La nueva Fórmula 1 ya está en marcha… y el debate que se temía en invierno también. El Gran Premio de Australia, primera carrera de la temporada 2026, dejó un dato que la propia F1 se apresuró a destacar: más de cien adelantamientos en carrera, muy por encima de los que se registraron en la misma prueba el año anterior. Sobre el papel, el nuevo reglamento había cumplido con uno de sus grandes objetivos: más acción en pista.
Pero en el paddock la conversación fue distinta. No tanto cuántos adelantamientos hubo… sino cómo fueron.
La eliminación del DRS y la introducción de nuevos sistemas de gestión energética han cambiado la naturaleza de muchas batallas. Ahora, en muchos casos, el adelantamiento no llega tanto por apurar la frenada o encontrar un hueco en la curva, sino por quién tiene más energía disponible en ese momento.
Carlos Sainz, uno de los pilotos que ha preferido evitar las críticas más duras al reglamento, lanzó un aviso claro a la FIA y a la propia Fórmula 1: el sistema todavía necesita margen de adaptación.
“La F1 tiene que mantener la mente abierta”
En el podcast oficial de la Fórmula 1, Beyond The Grid, el piloto español explicó que el nuevo concepto de adelantamiento todavía está lejos de encontrar su punto ideal.
“No lo creo. Voy a tener que encontrar una nueva solución para eso. Pero déjame decir una cosa: la clave de estas regulaciones, y mi recomendación ahora mismo para la FIA y la FOM, sería mantener la mente abierta con la forma en que usamos el modo adelantamiento“.
El madrileño cree que el problema es simple: la Fórmula 1 aún está aprendiendo cómo funcionan estas reglas en carrera real. “La solución que quizá hemos encontrado ahora para Bahrein puede ser la correcta, pero quizá para otro circuito sea diferente. Si queremos que las carreras sean buenas y ofrecer un buen espectáculo, puede que tengamos que adaptarnos y aprender con estas reglas”.

Y ahí llega una de las frases más reveladoras de su análisis: “Ni siquiera creo que la FIA o la FOM sepan exactamente cuánto modo adelantamiento hay que poner en cada pista, o lo difícil que será seguir a otro coche con estas reglas”.
Adelantamientos… pero de energía
El estreno del reglamento dejó varios ejemplos de ese nuevo tipo de batalla. En Melbourne se vio claramente en la lucha inicial entre George Russell y Charles Leclerc por el liderato: cuando uno agotaba su modo adelantamiento, el otro recuperaba la posición pocas curvas después gracias a una mayor reserva de energía.
Ese intercambio constante de posiciones refleja una realidad que muchos pilotos ya habían anticipado durante el invierno: las luchas dependen ahora mucho más de la gestión energética que del ataque directo en pista.
Sainz no lo critica con dureza —de hecho, su discurso ha sido mucho más moderado que el de otros pilotos de la parrilla—, pero sí cree que el deporte debe darse tiempo para entender lo que ha creado.
“Creo que como deporte tenemos que mantener una mentalidad muy abierta para adaptar estas reglas a lo que vayamos viendo en las primeras carreras”, avisó-
El español insiste en que los primeros grandes premios deben servir como laboratorio para entender el comportamiento real del sistema: “Si queremos que las carreras funcionen y que haya buen espectáculo, tendremos que aprender de lo que pase en las primeras carreras”.
Un reglamento que todavía se está descubriendo
Foto de: Andy Hone/ LAT Images via Getty Images
El aviso de Sainz llega justo cuando la Fórmula 1 empieza a evaluar el impacto real del nuevo reglamento. Tras Australia, ya se ha abierto la puerta a posibles ajustes futuros en algunos aspectos operativos del sistema, aunque cualquier cambio deberá estudiarse con cuidado.
Los equipos han invertido enormes cantidades de dinero en desarrollar coches adaptados a estas reglas, y modificar elementos clave del reglamento no es una decisión sencilla. Por eso, más que pedir una revolución inmediata, Sainz lanza un mensaje de paciencia.
El nuevo sistema de adelantamientos, como muchas otras innovaciones técnicas de la Fórmula 1, puede necesitar tiempo para encontrar su equilibrio.
Y, mientras ese equilibrio llega, el español lo tiene claro: la clave es no cerrar ninguna puerta demasiado pronto. Porque en esta nueva era de la Fórmula 1, incluso quienes diseñaron las reglas todavía están descubriendo cómo funcionan realmente.
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