Propietarios de perros llevan sus mascotas a bares, citas de Botox y restaurantes en Nueva York, generando molestia

0
30

Nueva York experimenta un aumento en la presencia de perros en espacios públicos no tradicionales, lo que genera fricción entre algunos residentes y negocios. Tamara, dueña de un spa médico en la ciudad que prefirió no dar su apellido, expresó su frustración ante clientes que intentan llevar a sus mascotas a procedimientos como Botox, argumentando que es una distracción y va contra el código sanitario.

Esta situación se repite en diversos establecimientos. Aunque existen restaurantes con menús para perros, como Sea Wolf en Brooklyn, incidentes como la mordida de un corgi en una panadería de Williamsburg han avivado el debate. Ana Hernández, propietaria de un golden doodle en el Bajo Manhattan, cuestiona la presencia de perros en bodegas y supermercados, alegando problemas de higiene y espacio.

Johnny Gold, gerente de un Key Foods en Fulton Street, afirmó que los perros que ingresan a su local son animales de servicio y que se solicita certificación. Sin embargo, los códigos de salud de la ciudad y el estado prohíben la entrada de mascotas que no sean perros de servicio autorizados en espacios cerrados que vendan o sirvan alimentos. La falta de aplicación estricta de las normas ha hecho que la práctica sea común.

Khris Black, residente de Brooklyn, observa que nuevos vecinos a menudo llevan perros a tiendas, y los negocios, para evitar conflictos con clientes, suelen permitirlo. La Ley de Estadounidenses con Discapacidades (ADA) define a un perro de servicio como un animal entrenado para realizar tareas específicas para una persona con discapacidad, excluyendo a los perros de apoyo emocional.

Te podría interesar:

Según la ciudad, los negocios pueden preguntar si un perro es de servicio y qué tarea realiza, pero no pueden solicitar prueba de la discapacidad o certificación. Un empleado anónimo de Trader Joe’s en Manhattan señaló la dificultad de manejar esta situación sin infringir la ley, ya que confrontar a los clientes puede ser ilegal y complica las cosas para quienes realmente necesitan animales de servicio.

Sterling Quinn, diseñadora de moda de SoHo, lleva a su maltipoo Petals a casi todas partes, clasificándolo como perro de servicio para su TEPT. Aunque enfrenta resistencia, afirma que es su derecho. Por otro lado, Elle Edwards, de Brooklyn, quien tiene un perro de apoyo emocional, discrepa y cree que las mascotas comunes no deberían ir a todos lados, para no perjudicar a quienes dependen de animales de servicio legítimos.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**