Padres dominicanos en Nueva York comparten experiencias con tratamiento de sus hijos

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Cinco padres dominicanos radicados en Nueva York compartieron sus vivencias con el tratamiento administrado por el doctor Fadul a sus hijos con condición del espectro autista. Cada relato fue presentado desde la experiencia personal de las familias, sin ofrecer conclusiones médicas más allá de lo observado directamente en el comportamiento de los menores dentro del hogar.

Uno de los padres recordó que, al ser primerizo, no identificó de inmediato señales particulares en su hijo, pero con el tiempo notó gestos poco habituales como la ausencia de contacto visual. Este detalle lo motivó a buscar orientación profesional para comprender mejor el desarrollo de su hijo y acceder a recursos que pudieran favorecer su evolución diaria.

Los cinco progenitores coincidieron en que alrededor de los dos años y medio, sus hijos comenzaron a recibir unas pastillas solubles descritas como suplemento natural, comparadas por ellos con elementos derivados del brócoli. Según los testimonios, tras incorporar este recurso, los menores mostraron avances en el lenguaje y en otros aspectos de su conducta cotidiana, observables directamente por los padres.

Uno de los padres narró que acudió a la pediatra para solicitar un referido, ya que su hijo mantenía una alimentación limitada basada únicamente en leche y galletitas, lo que generaba preocupación. La profesional revisó el diagnóstico previo y explicó que ese patrón selectivo de alimentación puede presentarse en menores con esta condición del espectro autista, evaluando cada caso de manera individual.

Además, la pediatra expresó sorpresa por las mejoras en el comportamiento general del niño, reconociendo el esfuerzo familiar y destacando que no era común observar un desarrollo distinto al registrado inicialmente. Según el padre, ese momento generó una profunda emoción tras meses de incertidumbre sobre el progreso de su hijo, resaltando la relevancia de la observación directa en el hogar.

Los cinco testimonios rechazaron la idea de que los avances pudieran atribuirse a un efecto placebo, argumentando que los niños no comprenden la naturaleza de lo que ingieren ni generan expectativas asociadas al tratamiento.

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Durante el proceso, una de las familias mencionó haber recibido una llamada de una entidad de salud preguntando si habían llevado al menor donde el doctor Fadul, lo que generó inquietud por la advertencia recibida. La madre interpretó que la comunicación podía desalentarlos a continuar con el tratamiento, aunque los padres enfatizaron que sus conclusiones se basan únicamente en los cambios observados en sus hijos.

Subrayaron que cualquier decisión sobre el bienestar infantil debe tomarse con acompañamiento profesional, respaldada por evaluaciones formales y rutas de atención del sistema de salud.

Finalmente, indicaron que los menores continúan bajo supervisión médica y esperan nuevas evaluaciones para documentar de manera objetiva el progreso observado, sin añadir criterios externos a lo registrado durante el proceso.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**