El municipio de Santo Domingo Norte (SDN) atraviesa un momento preocupante. Lo que en años recientes se proyectaba como un territorio en proceso de organización, limpieza y embellecimiento, hoy muestra señales visibles de deterioro y abandono. La percepción ciudadana es clara: el municipio ha perdido el esplendor que alguna vez lo hizo destacar.
Uno de los problemas más evidentes es el regreso de los desechos sólidos a las esquinas de las principales avenidas y barrios. Lo que parecía una etapa superada vuelve a ser una constante. La acumulación de basura no solo afecta la imagen urbana, sino que representa un riesgo sanitario y ambiental para miles de familias.
El ornato público también refleja un retroceso significativo. Las áreas verdes lucen descuidadas, las aceras y contenes están cubiertos de tierra y maleza, y los murales que adornaban las entradas principales —símbolo de identidad y orgullo municipal— muestran abandono y falta de mantenimiento. Aquella ciudad que se convirtió en referencia de limpieza y organización hoy transmite una imagen muy distinta.
Surge entonces una pregunta inevitable: ¿qué ocurrió con las brigadas de limpieza que anteriormente estaban distribuidas en grandes bloques operativos? Se hablaba de una estructura organizada con supervisores por área, decenas de capataces y cientos de obreros que diariamente salían a trabajar para mantener el municipio en condiciones dignas. Hoy su presencia es mínima. Muchos trabajadores fueron desvinculados, pero las brigadas no fueron fortalecidas ni reorganizadas de manera eficiente. El resultado es visible: equipos incompletos, menor capacidad operativa y una reducción notable en la frecuencia y calidad del mantenimiento urbano.
Las actuales autoridades están próximas a cumplir dos años al frente del municipio. Ese período debería ser suficiente para consolidar una visión clara de desarrollo y demostrar avances tangibles. Sin embargo, para muchos ciudadanos, la sensación es de retroceso. No se trata de una crítica simple, sino de una preocupación legítima por la calidad de vida y el futuro de Santo Domingo Norte.
Un municipio no se construye únicamente con discursos; se construye con planificación, continuidad administrativa, inversión estratégica y, sobre todo, con voluntad política para mantener lo que funciona y mejorar lo que no. La limpieza, el orden y el mantenimiento urbano no son lujos: son pilares básicos de la gestión municipal.
Santo Domingo Norte merece volver a brillar. Merece recuperar el orgullo de sus entradas, la dignidad de sus barrios y la confianza de su gente. La ciudadanía espera respuestas, pero sobre todo espera acciones concretas que devuelvan al municipio el rumbo que parece haber perdido.
El debate está abierto. Y el compromiso con el bienestar colectivo debe estar por encima de cualquier interés particular.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**

