
El rey Federico X de Dinamarca ha iniciado este miércoles una simbólica visita de tres días a Groenlandia en medio de la crisis provocada por el interés de EEUU en hacerse con ese territorio autónomo danés. “Estoy muy feliz de estar de vuelta en Groenlandia y encontrarme con los groenlandeses”, ha dicho el monarca después de un almuerzo con las autoridades del territorio en Nuuk, la capital, según la televisión pública danesa DR.
El presidente autonómico groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, y el presidente del Parlamento de la isla, Kim Kielsen, habían recibido un par de horas antes al monarca en el aeropuerto de Nuuk. Luego, lo acompañaron a la llamada Casa de Hans Egede, que las autoridades de la isla ártica usan para recepciones oficiales.
“El bienestar del pueblo groenlandés me interesa mucho. Siempre ha sido así y siempre lo será”, ha señalado Federico X. No obstante, ha evitado responder al ser preguntado por su opinión sobre la presión a la que ha sido sometida Groenlandia en los últimos meses por el presidente estadounidense, Donald Trump.
Federico X -que lucía en su cazadora una bandera danesa y otra groenlandesa- y Nielsen acudieron al instituto de enseñanza secundaria de Nuuk, el primer punto de un programa que incluye también una visita a la fábrica de la pesquera Royal Greenland, la principal empresa groenlandesa, y la sede del Comando Ártico de las Fuerzas Armadas danesas. El monarca tiene previsto también participar en la Casa de la Cultura de Nuuk en un acto abierto a la ciudadanía, antes de cerrar la jornada con una cena con las autoridades.
El programa continuará este jueves en Maniitsoq, 140 kilómetros al norte de la capital, donde se reunirá con emprendedores locales, y en Kangerlussuaq, donde el viernes visitará a los alumnos de un programa de instrucción militar básica en el Ártico creado recientemente. Esta visita de Federico X tiene lugar después de que Trump haya reiterado en los últimos meses que su país necesita esa isla ártica por motivos de seguridad nacional.
El anuncio a finales de enero de un preacuerdo con la OTAN para reforzar la seguridad en el Ártico y el inicio de las reuniones del grupo de trabajo de alto nivel consensuado entre EEUU, Dinamarca y Groenlandia han rebajado la tensión, pero no han alejado las fantasmas. “Por desgracia, creo que el deseo (de Trump) es el mismo, es algo de lo que hemos hablado mucho. La presión sobre Groenlandia es completamente inaceptable“, declaró la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, el fin de semana en la Conferencia de Seguridad de Múnich (Alemania).
El presidente groenlandés resaltó también en el mismo foro que la situación sigue siendo “muy seria” y lamentó que Groenlandia se haya sentido amenazada por primera vez en su historia reciente y además por un aliado, en referencia a Estados Unidos.


