#Mundo:las cinco claves que podrían impactar directamente en tu día a día #FVDigital

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La escalada militar tras el ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán ha encendido todas las alarmas en los mercados internacionales y amenaza con tener un impacto directo en la economía española. El estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo y un tercio del comercio global de gas natural licuado, se ha convertido en el epicentro de la tensión. Cualquier interrupción en esta zona comercial tiene consecuencias para Europa y, por lo tanto, para España.

Aumento del precio del combustible

El primer síntoma ya es visible: el crudo se ha disparado más de un 10% desde finales de la semana pasada, antes de que se produjeran los ataques. El barril de Brent —referencia en Europa— supera ya los 80 dólares, frente a los 72,48 con los que cerró el viernes, y el precio podría escalar hasta los 100 dólares. Irán concentra alrededor del 10% de las reservas mundiales y es el tercer productor de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

El conflicto ya tiene traducción directa en los surtidores. Según la Federación Mediterránea de Estaciones de Servicio (FedMes), con sede en Valencia, los proveedores han comunicado subidas “drásticas” para las entregas programadas esta semana: el gasóleo podría encarecerse en torno a 12 céntimos por litro y la gasolina unos seis céntimos.

El gas natural europeo también ha sufrido una fuerte escalada, sobre todo después del ataque a infraestructuras energéticas en el Golfo Pérsico. Tras la guerra en Ucrania, Europa redujo su dependencia del gas ruso y aumentó las importaciones de gas natural licuado procedente del Golfo. España tiene una exposición directa menor por la diversificación de suministros  —Argelia, Estados Unidos y varios países africanos—. Sin embargo, el mercado energético es global: si el gas sube en Europa, la electricidad también.

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Caídas en la bolsa

El encarecimiento del combustible repercute en los costes logísticos y en todos los bienes de consumo. El riesgo son los llamados efectos de segunda ronda: que la subida de precios se consolide incluso si el crudo retrocede más adelante. Si la inflación repunta, el Banco Central Europeo podría verse obligado a frenar o incluso revertir su política de bajadas de tipos. En la eurozona la inflación ronda el 1,7%, pero en España se sitúa ligeramente por encima del objetivo del 2%.

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La tensión también se ha trasladado a las bolsas. El Ibex 35 encadena su segunda jornada consecutiva de caídas y pierde la referencia de los 17.300 puntos, debido a su fuerte exposición al sector bancario, que es muy cíclico y se ve fe golpeado por conflictos y crisis. Las aerolíneas, doblemente golpeadas por el aumento del combustible y la cancelación de vuelos, también encabezan las pérdidas.

Colapso logístico global

La logística internacional enfrenta un escenario crítico. Gigantes navieros como Maersk, MSC o Cosco han suspendido o modificado operaciones en la zona. Evitar Ormuz obliga a los buques a rodear África para llegar a Europa, añadiendo miles de kilómetros, días de tránsito y un fuerte incremento de costes operativos. Las aseguradoras han comenzado a aplicar primas de riesgo bélico, un sobrecoste que termina repercutiendo en el precio final de productos tecnológicos, textiles e industriales.

El conflicto ya afecta al tráfico aéreo. Iberia Express ha suspendido su ruta Madrid–Tel Aviv hasta el 10 de marzo, mientras Air Europa mantiene cancelaciones temporales. El grupo Lufthansa también ha paralizado vuelos en varios destinos de Oriente Medio. El encarecimiento del queroseno y el desvío de rutas para evitar zonas de riesgo aumentan los costes operativos y podrían traducirse en billetes más caros si la situación se prolonga.

Impacto en la cesta de la compra

Más allá de la energía, el impacto puede sentirse en los supermercados. Alrededor del 33% del suministro mundial de fertilizantes —incluido amoníaco y azufre— transita por Ormuz. La región produce además el 15% del polietileno mundial, un plástico esencial para embalajes. La agricultura española depende de estos insumos, cuyo coste está vinculado al precio del gas y del petróleo. Si el barril supera los 100 dólares y la interrupción comercial se prolonga, el encarecimiento podría trasladarse a frutas, verduras y productos básicos en los próximos meses, alimentando un nuevo ciclo inflacionista.

El uso de las bases españolas por parte de EEUU

En el plano político, el Ejecutivo ha negado “rotundamente” que EEUU esté utilizando las bases de Rota y Morón para operaciones contra Irán. El presidente Pedro Sánchez ha llamado a la desescalada y al retorno a la vía diplomática, mientras que la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha insistido en que no se autorizará el uso de instalaciones españolas fuera del marco del derecho internacional. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha recalcado que España “tiene la última palabra” sobre el uso de las bases de soberanía nacional.



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