La Unión Europea no ha logrado su propósito de anunciar el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia coincidiendo con el cuarto aniversario del inicio de la invasión rusa de Ucrania debido a la posición intransigente del presidente húngaro, Viktor Orbán, que insiste en seguir … comprando petróleo a Moscú. La situación ha sido tan tensa que la Alta Representante Kaja Kallas ha acusado a Hungría de faltar a la «cooperación leal» entre países a la que obligan los tratados.
Incluso la presidenta de la Comisión Europa, Úrsula von der Leyen, y el del Consejo, António Costa, se han desplazado a Kiev con motivo de este aniversario, para ratificar la voluntad de la UE de apoyar a Ucrania en esta «brutal e insensata» agresión rusa. Pero en el Consejo de Asuntos Exteriores, el ministro húngaro Péter Szijjártó vetó no solamente el paquete de sanciones a Rusia sino también el plan para entregar a Ucrania un préstamo de 90.000 millones de euros para garantizar el funcionamiento del Estado durante los próximos dos años, avalado por el presupuesto europeo.
Hungría exige que Kiev repare el oleoducto por el que llegaba hasta ahora el petróleo ruso y que fue dañado por un dron. La Comisión ha accedido a pedir a Kiev que lo haga, alegando que su interés es garantizar el suministro energético a los países miembros y con el objetivo de desbloquear el veto húngato. Sin embargo, este domingo mismo los ucranianos atacaron la estación de bombeo que se encuentra en territorio ruso y sin la cual el oleoducto es inservible, lo que complica enormemente la situación.
Falta de acuerdo
«No hemos conseguido un acuerdo. Es una pena. Es un mensaje que no queríamos haber transmitido hoy, pero seguiremos trabajando», dijo Kallas a la salida del Consejo. También recordó que «este escenario [el veto húngaro] ya lo hemos visto antes y hemos sido capaces de resolverlo, aunque, por supuesto, nunca es fácil».
Orbán acusa a la UE de intentar interferir en las elecciones legislativas de su país que están previstas para el 12 de abril y según las encuestas va a perder. El primer ministro, socio de Vox en Europa, cree que Bruselas intenta que suban los precios de la energía y que eso espolee la inflación para perjudicarle. Kallas le ha contestado y ha dicho que «conociendo la historia de Hungría me parece difícil de creer que esto le de puntos extra en las elecciones» e insistió en criticar a Orban: «es lamentable que países que se sientan en el Consejo Europeo desmientan sus propias decisiones».
Orbán acusa a la UE de intentar interferir en las elecciones legislativas de su país que están previstas para el 12 de abril y según las encuestas va a perder
El crédito de 90.000 millones ya hubo de ser aprobado como una cooperación reforzada que es un camino legal para que las instituciones europeas puedan trabajar solo con los países dispuestos a seguir determinada política, de modo que ni Hungría, ni Eslovaquia ni Chequia deben aportar garantías. Sin embargo, el desembolso requiere unanimidad y el calendario para el Gobierno ucraniano es cada vez más acuciante. Kallas ha sacado a relucir el viejo proyecto de usar los 200.000 millones de euros rusos congelados por las sanciones en una institución financiera europea basada en Bélgica, pero sabe que eso sería aún más difícil de aprobar como se demostró en los dos últimos consejos europeos.


