#Mundo:Los aliados apelan a la “fuerza conjunta” para seguir apoyando a Ucrania frente a una Rusia que admite no haber cumplido su “objetivo” #FVDigital

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“Estamos en los momentos más oscuros de Europa desde el fin de la II Guerra Mundial”. Esa frase la pronunció el 24 de febrero de 2022 el entonces Alto Representante de la UE, Josep Borrell. Este martes, cuatro años después del inicio de la invasión rusa, los aliados europeos de Ucrania cerraron filas con Volodimir Zelenski desde Kiev -con presencia de los líderes bálticos y nórdicos, así como de Ursula von der Leyen y Antonio Costa, entre otros- al tiempo que Rusia avisaba de que su hoja de ruta no ha cambiado: Putin va a seguir con la guerra porque, dice, no ha cumplido sus objetivos. Ucrania sigue sumida en el invierno bélico más profundo. 

La oscuridad se mantiene, pero Zelenski lo dejó claro: “Putin no ha conseguido ganar”, aseguró en un mensaje a los suyos para conmemorar la resistencia ucraniana ante el conflicto. “Putin no logró sus objetivos. No doblegó a los ucranianos, no ganó esta guerra. Preservamos Ucrania y haremos todo lo posible por lograr la paz y la justicia”, sostuvo un presidente ucraniano que recordó también su ya histórica frase de “no necesito un taxi, necesito armas” como primera reacción a la invasión. “No teníamos otra. Este es nuestro hogar. Todos comprendimos qué hacer. Nuestro pueblo no izó la bandera blanca, sino que defendió la azul y amarilla“, concluyó, antes de pedir a sus socios más apoyo porque, dijo, Rusia “no se detiene”.

Y ese tono lo elevó en su discurso ante el Parlamento Europeo en Bruselas -por videoconferencia-. “Nunca elegimos esta guerra”, sostuvo el presidente ucraniano, que calificó la ofensiva rusa de “cruel”, un ataque contra Europa entera. En este sentido, Kiev está defendiendo al continente entero, recordó. “Rusia es una dictadura que no entiende que en Europa cada vida cuenta”, expuso en un mensaje directo a Putin. “Él es la guerra”. En ese punto, reclamó mayor concisión europea. “Necesitamos garantías de seguridad totales”, recordó, para impedir que Moscú, reiteró, “lance su agresión a otros lugares de Europa”. 

En ese punto, Zelenski pidió que se desbloqueé el fondo de 90.000 millones ahora vetado por Hungría. “Tiene que ponerse en marcha”, pidió al tiempo que agradecía el movimiento de la UE, a quien también pide “una fecha concreta” para que el país entre en el bloque. “Es parte del acuerdo diplomático. No es un deseo; es un mensaje. Si no hay fecha, Putin encontrará la manera de dividir a Europa” para que esa entrada no se dé. Bruselas, eso sí, ha confiado en salvar el veto húngaro, tanto al fondo como a las nuevas sanciones contra Rusia. “No es fácil, obviamente, y por eso digo que no debemos subestimar y debemos recordar lo que hemos estado haciendo y logrando en condiciones extremadamente difíciles, en particular con un proceso de decisión que, para algunos asuntos, requiere unanimidad”, sostuvo la portavoz comunitaria Paula Pinho.

Los socios, algunos en la capital ucraniana y otros desde sus capitales, refrendaron el apoyo a Kiev. El canciller alemán, Friedrich Merz, apeló a la “fuerza conjunta” de los europeos. “Desde hace cuatro años, cada día y cada noche ha sido una pesadilla para los ucranianos. Y no solo para ellos, sino para todos nosotros, ya que la guerra ha vuelto a Europa”, esgrimió, antes de añadir que el destino de Ucrania “es nuestro destino”. Esa misma línea siguió Emmanuel Macron, que apuntó directamente a Moscú. “Esta guerra es un triple fracaso para Rusia: militar, económico y estratégico”, recordó, porque, dijo, “ha unido a quienes esperaba debilitar”.

Desde Londres, el primer ministro británico Keir Starmer calificó de “bárbara” la guerra lanzada por Putin y confirmó la aprobación del mayor paquete de sanciones contra Rusia hasta la fecha. “Estamos intensificando el apoyo militar, humanitario y de reconstrucción y apoyaremos a Ucrania durante el tiempo que sea necesario para lograr una paz justa y duradera”, esgrimió en un mensaje compartido en redes sociales. Las medidas, confirmó Downing Street, afectan a unas 300 entidades e individuos entre los que se encuentra el gigante Transneft, la compañía estatal rusa encargada de gestionar los principales oleoductos del país.

Macron y Starmer lideraron de hecho este martes una nueva reunión de la Coalición de Voluntarios, esta vez por videoconferencia (en la que participó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez) y en un comunicado conjunto reclamaron la presencia europea en las negociaciones encabezadas por Estados Unidos. En el mismo comunicado expresaron que “las fronteras internacionales no deben modificarse por la fuerza” y que el objetivo tiene que seguir siendo “una paz justa y duradera” para Ucrania. La primera meta, matizaron, ha de ser eso sí un “alto el fuego incondicional”; de hecho, han exigido a Rusia que lo negocie.

