
Fue Winston Churchill el que en 1946, usó en un discurso la expresión ‘relación especial’ para describir el estrecho vínculo diplomático y político entre Reino Unido y Estados Unidos. Desde entonces, ambos países han estado siempre en la misma sintonía geopolítica, pero en las últimas semanas, esta ‘relación especial‘ pasa por uno de sus peores momentos.
El motivo es la falta de acuerdo entre Londres y Washington a causa de la guerra en Irán, de la que este sábado se cumplen dos semanas, después de que EEUU e Israel comenzaran a castigar al régimen islamista de Teherán.
El gobierno del laborista sir Keir Starmer se ha mostrado tibio con la iniciativa de la Casa Blanca y el último desencuentro se ha producido este mismo viernes: Donald Trump autorizó este jueves temporalmente la compra de petróleo ruso que esté en tránsito para contener la escalda de los precios, pero Reino Unido no hará lo mismo.
El secretario de Estado británico de Energía, Michael Shanks, ha declarado este viernes a Sky News que el Reino Unido ha sido “muy claro” sobre las sanciones impuestas a Rusia, por lo que “se mantienen”.
“Sospecho que en el Kremlin lo están viendo como una oportunidad para arreglar parte de su economía en crisis. Es una lástima, porque tenemos que hacer todo lo posible para asegurar que ejercemos toda la presión posible sobre Rusia para ganar esta guerra en Ucrania”, dice Shanks.

El secretario de Estado resaltó que su país no cambiará su posición “en absoluto” sobre las sanciones a pesar de la decisión de EEUU. “Es fundamental que no hagamos nada que pueda ayudar a la maquinaria de guerra rusa justo en medio de un momento crucial en este conflicto contra Ucrania”, agregó Shanks.
Una semana de desencuentros
Los desencuentros entre ambos aliados se manifestaron ya el pasado fin de semana. El Gobierno británico decidió no participar en las operaciones ofensivas contra Irán ni se comprometió a hacerlo. No obstante, Londres sí permitió la utilización de sus bases para operaciones defensivas y manifestó que un portaaeronaves británico había elevado su nivel de alerta por si fuera necesario enviarlo a Oriente Próximo.
Esta exigua colaboración fue merecedora de las burlas de Donald Trump: “Reino Unido, que una vez fue un gran aliado, quizás el más grande de todos, finalmente está pensando en serio enviar dos portaaeronaves a Oriente Próximo”, expresó el presidente estadounidense.
“Está bien, primer ministro (Keir) Starmer. Ya no los necesitamos, pero lo recordaremos. ¡No necesitamos a gente que se une a las guerras después de que ya las hemos ganado!“, dijo Trump con su tono sarcástico habitual.
A estas declaraciones, Westminster respondió por medio de la ministra británica de Exteriores, Yvette Cooper, quien dijo el pasado domingo que el Reino Unido “no siempre está de acuerdo” con Estados Unidos ni “subcontrata su política exterior”.
La ministra insistió en una entrevista con la BBC en que la posición del Reino Unido sigue siendo la anunciada el 1 de marzo, cuando autorizó a EEUU a utilizar sus bases de Fairford en Inglaterra y Diego García en el océano Índico para disparar contra posiciones iraníes, pero solo “con fines defensivos”.
No obstante, poco después, ambos líderes hablaron. El primer ministro Starmer y Trump hablaron de la cooperación militar “mediante el uso de bases de la RAF (Real Fuerza Aérea británica) en apoyo de la autodefensa colectiva de socios en la región”, indicó Downing Street en un comunicado.
Starmer también transmitió a Trump “sus más sentidas condolencias” por la muerte de seis soldados estadounidenses desde que el 28 de febrero Estados Unidos e Israel empezaron los ataques a Irán.
Ya el lunes, Starmer dijo que el Reino Unido mantenía “numerosas conversaciones” para tratar de desescalar la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán así como para mitigar su impacto en la economía.En un acto en Londres, Starmer reconoció que “realmente es necesario hallar una manera de desescalar la situación” y señaló que muchas de las conversaciones con sus aliados tratan de “cómo encontrar una forma de desescalarla y asegurar que no se agrave”.
Drones derribados
Además, el Gobierno británico reconoció este jueves haber derribado “múltiples drones” procedentes de Irán en lo que denomina “operaciones defensivas” en defensa de sus aliados en Oriente Medio, la última de ellas registrada en la noche del miércoles en Erbil, en el Kurdistán iraquí.
En su reporte diario, el Ministerio de Defensa del Reino Unido añadió que los pilotos de la fuerza aérea británica han realizado más de 300 horas de vuelo, la mayoría sobre los cielos de Jordania, Catar y Emiratos Árabes Unidos, “en defensa de los intereses y aliados británicos”.


