Desde que los colombianos pueden viajar sin visado turístico al espacio Schengen (vigente desde 2015), las solicitudes de asilo colombiano en Europa crecieron con fuerza, sobre todo en España. El contraste ha sido llamativo: muchas peticiones no se aprueban, pero igual saturan los sistemas y alargan los tiempos. En los últimos meses, el escenario cambió con normas más estrictas en España y con la decisión de la UE de tratar a Colombia como “país de origen seguro”, un giro que acelera rechazos y eleva la exigencia de prueba.
¿Qué empujó a tantos colombianos a pedir asilo en Europa? Más allá de un solo motivo
El aumento no se explica por una causa única. Por un lado, hay personas que salen por amenazas concretas, violencia en ciertas zonas y presión sobre liderazgos sociales, en un país donde se reporta presencia de actores armados en amplias regiones. Por otro lado, pesa la búsqueda de estabilidad laboral y seguridad cotidiana. También apareció un factor menos visible: la confusión sobre qué cubre la protección internacional, ya que una extorsión o un miedo general no siempre encaja en los requisitos legales del asilo. En España, el repunte quedó claro cuando las solicitudes de colombianos llegaron a 53.564 en 2023, uno de los máximos recientes.
¿Por qué España se volvió el destino principal para estas solicitudes?
España concentró la mayor parte por idioma, vínculos familiares y redes de apoyo que facilitan alojamiento y primeros empleos. A eso se sumó la entrada más sencilla por Schengen para estancias cortas, que en la práctica acercó la puerta de acceso al sistema de asilo. En 2024, España recibió alrededor de 40.000 solicitudes de colombianos, cerca del 79% de todas las presentadas por esa nacionalidad en la UE. Esa concentración tensó el sistema, con expedientes que pueden tardar meses o años, y un volumen de pendientes que siguió creciendo.
¿Qué significa que la UE considere a Colombia un país seguro y cómo cambia la evaluación del asilo?
La etiqueta de “país de origen seguro” no impide solicitar asilo, pero cambia el punto de partida. La UE asume que, en general, no existe persecución sistemática, por eso se habilitan procedimientos más rápidos y se facilita el rechazo si el caso no trae evidencia individual sólida. La decisión se votó en el Parlamento Europeo con 408 votos a favor. En el debate público también pesa el dato de tasas bajas de reconocimiento: en España se ha mencionado un entorno de aproximadamente 5% para nacionales colombianos, mientras algunos expertos señalan porcentajes más altos en otros países, incluso cercanos al 25% en ciertos contextos.
El efecto “acelerador”: menos margen, más carga de prueba para el solicitante
Con Colombia en la lista, el solicitante necesita acreditar mejor un riesgo personal y documentado. Eso puede traducirse en denegaciones más rápidas y, al mismo tiempo, en más recursos y apelaciones. En otras palabras, el trabajo no siempre desaparece, solo cambia de fase y se desplaza hacia el litigio y la revisión.
Impactos reales para quienes ya solicitaron asilo y para quienes planean migrar
Para expedientes en curso, el impacto principal es la incertidumbre. Se habla de decenas de miles de solicitudes colombianas en tramitación, con estimaciones alrededor de 62.000 en distintos momentos recientes. Además, España llegó a acumular más de 242.000 expedientes pendientes a finales de 2024, lo que agrava la espera. A eso se sumó un cambio clave en el reglamento de extranjería español: si se deniega la protección, el tiempo vivido en el país puede dejar de contar para ciertas vías de residencia o ciudadanía. Ese giro desincentivó solicitudes y ayudó a explicar una caída cercana al 40% en menos de un año. El riesgo añadido, según especialistas, es el aumento de la irregularidad, porque muchas personas no regresan tras la denegación.
¿Qué opciones legales ganan peso cuando el asilo tiene menos probabilidades?
Con menos probabilidad de éxito, ganan visibilidad rutas regulares ligadas a estudio, formación y empleo. Alemania, por ejemplo, ha insistido en mensajes públicos en que la migración debería canalizarse por vías de capacitación y trabajo, no por el asilo. Aun así, cada alternativa depende del país de destino y del perfil, y no ofrece resultados automáticos.
El fondo del asunto queda claro: el aumento se alimentó de factores de expulsión en Colombia y de facilidades de viaje y redes en Europa, pero las bajas aprobaciones y la congestión empujaron reglas más duras. Con ello llegan decisiones más rápidas, más presión para quienes sí necesitan protección y un mayor riesgo de quedar en un limbo migratorio tras una denegación. El asilo sigue existiendo, pero exige más pruebas y deja menos margen de error.
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Este artículo fue elaborado con el apoyo de una herramienta de inteligencia artificial.
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