Ucrania también encontró el apoyo de la propia OTAN a través de su secretario general, Mark Rutte. “Este apoyo es esencial. Ucrania necesita más. Porque una promesa de ayuda no pone fin a una guerra. Ucrania necesita munición hoy y todos los días hasta que cese el derramamiento de sangre”, sostuvo en una declaración institucional en la que compartió al mismo tiempo la tesis de Zelenski: “Rusia no ha logrado cumplir sus ambiciones en el campo de batalla”. Tuvo tiempo de citar a Churchill para terminar su discurso: “Nuestras cualidades y acciones deben arder y resplandecer a través de la penumbra de Europa”.

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Por otra parte, los presidentes de la Comisión, el Parlamento Europeo y del Consejo Europeo, Ursula von der Leyen, Roberta Metsola y Antonio Costa, firmaron una carta a Zelenski en la que reafirman en apoyo de la UE a Kiev. “La UE seguirá brindando un amplio apoyo político, financiero, económico, humanitario, militar y diplomático a Ucrania y a su pueblo“, recogen, abriendo la puerta al camino hacia la paz, pero en las claves que decidan los ciudadanos ucranianos. “Apoyamos todos los esfuerzos encaminados a lograr dicha paz: una paz con dignidad y seguridad a largo plazo. El respeto a la soberanía y la integridad territorial es la piedra angular. Ningún país puede anexionarse a su vecino”, escribieron.

El respaldo al que se unieron los bálticos y los nórdicos contrastó eso sí con el verso suelto de la UE, Viktor Orbán, muy crítico con Kiev, a quien ha acusado de provocar una “emergencia energética” sobre Hungría. “Los hechos son hechos: no hay obstáculos técnicos para reanudar el transporte de crudo a través del oleoducto Druzhba hacia Hungría. Solo requiere una decisión política por parte de Ucrania”, sostuvo tras el veto de Zelenski de dejar pasar energía rusa hacia territorio húngaro.

“No estoy en posición alguna de apoyar una decisión favorable a Ucrania hasta que la situación se normalice”, expuso Orbán después de ser acusado por varios líderes europeos de romper la “cooperación leal” que ha de primar, recordaron, en el seno de la UE. Esos problemas que alega Budapest a nivel energético los ha negado Bruselas. “Ningún país sufre emergencias de suministro, y Ucrania recibe energía. En cuanto a Eslovaquia y Hungría, cuentan con sus reservas de petróleo”, sostuvo la Comisión Europea.

Es más, la propia Ursula von der Leyen fue muy rotunda en este sentido. “El préstamo fue acordado por los jefes de Estado y de Gobierno en el Consejo Europeo. Han dado su palabra. Esa palabra no puede romperse. Así que cumpliremos con el préstamo de una forma u otra. Déjenme ser muy clara: tenemos diferentes opciones y las utilizaremos”, avisó desde Kiev.

Acompañó Hungría la línea de Rusia, que se desmarcó de cualquier otro mensaje que no fueran las críticas a Ucrania y el aviso de que el conflicto va a seguir. “En su totalidad, es cierto que los objetivos no se han logrado. Por ello, continúa la operación militar especial“, comentó al respecto el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. Además, lamentó que la invaisón militar contra Kiev se haya convertido, dijo, “en un enfrentamiento mucho más grande entre Rusia y los países occidentales, quienes perseguían y aún persiguen el objetivo de aplastar a nuestro país”.

Al mismo tiempo, los servicios de Inteligencia de Rusia acusaron también este martes a Francia y Reino Unido de “trabajar activamente” para lograr la entrega a Ucrania de “una bomba nuclear, o al menos una ‘bomba sucia'”, para “lograr unos términos más favorables” en las negociaciones de paz. “Esperan vanamente evitar su responsabilidad, especialmente debido a que todo aquello que es secreto saldrá a la luz, de forma inevitable. Hay muchas personas sensibles en los círculos militares, políticos y diplomáticos de Reino Unido y Francia que entienden el peligro para todo el mundo que suponen las imprudentes acciones de sus líderes”, recogieron en un comunicado.

China, por su lado, reaccionó a los cuatro años de invasión apelando al diálogo y tras haberse convertido, según muchos expertos, en el principal sostén de Rusia en estos tiempos. “La posición de China sobre la crisis en Ucrania ha sido consistente y clara”, comentó la portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning. “Recientemente, la crisis en Ucrania ha visto cómo se abría la puerta al diálogo, con todas las partes manteniendo el impulso a las conversaciones“, destacó también, en referencia a las negociaciones abiertas entre Kiev, Moscú y Washington, que esperan tener la semana que viene su cuarta ronda.



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