#Mundo:Trump quiere ‘cargarse’ el estilo jónico de las columnas de la Casa Blanca y reconvertirlas al estilo corintio “de orden más elevado” #FVDigital

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El pasado verano supimos que Donald Trump quería hacer obras en casa. El presidente de Estados Unidos había encargado la construcción de un nuevo salón de baile en la Casa Blanca. Es un proyecto polémico, como lo es ahora también el posible cambio de las columnas de la entrada principal de la residencia presidencial por unas más recargadas.

El nuevo salón de baile es parte de un proyecto más amplio de Trump, la renovación de todo el ala este de la Casa Blanca. Lo que empezó siendo un salón de baile de 500 plazas creció hasta las 650 plazas, luego a 999 y, después, un espacio para 1.350 personas. 

En julio, el presidente aseguró que el salón de baile no tocaría la estructura existente del edificio. Sin embargo, contó The New York Times, ya entonces había aprobado los planes para demoler el ala este y hacerle sitio a un salón con capacidad para varios miles de personas. Trump ha reconocido que le gustaría tener un salón de baile lo bastante grande como para albergar una toma de posesión presidencial.

Los propósitos arquitectónicos del otrora promotor inmobiliario resultan polémicos. Sus portavoces dicen que las reformas se financian con fondos privados y que no se utilizará dinero de los contribuyentes. Pero ya no es cuestión sólo del ala este, del salón de baile o de su capacidad. Ahora le toca a la entrada principal de la Casa Blanca, una imagen distintiva de la sede del poder estadounidense. Esa entrada está enmarcada por una fila de esbeltas columnas jónicas de casi 200 años de antigüedad.

¿Más elevadas o sólo más ornamentadas?

Ahora el jefe de una comisión federal de artes ha propuesto reemplazarlas por otras de estilo corintio, mucho más ornamentadas, similares a las de la Corte Suprema, informa The Washington Post. Se llama Rodney Mims Cook Jr. y acaba de llegar al cargo: le nombró Trump.

Las corintias son del orden más elevado“, le ha dicho Cook al Post. Al funcionario le resulta “incomprensible que la Casa Blanca no las utilizara originalmente, al menos en la fachada norte, considerada la puerta principal”. El estilo corintio parece el más lujoso de los tres de la arquitectura clásica (dórico, jónico y corintio). Es el más barroco. En EEUU, columnas de este estilo las encontramos en edificios como el Capitolio y la Corte Suprema.

Dice el equipo presidencial que si bien Trump prefiere las columnas corintias, no hay planes para cambiar las exteriores de la Casa Blanca. Según el periódico, que cita dos fuentes anónimas, el republicano ha hablado de utilizar columnas corintias en los nuevos edificios gubernamentales y en la mansión de la Casa Blanca. 

Cook dice que no ha discutido la idea directamente con el presidente. Sin embargo, es conocido por todos que Trump prefiere el estilo corintio. Las columnas de este tipo son una característica distintiva de Trump Tower y Mar-a-Lago, y son las que ha elegido el presidente para su futuro salón de baile.

Pero cambiar el estilo de las columnas no puede hacerse a capricho. Se lo dice a Cook su antecesor. Según el arquitecto Bruce Redman Becker, retirado del cargo por Trump el año pasado, la propuesta del presidente va en contra de los estándares de preservación histórica.

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Steven Semes, profesor emérito de arquitectura en la Universidad de Notre Dame, advirtió al Post que cambiar de jónicas a corintias alteraría fundamentalmente el carácter del edificio. Semes lo compara con hacer una cirugía para cambiar la longitud de la pierna de alguien y esperar que camine normalmente.

El salón de baile, en el aire

La obra del salón de baile debería estar en marcha. Pero está por ver si el nuevo espacio, ahora más de cuatro veces mayor que el de Mar-a-Lago (de 1.850 m2), se materializará. Su construcción, que va a costar unos 250 millones de dólares, enfrenta obstáculos legales.

Se han presentado los planos a la Comisión Nacional de Planificación de la Capital, que supervisa el desarrollo que afecta a terrenos federales y lugares emblemáticos de Washington D.C. Sin embargo, el National Trust for Historic Preservation ha presentado una demanda alegando que Trump ha ignorado las normas que exigen la aprobación y supervisión del Congreso para las modificaciones del edificio histórico.

El presidente ya ha hecho cambios en el edificio. Añadió detalles dorados a las paredes interiores y exteriores, instaló nuevos mástiles en ambos jardines y reemplazó el césped del Jardín de las Rosas con un patio de piedra. Asimismo, renovó el baño del Dormitorio Lincoln, cambiando los azulejos verdes art déco por mármol blanco y negro.

Mientras algunos defensores recuerdan que otros presidentes también modificaron la Casa Blanca, otros arquitectos y expertos en patrimonio han expresado su preocupación por que las modificaciones dañen un monumento histórico. El equipo del presidente se defiende. 

“La construcción siempre ha sido parte de la evolución de la Casa Blanca. Quienes critican con tanta facilidad deberían dejar de escandalizarse y comprender que el edificio necesita modernizarse“, ha escrito en X Steven Cheung, director de comunicaciones de la residencia presidencial.

Por si fuera poco, en el nuevo salón de baile trabajan contratistas que no pasaron por el tradicional proceso de licitación gubernamental, según informaba en diciembre pasado el New York Times. En su lugar, Trump ha seleccionado personalmente a cada contratista y se ha ocupado de los detalles de los contratos, incluida la cantidad que se le pagará a cada empresa.



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