Pakistán ha declarado la «guerra abierta» a Afganistán tras lanzar una serie de bombardeos sobre distintas localidades en respuesta a la violencia desatada por los talibanes en la frontera durante la tarde del jueves. Este ha sido el último episodio de una historia que viene … de lejos.
2021: La caída de Kabul
El 15 de agosto de 2021, los talibanes tomaron el palacio presidencial de Afganistán, en Kabul, y forzaron la expulsión del entonces presidente Ashraf Ghani al exilio. La caída de la ciudad más importante del país marcó un punto de inflexión para muchos de sus ciudadanos. Estos temían el regreso del gobierno talibán 20 años después de su caída tras la invasión liderada por Estados Unidos, después de los atentados del 11 de septiembre.
2023: Expulsados de Pakistán
El Gobierno de Pakistán decidió entre septiembre y octubre de 2023 iniciar el llamado ‘Plan de Repatriación de Extranjeros Ilegales’, con el objetivo de expulsar a los ciudadanos afganos. El plan paquistaní dio un plazo de 30 días para que los refugiados afganos en situación irregular abandonaran por su propia voluntad el país si no querían ser deportados. Entre los afectados estaban incluidos los refugiados y los solicitantes de asilo que habían decido salir del país. En aquel momento, ABC habló con afganos en esta situación y reconocían que vivían «en un estado constante de temor al acoso, la detención arbitraria y la expulsión».
Abril de 2025: Deportaciones y tensión nuclear
En abril del año pasado, el Gobierno de Pakistán anunció su intención de expulsar a casi 800.000 afganos hacia el país vecino. En total, más de un millón de afganos abandonaron Pakistán en 2025, según cifras de Amnistía Internacional. Sumados a aquellos expulsados de la República Islámica de Irán, la cifra rondaría los tres millones de refugiados.
Paralelamente, Pakistán mantuvo un episodio de tensión tras un atentado terrorista en la región india de Cachemira, que dejó 26 muertos. La India respondió con una serie de bombardeos contra Pakistán, cobrándose en total 38 vidas. La escalada se percibió en el panorama internacional con mayor inquietud debido a que ambos países son potencias nucleares.
Octubre de 2025: Afganistán vira hacia la India
A pesar de ser dos Estados enfrentados durante 30 años, Afganistán y la India mostraron una aproximación diplomática en octubre del año pasado. El ministro de Exteriores afgano, Amir Muttaqi, fue recibido en Nueva Delhi por primera vez desde la llegada de los talibanes al poder en 2021. Además, y por si fuera poco, materializaron esta nueva alianza mediante el anuncio de la reapertura de la Embajada india en Kabul.
Este cambio de paradigma en materia diplomática no sentó bien en Pakistán, que respondió con una oleada de ataques sobre los talibanes de Afganistán. A su vez, estos han apoyado en reiteradas ocasiones al grupo Tehrik-e Taliban Pakistan (TTP), los talibanes de Pakistán. Sin embargo, su papel se limita al plano nacional: han cometido atentados suicidas y asesinatos políticos para desestabilizar al Ejecutivo en Pakistán.
2026: La «guerra abierta»
A raíz de los atentados suicidas en Pakistán por parte del TTP, apoyados por los talibanes de Afganistán, Islamabad atacó el pasado fin de semana siete «escondites terroristas» en la frontera compartida –de 2.640 kilómetros y conocida como la Línea Durand–. Kabul denunció entonces decenas de muertos y llevó el caso ante el Consejo de Seguridad de la ONU.
Posteriormente, los talibanes de Afganistán lanzaron el jueves por la tarde una ofensiva sobre múltiples puntos a lo largo de la Línea Durand y Pakistán volvió a responder con una serie de ataques aéreos. Mientras Islamabad cifra en 133 las bajas afganas, Kabul asegura haber abatido a 55 soldados paquistaníes.
Lejos de haber sentenciado el conflicto, la historia continúa.


