A diferencia de Estados Unidos, Irán se ha preparado para una guerra larga, dijo Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, en el tercer día del enfrentamiento que tiene a Irán por un lado y a Israel y Estados Unidos por el otro. Larijani repite así lo que otros (aún) funcionarios de la República Islámica vienen anunciando desde el primer ataque: “Nos defenderemos, cueste lo que cueste”.
Desde el 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel llevan a cabo una ofensiva militar coordinada y masiva contra Irán. Los ataques se dirigen específicamente contra líderes políticos, así como contra instalaciones militares y gubernamentales.
Irán responde con ataques de misiles y drones contra Israel y contra bases estadounidenses en los países vecinos del Golfo Pérsico. Según el almirante Brad Cooper, jefe del Mando Regional de Estados Unidos para Oriente Medio (Centcom), hasta el miércoles 4 de marzo Irán había lanzado más de 500 misiles balísticos y más de 2,000 drones.
“No sabemos exactamente cuántos misiles balísticos y drones posee realmente Irán”, comenta a DW un experto en armamento que prefiere permanecer en el anonimato. Al mismo tiempo, reafirma una tesis que se debate entre especialistas militares desde el comienzo de la guerra: si Irán no hubiera atacado a Israel con cientos de misiles en octubre de 2024, en represalia por el asesinato del líder de Hamás, Ismail Haniyeh, en Teherán, no habría abierto la caja de Pandora para sí mismo.
Con aquel ataque, Irán reveló la debilidad de su programa de misiles de largo alcance, porque estos no pudieron alcanzar sus objetivos con precisión. De esta manera, su arsenal perdió potencial disuasorio y además se esfumó el umbral psicológico que supone una confrontación directa.
Logística y producción de misiles y drones
Al comienzo de la guerra, el ejército israelí estimaba que Irán disponía de unos 2,500 misiles balísticos. Aparte de los ya lanzados por Irán, es probable que el arsenal se haya reducido debido a que, desde entonces, muchos otros han sido destruidos o sepultados en sus túneles de almacenamiento durante los bombardeos de Israel y EE. UU.
Las imágenes satelitales que circulan muestran ataques a bases de misiles en las ciudades de Kermanshah, Karaj, Khorramabad y Tabriz Norte. Pueden verse entradas a túneles de arsenales subterráneos completamente derrumbadas. Lo que se desconoce es cuántos misiles fueron extraidos de estos almacenes antes del conflicto y cuántos lanzamisiles quedan aún disponibles.
Por otro lado, se cree que Irán puede reaccionar con flexibilidad en cuanto al ritmo de producción de drones. Las instalaciones utilizadas para su fabricación no son grandes ni fácilmente visibles. Según documentos rusos filtrados, Teherán puede producir alrededor de 5,000 drones al mes. Los aparatos pueden lanzarse desde una sencilla estructura que se construye en pocas horas. La fabricación de uno de estos drones, llamados Shahed, le cuesta a Irán varios miles de dólares, mientras que un misil interceptor Patriot cuesta hasta unos tres millones de dólares por unidad.
Según un análisis del New York Times que se basa en imágenes satelitales y videos verificados, Irán ha dañado en los últimos días, con sus misiles de corto alcance y drones, estructuras que forman parte de los sistemas de comunicación y radar de al menos siete bases militares estadounidenses en Oriente Medio o en sus proximidades. Los ataques a estas ubicaciones indican que Irán quería interferir en la capacidad de comunicación y coordinación del ejército estadounidense.
Consecuencias para la población y la región
“Irán intentará prolongar la guerra y ganar tiempo”, comenta a DW Fawaz Gerges, profesor de Relaciones Internacionales en la London School of Economics.
“Los líderes iraníes han tenido tiempo de planificar y coordinar sus acciones. Creo que se están preparando para una guerra larga”. El objetivo principal del régimen iraní es, en esencia, la resiliencia, es decir, la capacidad de resistir los impactos y seguir plantándoles cara.
El costo de la guerra lo soporta la población iraní, que está indefensa ante los ataques. Aunque Estados Unidos e Israel afirman que están llevando a cabo ataques selectivos, es casi imposible evitar daños colaterales importantes en ciudades densamente pobladas.
Según datos iraníes, ya el primer día fue alcanzada una escuela primaria en la ciudad de Minab, en el sur del país. Los medios de comunicación estatales iraníes mostraron el martes imágenes de entierros masivos de 168 niños de entre siete y doce años, así como de sus profesores. Israel ha negado haber atacado la escuela, situada a unos 40 kilómetros del golfo de Omán, mientras que Estados Unidos anunció que investigaría el incidente.
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