
Irak volvió este viernes al centro de la guerra después de que un avión cisterna de Estados Unidos se estrellara en el país, en lo que el Pentágono asegura que fue un accidente mientras milicias iraquíes reivindicaron el ataque. Según Washington, han muerto cuatro de los seis tripulantes que había a bordo, mientras que Teherán eleva la cifra a la totalidad.
Labores de rescate en curso
Respecto del avión caído, el Comando Central del Ejército estadounidense informó en un comunicado que las labores de rescate continúan; sea como sea, la misma fuente ha informado de la muerte de cuatro de los seis tripulantes.
La versión del Pentágono es que se trató de un accidente que se produjo “en espacio aéreo aliado” y que “no se debió a fuego hostil ni a fuego amigo”, pero la Resistencia Islámica en Irak, un paraguas de facciones armadas respaldadas por Irán, reivindicó este viernes el derribo de la nave.

La organización también afirmó en mensajes posteriores que una segunda aeronave estadounidense fue atacada en el oeste de Irak, y que el aparato realizó un aterrizaje de emergencia en “uno de los aeropuertos del enemigo”, mientras que su tripulación logró ponerse a salvo.
De esta reclamación de autoría también se ha hecho eco Teherán: así, un portavoz del Comando Unificado de Operaciones Khatam al-Anbiya afirmó, en declaraciones recogidas por las agencias iraníes Tasnim y Fars, que la nave estadounidense fue “alcanzada por un misil de los grupos de resistencia en el oeste de Irak”, lo que provocó su caída.
Posteriormente, la Guardia Revolucionaria iraní indicó que en el ataque murieron seis personas, la tripulación completa del avión, que según su versión se encontraba abasteciendo a un avión de combate “enemigo” en el momento del impacto.
La Resistencia Islámica en Irak agrupa a varias milicias vinculadas a las Fuerzas de Movilización Popular, una coalición formada en 2014 para combatir al grupo yihadista Estado Islámico y que desde 2016 está integrada formalmente en las Fuerzas Armadas iraquíes.
Algunas de estas milicias, mayoritariamente chiíes y cercanas a Irán, han sido acusadas por Estados Unidos de lanzar ataques contra intereses estadounidenses en Irak, y varias de ellas han sido designadas por Washington como organizaciones terroristas.


