Lo que muchos pensaban que era cosa del pasado sigue latente.
Mientras se creía que el asalto a la joyería se planificó en la calle, la mente detrás del golpe operaba desde una celda.

Un hecho que vuelve a evidenciar una realidad preocupante: en algunas cárceles no solo se cumplen condenas… también se coordinan delitos.
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Qué vergüenza.


