En una jornada de búsqueda realizada la semana pasada, el Colectivo Luciérnaga y el Centro de Derechos Humanos de la Montaña documentaron el abandono total en la comunidad Zapotitlán Tablas, donde al menos 150 familias fueron desplazadas forzadamente por la violencia criminal que azota la región de la Montaña de Guerrero.
Integrantes de ambas organizaciones se adentraron en comunidades de municipios que en los últimos años han vivido enfrentamientos armados y homicidios contra la población, como Zapotitlán Tablas y Atlixtac.
Pese a las trabas impuestas por las autoridades, las madres buscadoras y defensores de derechos humanos recorrieron la zona y se encontraron con calles y viviendas desoladas, algunas con impactos de bala, así como automóviles desvalijados y quemados.
“El ejemplo más desgarrador, donde 150 familias han sido desplazadas por la violencia”, informaron al semanario Proceso fuentes del Centro de Derechos Humanos de la Montaña . La comunidad luce como un verdadero pueblo fantasma, sin presencia de habitantes y con el abandono generalizado que provoca la inseguridad persistente.
La abogada Neil Arias, representante del Colectivo Luciérnaga, explicó que durante el recorrido constataron la gravedad de la situación. “Son muy pocas las personas que vimos dentro de la comunidad. Vimos casas abandonadas, completamente solas. En las ventanas de algunas viviendas se ven disparos de arma de fuego, vehículos quemados”, relató.
De acuerdo con Proceso, previo al ingreso a la población, la caravana fue interceptada por presuntos agentes comunitarios en retenes colocados a la entrada. Tras un breve intercambio de palabras, se permitió el acceso solo después de la intervención del comisario municipal, con la advertencia: “hagan lo que vienen a hacer, vienen a trabajar”.
Durante todo el recorrido, los buscadores permanecieron bajo vigilancia constante de estos elementos, quienes además les prohibieron inspeccionar el panteón comunitario, lugar que planeaban recorrer como parte de su labor.
La jornada de búsqueda se desarrolló en medio de vigilancia delictiva. Según el sitio La Silla Rota, los contingentes fueron seguidos de cerca por presuntos “halcones” al servicio del grupo delictivo Los Ardillos, que mantiene el control en la zona.
La Policía Municipal de Zapotitlán Tablas intentó disuadir el ingreso, advirtiendo sobre constantes balaceras y asesinatos. Los propios agentes municipales admitieron que ni ellos suben a la comunidad por falta de condiciones de seguridad.
En la región de la Montaña se tienen documentadas 57 víctimas de desaparición. Durante las 10 jornadas de búsqueda realizadas por el colectivo desde 2019 se han recuperado 113 restos óseos aún sin identificar, mientras que el paradero de 43 personas continúa desconocido.
Por último, se informó en un comunicado que durante la búsqueda no se encontró ningún rastro de los desaparecidos. “Los familiares se fueron insatisfechos no solo porque siguen con la incertidumbre, sino por la insensibilidad de las autoridades estatales y federales”, señaló el Centro de Derechos Humanos de la Montaña.
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