoridades decidieron dar un paso firme hacia el futuro: convertir la educación dominicana en una experiencia más… masticable.
Sí, porque mientras algunos ingenuos pensaban que la prioridad era mejorar la calidad educativa, reforzar la formación docente o reparar escuelas, el Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (INABIE) sorprendió al país con una propuesta revolucionaria: invertir aproximadamente RD$151.2 millones en gomitas multivitamínicas.
La idea era simple pero brillante: si los estudiantes no pueden digerir el sistema educativo, al menos podrán digerir gomitas con sabor a fresa.
🍬 Educación con sabor a mango, naranja… y polémica
El plan contemplaba beneficiar a unos 70 mil estudiantes, quienes recibirían gomitas tres veces por semana como complemento nutricional.
Una estrategia que, según sus promotores, buscaba combatir deficiencias de micronutrientes como vitaminas A, B6, E y zinc, en un contexto donde la anemia sigue siendo un problema relevante en la población escolar.

Pero claro, en un país creativo, no faltaron preguntas:
—¿La concentración mejora con sabor a uva?
—¿Las matemáticas entran mejor con textura gelatinosa?
—¿La historia se aprende más rápido si viene con azúcar?
🏫 El aula del futuro: menos libros, más gomitas
En la visión más optimista, el aula dominicana del mañana sería algo así:
- Un profesor explicando álgebra.
- Un estudiante levantando la mano:
—“Profe, no entendí… ¿me puede dar otra gomita?”
Porque, ¿quién necesita resolver ecuaciones cuando puedes resolver deficiencias vitamínicas con sabor a frutas tropicales?
💰 RD$151 millones… pero con buena intención
El proyecto tenía incluso un precio de referencia de hasta RD$18 por unidad, cuidadosamente calculado para garantizar calidad, estándares sanitarios y logística.
Todo esto bajo un proceso que, según las autoridades, buscaba transparencia y competencia entre oferentes.
Aunque, curiosamente, terminó siendo cancelado para “mejorar el procedimiento” tras el revuelo generado.
Traducción libre: el país no estaba listo para tanto sabor.
🎭 Realidad vs. narrativa
Mientras tanto, fuera del mundo de las gomitas:
- Hay escuelas con infraestructura deteriorada.
- Docentes con limitaciones de recursos.
- Estudiantes que aún enfrentan brechas en aprendizaje básico.
Pero no importa, porque al parecer la estrategia era clara:
si no puedes arreglar el sistema… endúlzalo.
🧠 Conclusión (con sabor irónico)
En defensa del proyecto, hay que reconocer algo: la nutrición infantil es importante, y combatir la anemia también. Eso es real.
Pero en un país con tantas carencias estructurales en educación, la imagen de RD$151 millones en gomitas inevitablemente suena más a sátira que a política pública.
Porque al final, la gran pregunta queda flotando en el aire:
👉 ¿Estamos educando mejor… o simplemente haciendo el sistema más fácil de tragar?


