
Fernando Alonso no pudo terminar el Gran Premio de China de Fórmula 1. Y aunque sobre el papel fue un abandono más en un inicio de temporada complicado para Aston Martin, las imágenes que se han visto después de la carrera explican mejor que nada el calvario que vivió el asturiano dentro del AMR26.
Un vídeo grabado desde la cámara onboard del coche muestra con total claridad el enorme nivel de vibraciones que sufre el monoplaza, hasta el punto de que el volante tiembla de forma constante en las manos del bicampeón del mundo.
Vídeo: Alonso quita las manos del volante de su Aston Martin
Un problema que no solo afecta al rendimiento del coche, sino también al propio piloto.En las imágenes se puede observar cómo el volante vibra de forma continua mientras Alonso rueda por el circuito de Shanghái. No es un pequeño temblor: el movimiento es tan evidente que el propio piloto llega a soltar el volante en plena recta para estirar los dedos y recuperar la sensibilidad de las manos.
La escena es muy reveladora. Alonso mueve las manos, las sacude y vuelve a agarrar el volante, intentando evitar que se le duerman por completo.
El origen del problema está en una cuestión que Aston Martin arrastra desde la pretemporada: las fuertes vibraciones generadas por el sistema híbrido del motor Honda. Estas sacudidas no solo comprometen la fiabilidad del conjunto —hasta el punto de que el equipo ha tenido que limitar el régimen del motor durante buena parte del invierno—, sino que además se transmiten directamente al cockpit.

Y ahí las sufre el piloto. Tras 32 vueltas de carrera, Alonso terminó abandonando. Después explicaría que apenas sentía las manos ni los pies, una consecuencia directa de esas vibraciones constantes a alta velocidad. Con el equipo rodando fuera de los puntos y sin nada importante en juego, seguir en pista dejó de tener sentido.
Un inicio de temporada muy duro
El abandono en China confirma el complicado comienzo de temporada de Aston Martin. Ya en Australia Alonso había advertido que el fin de semana podía ser tan difícil como el primero del año, y la realidad volvió a darle la razón. Mientras el equipo intenta mejorar poco a poco la fiabilidad del sistema híbrido, el AMR26 sigue mostrando un déficit evidente de rendimiento y consistencia.
La imagen del sufrimiento del español no fue la única escena llamativa del día. También se viralizó otro momento curioso en el que el Cadillac de Sergio Pérez adelantaba con enorme facilidad al Aston Martin en plena recta.
Alonso, resignado, respondió con ironía: levantó la mano y saludó al mexicano mientras lo superaba. Un gesto que resume perfectamente el momento que atraviesa el equipo de Silverstone. Porque más allá del abandono, el vídeo del volante temblando deja claro algo: ahora mismo, el problema del Aston Martin no es solo ir lento. También es sobrevivir a las vibraciones dentro del coche.
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