La menstruación y el ejercicio no tienen por qué ser enemigos. Para muchas personas, moverse durante la regla ayuda a llevar mejor los días de cólicos, hinchazón y cambios de ánimo. El cuerpo no se “reinicia”, solo pide ajustes, como si se bajara un poco el volumen para seguir escuchando la música.
Cuando la intensidad se adapta, el ejercicio puede mejorar la circulación y favorecer la liberación de endorfinas, que actúan como analgésicos naturales. Aun así, no todos los días del ciclo se sienten igual. Por eso, la mejor estrategia es entrenar con flexibilidad, sin forzar, y respetando las señales del cuerpo.
Beneficios reales de entrenar con la regla (cuando el cuerpo lo permite)
El primer beneficio suele ser el alivio del dolor. La actividad física suave puede disminuir los calambres porque mejora el flujo sanguíneo en la zona pélvica y reduce la tensión muscular. No es una promesa automática, pero muchas personas notan menos molestia tras caminar, pedalear suave o hacer movilidad.
También cambia el estado de ánimo. El movimiento favorece la liberación de endorfinas y otros mensajeros asociados al bienestar, lo que puede amortiguar irritabilidad y estrés. En días grises, una sesión corta a veces funciona como abrir una ventana.
La hinchazón y la sensación de pesadez pueden bajar porque el cuerpo activa la circulación y, con ello, el retorno venoso. En otras palabras, moverse ayuda a “desatascar” esa sensación de retención. Con constancia, algunas personas perciben más energía a medio plazo. Entrenar de forma regular, sin excederse en la regla, facilita sostener hábitos y dormir mejor, dos piezas que influyen en cómo se vive el ciclo.
¿Qué tener en cuenta antes de entrenar para hacerlo seguro y cómodo?
Antes de entrenar, conviene revisar cómo está el cuerpo ese día. Si aparece dolor intenso, mareo, náuseas o una fatiga que no cuadra, es mejor bajar el ritmo o parar. La regla no exige heroísmos; pide buena lectura de señales.
La comodidad marca la diferencia. Suele ayudar la ropa transpirable y que no apriete el abdomen. Muchas personas prefieren algodón o tejidos que ventilen bien. También importa el método de higiene menstrual; toalla, tampón o copa funcionan si resultan seguros y cómodos durante el movimiento.
En la sesión, un calentamiento suave prepara articulaciones y reduce tirones. Al final, unos estiramientos ligeros ayudan a relajar. La hidratación no se negocia, incluso si no hay mucha sed. En quienes ya los usan con indicación, un antiinflamatorio antes de entrenar puede facilitar la práctica.
Si el sangrado es muy abundante, el dolor es fuera de lo habitual, los ciclos son muy irregulares o hay señales de posible anemia (cansancio marcado, palidez, falta de aire), conviene consultar. Lo mismo si existe endometriosis u otra condición diagnosticada.
Rutinas recomendadas según el momento del ciclo y el nivel de molestia
Durante la menstruación, suele funcionar el bajo impacto. Caminar, bicicleta suave, natación tranquila, yoga y movilidad mantienen el cuerpo activo sin castigar. Si la persona se siente bien, puede sumar fuerza ligera con cargas moderadas y buena técnica. En cambio, si los saltos o el impacto aumentan el cólico, conviene evitarlos y elegir opciones más amables.
Tras la regla, en la fase folicular muchas personas notan un repunte de energía. Ahí suele ser más llevadero subir un poco la carga o el ritmo, siempre con progresión. En la ovulación, a menudo se tolera mejor una intensidad moderada o alta, aunque no todas lo viven igual. En la fase lútea, el cuerpo puede pedir suavidad; cardio moderado, fuerza ligera, yoga o estiramientos ayudan a sostener la rutina sin agotarse.
Al final, la constancia nace de sesiones realistas. Mejor entrenar menos y repetir, que apretar un día y desaparecer una semana.
El entrenamiento durante la regla se parece a conducir con lluvia: se puede avanzar, pero con más atención. Cuando la persona ajusta intensidad, elige movimientos cómodos y cuida la recuperación, el ejercicio puede sumar bienestar sin complicaciones. También ayuda anotar síntomas y energía para detectar patrones del ciclo. Si un día solo da para 15 minutos, esa sesión cuenta. Lo importante es que el cuerpo termine mejor de como empezó, y que el plan se adapte a la vida real.
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Este artículo fue elaborado con el apoyo de una herramienta de inteligencia artificial.
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