Antes de embarcar en su avión con destino a Bruselas, el ministro alemán de Exteriores ha dado una de cal y otra de arena, respecto a la participación de Alemania en la liberación del estrecho de Ormuz. Johann Wadephul ha dejado claro su escepticismo … en relación con la potencial expansión de la misión naval Aspides de la Unión Europea, tal y como solicita Trump, y ha hecho varias declaraciones en las que afirma que la seguridad sólo podría garantizarse si el conflicto militar es «resuelto de forma fundamental». «La seguridad en el estrecho de Ormuz e igualmente en el mar Rojo llegará cuando haya una solución negociada y cuando se hable con los iraníes», ha sentenciado, pero se ha mostrado abierto a «estudiar cuidadosamente» el asunto.
También ha destacado que, aunque Europa siempre ha ofrecido apoyo constructivo para asegurar las rutas marítimas, ahora «tampoco veo una necesidad inmediata, ni, sobre todo, de que Alemania deba participar». «Nuestra exigencia para Estados Unidos e Israel es mantenernos informados y decirnos cuáles son los objetivos concretos que todavía están persiguiendo, y luego discutir con nosotros de qué manera podemos poner fin a esta guerra». Pero ha dejado abierta la puerta a concesiones y a admitir que su posición no es definitiva, sino que «analizaremos en detalle» la respuesta a Estados Unidos.

Alemania mantuvo una posición inicial y pragmática de apoyo a Trump, para preservar el resultado de la visita del canciller Merz al despacho Oval, en el que la diplomacia alemana deseaba evitar a toda costa un enfrentamiento público con Estados Unidos. Desde que Merz regresó de Washington, sin embargo, Berlín ha adoptado un tono mucho más crítico que trasladará ahora a la reunión de ministros de Exteriores europeos. El canciller alemán ha evitado criticar a Francia e Italia, que según varias informaciones han iniciado contactos diplomáticos con Irán, y se ha limitado a decir que una guerra larga «no beneficia a nadie y perjudica a muchos económicamente, también a nosotros», además de reiterar su petición a Irán de cese de ataques a terceros países.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, ha respondido a esas palabras de Merz, que en su opinión apuntan a Teherán como único responsable de la guerra en Oriente Próximo. En una publicación en X, ha criticado que «¡El canciller alemán insta a Irán a poner fin a la guerra! Esto es más que absurdo: exigir que Irán –víctima de una agresión continua y no provocada– ponga fin al conflicto de alguna manera», se ha quejado Baghaei.
Aumentar la capacidad de la misión Aspides
En este contexto diplomático, fuentes del Gobierno alemán adelantan que la extensión de la misión Aspides al estrecho de Ormuz se discutirá en la reunión de ministros de Exteriores, pero no se espera una decisión inmediata, a pesar de la presión de Estados Unidos. Sí esperan que la reunión servirá para consolidar el apoyo político a la misión Aspides, aumentar su capacidad operativa y evaluar cuidadosamente una posible ampliación hacia el estrecho de Ormuz, pero no prevén decisiones drásticas, sino un paso político hacia una mayor implicación europea progresiva en la seguridad marítima, en un momento de fuerte tensión regional.
Mientras que la idea de reforzar la misión en el mar Rojo y golfo de Adén cuenta con amplio consenso, sólo Francia e Italia parecen dispuestas a ampliarla al estrecho de Ormuz, con el objetivo de garantizar el tránsito energético. España se ha manifestado abiertamente en contra. Wadephul llega a Bruselas, sin embargo, dispuesto a defender que la misión actual «no ha sido efectiva» en el mar Rojo y que duda de que ampliarla a Ormuz aporte seguridad efectiva a las redes marítimas de transporte. Se mantiene en su promesa, reiterada en varias declaraciones, de que «Alemania no tomará parte en la guerra» de Oriente Próximo.


