Los países árabes se lo están arrebatando – FGJ MULTIMEDIOS

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Lara Ben-Ameur
Lara Ben-Ameur
Lo que entendemos por lujo ya no es lo que era. Su significado ha evolucionado, y con él nuestra forma de consumir. Damos prioridad al resultado una búsqueda del sobresaliente en una suma casi aritmética de factores como precio, calidad o experiencia más que al linaje histórico de una gran maison francesa como Dior o Chanel. 
Lo cierto es que el consumidor joven no tiene tanto apego por esa herencia de las marcas que, quizá, estas esperan tener por mandato divino; sin embargo, eso no impide que sigamos poniendo ojitos a la alta gama de marcas icónicas con cosméticos a cien euros. La diferencia está en que hoy en día encontrar una alternativa en el mercado que nos proporcione una experiencia similar (los ya famosos dupes) se ha convertido en un pequeño triunfo personal. 
Tanto es así que no dudar en publicar la experiencia en redes acaba por crear un efecto llamada más poderoso que veinte anuncios la víspera de las Navidades. Hace no tanto, cualquier alusión a la “imitación” tenía unas connotaciones que pretendíamos evitar, pero la realidad es que el consumidor ahora carece de complejos. 
Y lo mismo ocurre en perfumería. Pocos años atrás, hablar de lujo olfativo automáticamente nos llevaba a nombres franceses, campañas con los actores del momento y frascos que superaban con facilidad los cien euros. Hoy, en cambio, asistimos en directo a una democratización del lujo, en concreto en el terreno del perfume.
En esta ocasión, esa democratización no viene de los dupes de perfumería, las clásicas versiones inspiradas en fragancias icónicas y a precios más asequibles que ayudan a quitarnos la espinita de ese perfume de gama alta o de nicho. La novedad es que la revolución viene, en gran parte, desde los Emiratos (no se han detenido con el chocolate Dubai, no), con propuestas de perfumes originales que mantienen lo sofisticado en su carácter estético y olfativo, pero en los que, además, el precio no supone en absoluto una barrera. 
Así, los perfumes árabes han irrumpido con fuerza en el mercado y se han consolidado como todo un fenómeno que ha llenado las ciudades de tiendas especializadas en el sector y las redes sociales de recomendaciones de estas marcas.
Ahora nombres de marcas como Amouage, Afnan o Lattafa se codean con clásicos como Dolce & Gabbana o Burberry y lideran esta transformación
Según datos de Circana, las ventas de perfumes a nivel global crecieron un 17% en la primera mitad de 2025 en gran parte gracias a la demanda de fragancias árabes. La propia Lattafa incrementó sus ventas en TikTok Shop a finales de 2025 un 174% con respecto al año anterior, mientras que la casa omaní Amouage reportó un aumento de ventas del 30% en 2024 frente a sus cifras del ejercicio previo. Estos números respaldan un éxito que se basa en un compendio de múltiples factores que casan con las tendencias de consumo actual.
Las claves de la consolidación a nivel global de los perfumes árabes son claras: larga duración e intensidad gracias a materias primas como el oud o el almizcle, su diseño pomposo y un precio al alcance de la mayoría de los bolsillos (en torno a los 30-40 euros). 
Pero, sin duda, otro de los factores que ha consolidado el triunfo de estos perfumes es su presencia masiva en redes. Influencers recomiendan de manera continua fragancias de estas casas árabes, generando un atractivo que en combinación con ese precio, favorece la compra impulsiva por parte de los consumidores, también auspiciada por lo llamativo y novedoso del producto. De hecho, las búsquedas en TikTok y Google del término “perfumes árabes” han crecido más de 60% en 2025. 
Hasta ahora era muy habitual que el algoritmo nos atiborrase con hauls de ropa, recomendaciones de outfits o productos milagro de maquillaje como una base que nos dure todo el día. Ahora existe un sector influencer que ha sabido identificar esta nueva demanda en el mercado y nuestra manera de consumo, realizando recomendaciones de perfumes para cada ocasión, según la intensidad o notas olfativas que busquemos. 
5 Perfumes Árabes que Debes Tener: 1. Mahd Al Dhahab 2. Rayhaan Terra 3. Kayaan Terra 4. Titan Khadlaj 5. Ravine Ginger #perfumes #Perfume #marcelperfumes
Así que, no está de más decir que sí, el algoritmo está redefiniendo la perfumería. El llamado blind buy, que no deja de ser comprar a ciegas en internet, ya no se limita a la ropa si no también a los perfumes. La realidad es que, múltiples usuarios deciden elegir un perfume árabe que aparece en su “para ti” porque el frasco es precioso y su influencer de confianza afirma que vas a oler a pastelito de limón o desprender notas de vainilla. 
Las mieles de acceder a productos de calidad a cambio de un precio asequible ya lo conocemos, pero también sus riesgos. Al igual que sucede con el skincare o maquillaje low cost, el precio atractivo puede llevarnos a gastar incluso más. Si conseguimos un dupe de un labial que cuesta 40 euros por sólo 5, esa sensación de ahorro nos lleva a completar todo el set y acabar cayendo en la trampa del micro spending. Con los perfumes, especialmente gracias a ser tendencia en redes sociales, puede suceder exactamente lo mismo. 
Es cierto que estas fragancias árabes tienen un precio razonable, pero el contexto en el se consume ha cambiado por completo. Por ejemplo, en TikTok se hacen virales videos sobre layering, es decir, combinar varios perfumes para crear un aroma propio con notas que deseamos, o potenciar la que más nos gusta y, para conseguirlo, obviamente hay que sumar varios productos perfumados al carrito. 
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El perfume se ha convertido en algo totalmente modulable y desde redes se nos anima a variar de fragancia según nuestro ánimo o el clima, como si fuera un accesorio más de tu look diario y una manera más de expresión personal. De hecho, en una de mis visitas a una tienda de perfumes árabes, la dependienta me confesó que no era raro encontrarse con clientes que eligen la fragancia según el color de su frasco , ya que combinaba mejor con su habitación o su tocador. 
Lejos parece que queda esa idea de tener una fragancia firma durante años exclusivamente por su olor o su marca, como seña de identidad. Ahora queremos un perfume cítrico para la mañana, para ir al trabajo otro de vainilla y, si surge plan nocturno, otro con notas de azafrán o cereza con su previo layering. Y ahí es donde los perfumes árabes encajan a la perfección con el modelo de consumo actual: estética, calidad y precio asequible para poder variar (y acumular) sin culpa. 
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