Las tensiones en el Mediterráneo oriental se han trasladado a Chipre. La madrugada del lunes, un dron de fabricación iraní, y que había sido lanzado desde el Líbano según informó el Gobierno chipriota, impactó en una de las pistas de aterrizaje de la base británica … de Akrotiri, al sur de la isla. El ataque no dejó víctimas y solo causó daños menores en la infraestructura.
Ese mismo día, fueron interceptados otros drones que se dirigían hacia la zona, mientras que un cuarto aparato fue detectado sobre el aeropuerto civil de Pafos, lo que obligó a suspender temporalmente las operaciones y cerrar el aeropuerto durante varias horas. El municipio de Kourion, cercano a la base, pidió a los residentes permanecer en lugares interiores mientras se evaluaba la situación.
El miércoles, otros cuatro drones procedentes del Líbano fueron interceptados por dos cazas F-16 Viper de la Fuerza Aérea griega, desplegados en la isla. Según fuentes oficiales, los aparatos fueron derribados antes de que alcanzaran territorio chipriota. Durante la operación aérea, algunos vuelos comerciales se vieron alterados: un avión de Aegean Airlines que se dirigía a Lárnaca regresó a Atenas y otro retrasó su salida, aunque el espacio aéreo no llegó a cerrarse completamente. Las sirenas sonaron a media mañana y, pocos minutos después, los teléfonos móviles vibraron al unísono en miles de bolsillos. El mensaje de Protección Civil pedía calma y permanecer en espacios interiores.
En las calles de Limasol, ciudad cercana a la base de Akrotiri, la sensación es de inquietud contenida: «Las clases estos días han sido ‘online’. No estamos acostumbrados a esto, estamos preocupados, pero tranquilos, intentando hacer vida normal, al mismo tiempo que practicamos ejercicios de seguridad y evacuación y activamos protocolos en el trabajo», explica Vicky Triga, profesora universitaria, madre de dos hijos y residente en la ciudad.
En Leucosia, en el interior de la isla, Yorgos Ioannou subraya la importancia de no dejarse llevar por el pánico. «Somos conscientes de la posición geográfica de nuestra isla, de lo cerca que estamos del foco del conflicto. Por eso es importante mantenernos informados y actuar con calma cuando suenan las sirenas, siempre que estemos seguros de que no se trata de una falsa alarma», asegura este economista y empresario, quien firma uno de los blogs más veteranos de la política nacional.
«Somos conscientes de la posición geográfica de nuestra isla, de lo cerca que estamos del foco del conflicto. Es importante actuar con calma»
Vicky Triga
Profesora universitaria
Además, Ioannou reconoce que el respaldo europeo contribuye a transmitir cierta seguridad: «Saber que existe solidaridad en la UE y que, si ocurre algo, contaremos con el apoyo de nuestros compañeros europeos, me tranquiliza».
El jueves por la mañana las sirenas volvieron a activarse, aunque horas después el portavoz del Gobierno chipriota, Konstantinos Letymbiotis, informó de que no se había detectado ninguna amenaza real y que los protocolos se habían activado de manera preventiva. La alerta fue retirada posteriormente, aunque la vigilancia se mantiene.
Refuerzo griego
Ante la escalada regional, Grecia decidió reforzar su presencia en Chipre con medios navales y aéreos con el envío de dos fragatas —la HS Kimon (F-601) y la HS Psarás (F-454) —, además de cuatro F-16 Viper. La HS Kimon, considerada la unidad más avanzada de la Armada helena y símbolo del proceso de modernización de sus fuerzas, fue adquirida el pasado mes de enero a Francia y es la primera fragata completamente nueva que el país integra en su flota en las tres últimas décadas.
«Saber que existe solidaridad en la UE y que, si ocurre algo, contaremos con el apoyo de nuestros compañeros europeos, me tranquiliza»
Yorgos Ioannou
Economista y bloguero político
La adquisición de la fragata Kimon (en honor a Cimón, estadista ateniense que derrotó a los persas) forma parte de un ambicioso programa de renovación militar que busca mejorar la capacidad de defensa aérea y marítima del país en un contexto geopolítico cada vez más complejo.
En las últimas horas, Atenas ha reforzado su defensa antiaérea con el despliegue de un sistema Patriot en la isla de Kárpatos (archipiélago del Dodecaneso) y con la presencia permanente de buques de guerra en el Mediterráneo oriental.
Tensión en Atenas
El derribo de los drones el miércoles abrió también un debate político en Grecia cuando el secretario general del Partido Comunista de Grecia (KKE), Dimitris Koutsoumbas, aseguró disponer de «informaciones fiables» según las cuales dos de los drones interceptados tendrían como objetivo la base estadounidense de Souda, en Creta.
La afirmación fue desmentida por el ministro de Exteriores griego, Nikos Dendias, quien declaró que no existe información que indique que los drones se dirigían hacia territorio griego. Dendias subrayó que Grecia «está protegida» ante la posibilidad de un ataque procedente de Irán y añadió que se está monitorizando la trayectoria de cualquier misil que salga del Líbano o Irán. Aunque reconoció que algunas instalaciones griegas se encuentran en el límite del alcance de determinados sistemas de detección, insistió que las capacidades del país son suficientes.
Desde el Gobierno griego reiteran que el objetivo de las medidas adoptadas es «proteger el territorio, a los ciudadanos y a los intereses griegos y europeos», al mismo tiempo que insisten en su compromiso con la estabilidad regional, la paz y el diálogo.

