Por Israel Figueroa.- Durante la emisión de esta semana del programa N Investiga se abordaron los métodos y afirmaciones del Dr. Ernesto Fadul, quien asegura curar el autismo y otras enfermedades neurológicas y degenerativas mediante un tratamiento propio, sin respaldo científico validado.
El caso ha generado una fuerte controversia en redes sociales, así como preocupación entre especialistas, autoridades sanitarias y familias de niños dentro del Trastorno del Espectro Autista (TEA).
El Dr. Fadul ha reiterado en múltiples entrevistas y plataformas digitales que posee la cura del autismo, además de condiciones como párkinson, Alzheimer, cáncer, esclerosis múltiple y parálisis cerebral. Incluso ha llegado a afirmar que ha sido nominado en varias ocasiones al Premio Nobel de Medicina. Sin embargo, expertos consultados coinciden en que tales afirmaciones carecen de evidencia clínica y se apoyan únicamente en testimonios aislados, no en estudios científicos revisados por pares.
Análisis de laboratorio realizados a cápsulas entregadas a pacientes revelaron que contienen suplementos como gluconato de magnesio, potasio, ácido hialurónico y extractos herbales con vitamina C, sin indicación terapéutica comprobada para el autismo. Además, padres denunciaron que los productos son entregados sin etiquetas, número de lote, fecha de vencimiento ni información clara sobre su composición, lo que impide la trazabilidad y supone un riesgo sanitario.
El Lic. Marcos Balaguer, director general de Medicamentos, Alimentos y Productos Sanitarios (DIGEMAPS), explicó que la ley prohíbe a los médicos comercializar o reenvasar medicamentos dentro de los consultorios, independientemente de si estos son donados o adquiridos. También advirtió que la manipulación de fármacos sin registro sanitario puede conllevar sanciones penales.
Por su parte, el Dr. José Plácido Montero, del Consejo Nacional de Bioética en Salud (CONABIOS), confirmó que no ha recibido ningún protocolo de investigación relacionado con tratamientos para el autismo presentado por Fadul.
Su director fue enfático al señalar que prometer curas sin diagnóstico individual, sin ensayos clínicos y sin aprobación ética constituye una práctica incompatible con la medicina responsable, especialmente cuando se trata de niños, una población particularmente vulnerable.
La Sociedad Dominicana de Pediatría recordó que el autismo no tiene cura y que cualquier intervención debe basarse en evaluaciones personalizadas, evidencia científica y equipos multidisciplinarios especializados. Asimismo, alertó sobre el intrusismo médico, al señalar que un internista no está habilitado para diagnosticar ni tratar trastornos del neurodesarrollo infantil.
En paralelo, decenas de familias han documentado viajes desde distintos países hacia República Dominicana para acceder al tratamiento, asumiendo costos elevados de vuelos, hospedaje y consultas. Aunque algunos padres aseguran haber observado “mejorías”, otros denuncian retrocesos en el desarrollo de sus hijos y relatan temor a represalias y ataques en redes sociales si expresan críticas, lo que ha dificultado que muchos testimonios se hagan públicos.
Especialistas subrayan que en medicina no bastan los relatos personales ni la fe: se requieren datos medibles, estudios replicables y validación independiente. De no existir estos elementos, advierten, no se está ante un descubrimiento médico, sino frente a una afirmación sin sustento que puede generar falsas esperanzas y retrasar terapias efectivas.
Tras consultar a autoridades sanitarias, bioéticas y sociedades médicas, la investigación concluye que el caso plantea serias interrogantes éticas y legales. El dolor y la desesperación de las familias no pueden convertirse en un negocio ni sustituir la evidencia científica. Cuando se trata de niños, advierten los expertos, el silencio institucional también es una decisión.


