
La Fábrica de San Pedro, organismo responsable de la gestión de la basílica vaticana, ha instalado una barrera móvil transparente para reforzar la protección del Altar de la Confesión tras varios actos vandálicos registrados en años recientes.
La medida responde a diversos incidentes protagonizados por personas que accedieron sin autorización al altar mayor, el principal espacio litúrgico del templo, lo que llevó al Vaticano a revisar los sistemas de seguridad. Situado sobre la tumba de San Pedro, el altar está coronado por el monumental Baldaquino de Bernini, una estructura de bronce dorado de casi 30 metros de altura, cuyas columnas salomónicas enmarcan el área más sagrada de la basílica.

En los últimos años, el altar ha sido objeto de varios actos vandálicos. Uno de los más graves ocurrió en octubre de 2025, cuando un hombre logró eludir la vigilancia y orinó en la mesa sacra ante cientos de turistas, en una imagen que se convirtió en viral. Este hecho llevó al papa León XIV a cerrar temporalmente la basílica para realizar una liturgia de purificación y un rito penitencial de reparación.
Otros incidentes incluyen el daño a seis candelabros históricos de 1865, lanzados al suelo por un hombre en febrero de 2025, y la acción de un activista que en junio de 2023 se desnudó sobre el altar mayor.
Características de la barrera
La nueva protección está compuesta por paneles de policarbonato de alta transparencia, diseñados para minimizar el impacto visual y preservar la estética del conjunto monumental barroco. Según la Fábrica de San Pedro, la estructura es completamente reversible y carece de anclajes permanentes sobre los mármoles históricos, permitiendo una retirada fácil y rápida para celebraciones litúrgicas o labores de mantenimiento.
Con esta medida, la Santa Sede busca un equilibrio entre la protección del patrimonio artístico y la acogida de miles de fieles y turistas que visitan diariamente la basílica, garantizando la seguridad y el respeto al templo.


