En la primera jornada de su primer viaje oficial a China, el canciller alemán Friedrich Merz ha anunciado un gran pedido para el fabricante europeo de aviones Airbus que ayudará a impulsar la industria europea de defensa. «Acabamos de recibir la noticia de que el … Gobierno chino encargará un mayor número de aviones a la empresa Airbus, un total de hasta 120 aviones adicionales», ha dicho después de una conversación con el presidente Xi Jinping en Pekín. Merz ha evitado dar detalles sobre los tipos concretos de aviones o el periodo de entrega, pero ha asegurado que no será el único contrato que se cierre durante esta visita. «Tenemos más acuerdos a la vista y sí, confío en que se vayan cerrando contratos», ha dicho.
Durante una rueda de prensa posterior a sus encuentros con el primer ministro y con el presidente chinos, Merz se ha referido al creciente déficit comercial entre Alemania y China, que actualmente supera los 80.000 millones de euros. Con una economía a la baja, los fabricantes chinos se esfuerzan por vender en otros mercados los productos que, debido al menor poder adquisitivo local, no encuentran salida en el mercado interno. Ese déficit comercial se ha multiplicado por cuatro desde 2020 y, según Merz, «no es saludable». En su opinión, este desequilibrio impide unas «relaciones comerciales justas» y ha señalado que ha tratado el asunto en las conversaciones oficiales.
Para Airbus y para toda la industria europea, el mercado chino sigue siendo de gran importancia estratégica, a pesar de las diferencias políticas con el régimen dictatorial comunista. Junto con el fabricante estadounidense Boeing, Airbus es uno de los principales fabricantes de aviones comerciales civiles del mundo y tiene la capacidad de reconvertir su producción a los aviones militares y contribuir así al proceso de rearme europeo. El grupo opera una planta de montaje final de A320 en Tienjin, mientras China está intentando penetrar con más fuerza en el mercado global con su modelo C919.
Delegación empresarial
Merz ha viajado con una delegación empresarial de 30 miembros, entre los que destacan directivos de Bayer, Volkswagen, Mercedes-Benz, BMW, Adidas y Siemens, que tienen puestas grandes esperanzas en esta visita. Li Qiang ha reconocido que existe «un gran potencial para un mayor crecimiento» de las economías de sus respectivos países, y que desea «mantener y profundizar» las relaciones económicas y diplomáticas «allí donde sea posible«, igual que se ha conseguido anteriormente durante las visitas de los dirigentes de Francia, Reino Unido y Canadá, que también han buscado reequilibrar sus relaciones económicas con el gigante asiático. El panorama global de las redes comerciales terminará de dibujarse con la visita a China de Trump, que se espera el 31 de marzo.
Según medios alemanes que acompañan al canciller, Merz ha destacado que Alemania y China «comparten unas responsabilidades en el mundo» que deben ejercerse de manera conjunta y ha defendido la necesidad de reforzar la cooperación con Pekín también a nivel europeo. Li, a su vez, declaró que China y Alemania, «como dos grandes economías del mundo con influencia significativa, deberían (…) salvaguardar conjuntamente el multilateralismo y el libre comercio». Tras la reunión, el mandatario ha publicado un mensaje en su cuenta en la red social X en el que señaló que «unos 7.500 kilómetros separan Berlín y Pekín, una distancia que siempre nos ha complacido acortar». Para que eso tenga éxito, se necesitan «canales de comunicación abiertos», ha escrito en la plataforma.
Mañana jueves, el canciller germano visitará la Ciudad Prohibida y posteriormente la sede de Mercedes-Benz en Pekín, tras lo cual se desplazará a la ciudad oriental de Hangzhou, uno de los polos logísticos del comercio electrónico chino. China, la segunda economía del mundo, superó a Estados Unidos el año pasado como el mayor socio comercial de Alemania y está a punto de superar a Estados Unidos en materia armamentística. Merz ha enfatizado que Alemania necesita «relaciones económicas en todo el mundo». «Pero no debemos hacernos ilusiones», ha añadido, al señalar que China, como rival de Estados Unidos, ahora «reivindica el derecho a definir un nuevo orden multilateral según sus propias reglas».


