Estudio revela que la mayoría de las llamadas al 911 no son delitos en NYC

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Un nuevo estudio encendió el debate sobre el papel de la policía en la respuesta a emergencias en la ciudad de Nueva York. Según el informe, la mayoría de las llamadas al 911 que terminan con una respuesta policial no están relacionadas con delitos, lo que abre interrogantes sobre si otras agencias o profesionales podrían atender mejor parte de esas situaciones.

La investigación, realizada por la organización sin fines de lucro Vera Institute of Justice, analizó más de 3,6 millones de llamadas al 911 que derivaron en una respuesta del Departamento de Policía de la ciudad durante 2025. Los resultados indican que solo el 42% de esas llamadas fueron clasificadas por los despachadores como relacionadas con delitos.

Esto significa que, en la mayoría de los casos, los agentes policiales fueron enviados a atender situaciones que no implicaban necesariamente actividad criminal. Entre los incidentes más comunes figuran disputas personales, problemas con servicios públicos, condiciones del tráfico o accidentes vehiculares.

La mayoría de las llamadas no reportan delitos en curso

El análisis reveló que apenas el 28% de las llamadas al 911 reportaban un delito en curso. Dentro de ese grupo, los casos más frecuentes incluían agresiones, hurtos y acoso.

Los delitos violentos representaron solo el 9% del total de llamadas analizadas. En contraste, más de la mitad de los reportes (alrededor del 53%) correspondieron a “posibles delitos”, como la presencia de personas sospechosas o actividad relacionada con drogas.

Además, un 19% de las llamadas reportaban delitos que ya habían ocurrido anteriormente.

En conjunto, los investigadores concluyeron que el 58% de las llamadas enviadas a la policía respondían a situaciones que clasificaron como “no relacionadas con delitos”.

Debate sobre respuestas alternativas

El hallazgo llevó a los autores del estudio a recomendar que la ciudad explore modelos de respuesta civil para algunas emergencias, especialmente aquellas que no implican amenazas inmediatas a la seguridad pública.

“Si más de la mitad de las llamadas no están relacionadas con delitos y la policía está particularmente capacitada para abordar la criminalidad, entonces claramente necesitamos alternativas para estas respuestas”, afirmó Daniela Gilbert, directora de la iniciativa Redefining Public Safety del Vera Institute.

Entre los casos incluidos dentro de la categoría de “no delitos” figuran muchas llamadas relacionadas con crisis de salud mental. En la actualidad, la mayoría de estas emergencias terminan con la intervención policial porque los asesores telefónicos consideran que podría existir riesgo de violencia.

Incidentes trágicos alimentan el debate

El debate cobró nueva relevancia tras un incidente ocurrido en enero en el barrio de Queens, cuando la policía disparó contra Jabez Chakraborty, un joven de 22 años diagnosticado con esquizofrenia que atravesaba un episodio psicótico dentro de su casa.

Aunque el joven sobrevivió al tiroteo, el caso se convirtió en un ejemplo citado por activistas y expertos para cuestionar el modelo actual de respuesta a emergencias relacionadas con la salud mental.

Según datos recopilados por el estudio, en los últimos 10 años se registraron al menos 24 interacciones policiales en situaciones similares en las que las personas involucradas murieron tras ser baleadas o recibir descargas de táser.

Los expertos en seguridad indican que muchos policías no saben manejar las emergencias que llegan al 911. (Foto: Shutterstock)

Propuesta de una nueva agencia municipal

En medio de este debate, el alcalde Zohran Mamdani ha propuesto crear un nuevo organismo municipal: el Departamento de Seguridad Comunitaria.

La agencia tendría como objetivo reducir la cantidad de llamadas al 911 que reciben respuesta policial y enviar, en su lugar, especialistas capacitados en salud mental, trabajo social y mediación comunitaria.

Aunque la alcaldía aún no ha divulgado detalles sobre el funcionamiento del departamento ni quién lo dirigiría, la administración señaló que el proyecto busca permitir que los oficiales se concentren en su misión principal: combatir el crimen violento.

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“Pedimos demasiado a nuestros policías”, dijo el portavoz del alcalde, Sam Raskin. “Con frecuencia responden a crisis de salud mental y a fallas de la red de seguridad social”.

Según explicó, el objetivo del nuevo departamento es que, cuando los neoyorquinos llamen al 911 por una crisis mental, la ciudad pueda enviar especialistas en lugar de policías.

Críticas de la policía al informe

La policía de Nueva York cuestionó las conclusiones del estudio y sostuvo que la metodología utilizada no refleja adecuadamente la realidad del trabajo policial.

La portavoz del NYPD, Erika Tannor, afirmó para The City que muchas de las llamadas catalogadas como “no relacionadas con delitos” pueden evolucionar rápidamente hacia situaciones peligrosas.

Entre los ejemplos mencionados por el departamento figuran disputas con armas, paquetes sospechosos o incluso amenazas de bomba, que según la policía el informe clasifica incorrectamente dentro de categorías no criminales.

“Este informe tergiversa fundamentalmente cuándo y por qué se envía a los oficiales a emergencias”, señaló Tannor.

Llamadas por calidad de vida

Otro punto polémico es la clasificación de las llamadas relacionadas con “calidad de vida”.

Estas incluyen denuncias por ruido, venta ambulante ilegal, problemas con bicicletas eléctricas o vehículos abandonados. El año pasado, el departamento comenzó a etiquetar formalmente este tipo de llamadas dentro del sistema de despacho.

Entre julio y diciembre de 2025 se registraron cerca de 155,000 reportes de este tipo.

Para los investigadores, muchas de estas situaciones podrían resolverse mediante mediadores comunitarios o personal capacitado para conectar a los residentes con recursos locales.

“Si las condiciones ambientales afectan la calidad de vida, no está claro que una respuesta policial sea la mejor solución”, sostuvo Gilbert.

El informe concluye que la ciudad debería involucrar a operadores del 911, despachadores, equipos de respuesta alternativos y residentes con experiencia en el sistema para diseñar un modelo más efectivo de atención a emergencias.

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