
Las guerras son muy caras. Pero para algunos más que para otros. El conflicto en Irán, del que se cumple una semana después de que Israel y EEUU acometieran una operación conjunta contra el régimen islamista, presenta un desigual coste para las partes.
Irán está basando su estrategia en el uso masivo de sus famosos drones Shahed, artefactos explosivos no tripulados que tienen un coste estimado de entre 20.000 y 50.000 dólares (17.000 y 43.000 euros), tal y como recoge el portal especializado NDTV World.
Desde que empezó la guerra, se estima que Irán ha lanzado 2.000 de estos proyectiles a objetivos militares estadounidenses, a Israel y a distintos países del Golfo Pérsico, desatando el caos en la zona.
Estos drones tienen velocidad hipersónica y son difíciles de detectar por las defensas, pero es que además Irán los envía por oleadas, poniendo al límite a los escudos defensivos de los países implicados, no solo porque no dan abasto para neutralizarlos, sino que aumenta de manera dramática sus costes.
Y es que los misiles Patriot estadounidenses tienen un coste estimado de hasta 4 millones de dólares (3,4 millones de euros). Aunque tienen una ratio de interceptación de entre el 90 y 96%, para Irán es una victoria provocar tal sangría económica en sus rivales. De hecho, la particular ‘cuenta’ de Estados Unidos asciende ya a unos 2.000 millones de dólares.
Washington y sus aliados se han visto impelidos a pedir a ayuda a Ucrania. ¿Y por qué a este país? Porque cuenta con los mayores expertos en la lucha contra los Shahed. Rusia los ha estado usando de forma masiva en su invasión a territorio ucraniano, y las defensas de este país están más que acostumbradas a lidiar con estas terroríficas armas. Volodimir Zelenski, eso sí, ofrece su ayuda a cambio de apoyo en su cruzada contra Putin.
Un “testigo” con hasta 90 kg de explosivos
Irán está empleado dos modelos de dron, el Shahed-131 y el Shahed-136. Se trata de misiles de ala delta con un motor propulsado por hélice en la parte trasera. Su nombre significa “testigo” en persa, y los desarrolla la empresa Shahed Aviation Industries desde principios de este siglo.
Ambos modelos tienen aproximadamente el mismo tamaño; evaluaciones de código abierto indican que miden entre 2,5 y tres metros de largo y pesan alrededor de 200 kg en el lanzamiento, la mayor parte de los cuales es combustible y carga útil.
La serie 136 tiene el mayor alcance, es decir, entre 2.000 y 2.500 kilómetros, y el pequeño tamaño de ambos modelos permite que puedan lanzarse desde casi cualquier lugar de Irán.
Los drones son municiones guiadas con precisión que se lanzan mediante cohetes propulsores desechables instalados en la parte inferior. Una vez activado, el propulsor se libera y un motor de cuatro cilindros, refrigerado por aire y de pistón, asume la propulsión. Instalar una hélice sobre un motor a reacción sacrifica velocidad (la velocidad máxima ronda los 185 km/h), pero ofrece mayor alcance y agilidad.
En la nariz está instalada una carga explosiva de hasta 60 kg; algunas versiones pueden llevar una carga útil de 90 kg, pero en estos casos tienen un alcance menor.
El dron utiliza coordenadas cargadas manualmente para navegar y puede flotar sobre el objetivo elegido antes de bombardear en picado.
La sección transversal de radar relativamente baja, sumada a la facilidad de despegue, los hace casi imposibles de detectar al ser disparados, aunque el zumbido de los motores de pistón lo delata durante el vuelo. Además, Rusia, sin embargo, ha mejorado algunos aspectos, incluyendo variantes para operaciones nocturnas y una estructura de panal en el interior de las alas para reducir la probabilidad de detección por radar.
EEUU ya ha copiado a Irán y tiene listo a LUCAS
Tal es el éxito del Shahed que Estados Unidos ha desarrollado su propio modelo de dron, inspirado directamente en el iraní, copiándolo a partir de lo que se llama ingeniería inversa.
El dron americano se llama LUCAS (por Low Cost Uncrewed Combat System o Sistema de Combate No Tripulado de Bajo Coste) y cuesta solo 35.000 dólares (30.000 euros) por unidad, pero aún no dispone de suficientes ejemplares ya que hasta el pasado diciembre no los ha podido desarrollar.


