Jesse Jackson, el hombre que convirtió el voto negro en poder en EE.UU.

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Fue el primer afroamericano que convirtió una candidatura presidencial en una fuerza nacional real dentro de uno de los dos grandes partidos de Estados Unidos. En un país donde los negros representan hoy en torno al 13% de la población —y un porcentaje similar del electorado—, Jackson logró transformar un voto históricamente marginado y con baja participación en una palanca decisiva dentro del Partido Demócrata. Movilizó millones de votantes, amplió el mapa electoral demócrata en el sur y dio forma a una coalición multirracial que marcaría la política progresista durante décadas. Pastor, activista y orador de tono inconfundible, trasladó la energía del movimiento por los derechos civiles al terreno institucional, disputó la nominación demócrata en 1984 y 1988 y recibió en 2000 la Medalla Presidencial de la Libertad.

Jesse Jackson murió este martes a los 84 años. Su familia confirmó el fallecimiento sin precisar la causa, aunque había sido hospitalizado en noviembre por una parálisis supranuclear progresiva (PSP), una enfermedad neurodegenerativa grave. En 2017 había anunciado que padecía párkinson. Durante más de medio siglo fue una presencia constante en las batallas por el voto negro, la inclusión económica y la representación política.

Nacido el 8 de octubre de 1941 en Greenville, Carolina del Sur, creció en el sur aún segregado. Se formó en la Universidad de Illinois y después en North Carolina A&T State University, donde se implicó en el movimiento estudiantil que impulsó las protestas contra la segregación. Aquellas movilizaciones lo situaron entre el liderazgo emergente de la nueva generación del movimiento por los derechos civiles.

En 1965, tras la violencia contra manifestantes en Selma, se incorporó al entorno del reverendo Martin Luther King Jr. y a la Southern Christian Leadership Conference (SCLC). En Chicago dirigió la Operación Cesta de Pan, una campaña de presión económica destinada a lograr contrataciones y contratos para trabajadores y empresas negras. Su presencia en Memphis en abril de 1968, cuando King fue asesinado, lo proyectó al escenario nacional.

El 4 de abril de 1968, King fue asesinado en el balcón del Lorraine Motel. Jackson estaba allí y acudió tras el disparo. En los días posteriores afirmó haber estado muy cerca de King en sus últimos momentos e incluso haber sostenido su cabeza. Otros dirigentes, como Ralph Abernathy y Hosea Williams, cuestionaron esa versión y sostuvieron que exageraba su papel. La controversia se agravó cuando apareció en televisión con la ropa manchada de sangre del día anterior. Para sus críticos fue un intento de apropiarse simbólicamente del legado de King; el episodio marcó su imagen durante años.

Tras la muerte de King tuvo enfrentamientos con otros dirigentes de la SCLC y terminó apartándose. En los años 70 fundó la National Rainbow Coalition, luego Rainbow PUSH Coalition. Su objetivo era articular una alianza amplia entre afroamericanos, otras minorías, trabajadores blancos y sectores empobrecidos. En un país donde el voto negro podía inclinar primarias en estados clave, Jackson convirtió esa base demográfica en una fuerza organizada y disciplinada dentro del Partido Demócrata.

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Esa estrategia cristalizó en sus campañas presidenciales. En 1984 obtuvo 3,2 millones de votos en las primarias. En 1988 alcanzó casi 7 millones, el 29% del total. No consiguió la nominación —que recayó en Walter Mondale en 1984 y en Michael Dukakis en 1988, ambos derrotados en las elecciones generales—, pero consolidó el peso decisivo del electorado afroamericano en el proceso interno demócrata y obligó a integrar parte de su agenda. Sus discursos en las convenciones, con el lema «Keep hope alive» («Mantén viva la esperanza»), se convirtieron en hitos políticos.

También intervino en gestiones internacionales. En 1984 participó en la negociación que facilitó la liberación del piloto estadounidense Robert O. Goodman Jr., capturado en el Líbano. Actuó como intermediario en distintos escenarios y mantuvo una intensa agenda pública.

Su trayectoria estuvo acompañada de controversias. En 2001 se hizo público que había tenido una hija fuera de su matrimonio. Su hijo Jesse Jackson Jr., congresista por Illinois, renunció en 2012 y fue condenado por uso indebido de fondos de campaña. En 2008 fue captado por un micrófono haciendo un comentario ofensivo sobre Barack Obama, por el que pidió disculpas. Defendió siempre la legalidad de las actividades de sus organizaciones frente a críticas sobre sus métodos de presión económica.

Para sus partidarios, fue el puente entre la generación de King y la de Obama, el dirigente que convirtió la movilización social en fuerza electoral estructurada. Para sus críticos, una figura polarizadora que nunca alcanzó el cargo al que aspiró. Su legado queda ligado a la consolidación del voto negro como bloque organizado en un país donde representa una minoría demográfica pero una influencia política decisiva cuando se moviliza.



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