Alteraciones en la amígdala en agresores y feminicidas #FVDigital

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Santo Domingo.- Por primera vez en el país, estudios de resonancias magnéticas y evaluaciones neuropsicológicas realizados a personas privadas de libertad por homicidio revelaron alteraciones en la conectividad de la amígdala en quienes ejercen algún tipo de violencia contra sus parejas o exparejas.

Los especialistas identificaron que existen zonas del cerebro donde la materia gris está ligeramente reducida en el caso de los feminicidas, en comparación con un grupo de control.

Estas diferencias impactan las memorias emocionales, generando lo que los investigadores describen como memorias traumáticas, y subrayan que es imposible que exista violencia sin alteraciones en la amígdala.

Factores educativos y familiares que marcan el cerebro

El estudio, que también incluyó a hombres enviados a centros conductuales, muestra que los agresores presentan niveles educativos más bajos.

Asimismo, se observan diferencias en la influencia de la figura materna y paterna, así como en la historia de vida de cada sujeto, dejando “firmas neurológicas” detectables en las evaluaciones realizadas tanto en privados de libertad como en los hombres del centro conductual y el grupo control.

Los especialistas enfatizan que estos hallazgos no buscan justificar la violencia contra las mujeres, sino ofrecer herramientas científicas para prevenir los feminicidios desde la perspectiva de la salud mental.

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No busca justificar la violencia

Según los investigadores, el objetivo es comprender el fenómeno psicológico y neurológico detrás de la violencia, sin interferir en el sistema de justicia, y dotar a este último de instrumentos que permitan valorar el riesgo y la peligrosidad de quienes llegan con denuncias.

  • El estudio fue presentado en un contexto crítico: hasta la fecha, la violencia de género ha dejado cerca de una veintena de víctimas en lo que va del año.

La violencia de género, especialmente la ejercida contra mujeres por parte de sus parejas o exparejas, ha sido un problema persistente en todo el mundo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 1 de cada 3 mujeres ha sufrido violencia física o sexual a lo largo de su vida.

En América Latina, la situación se ha caracterizado por altas tasas de feminicidios, a pesar de la existencia de leyes específicas para proteger a las víctimas.



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