Alemania prolonga seis meses más los controles fronterizos para frenar la inmigración

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El puesto de control fronterizo cerca de Bad Bentheim, en Emsland, se encuentra en una ruta tradicional del tráfico de personas, desde Bielorrusia y Polonia, a través de Alemania, y con destino en Ámsterdam. Desde el 16 de diciembre de 2024, está sometido a controles policiales que causan constantemente colas de camiones, al tratarse también de un punto nudo en el tráfico del transporte de mercancías por carretera. La noticia de la prolongación de estos controles, no sólo aquí sino en todas las fronteras alemanas, no ha sido muy bien recibida por los camioneros.

«Cada hora que perdemos, la empresa pierde dinero», dice un conductor que lleva varios días en ruta. «Esto tiene consecuencias. Hay plazos de entrega que cumplir, en las cadenas de suministro se esperan estos componentes y se puede parar la producción, es un grifo abierto por el que se pierde mucho dinero», añade uno de sus compañeros. Pero estas consecuencias no hacen temblar la mano del ministro de Interior alemán, Alexander Dobrindt, que ha convertido lo que la legislación europea contempla como una excepcionalidad, en una medida que ha llegado para quedarse.

Los controles en todas las fronteras alemanas deben continuar al menos hasta septiembre, según un portavoz del Ministerio de Interior, que informa que Dobrindt ha informado ya a la Comisión Europea que se extenderán más allá del 15 de marzo y durante un periodo inicial de seis meses. «Estos controles fronterizos siguen siendo necesarios por las razones anteriores de política migratoria y de seguridad«, ha explicado el portavoz, que alega su efectividad en la reducción de entradas ilegales.

Un comunicado firmado por el ministro insiste en que «los controles fronterizos son un importante elemento de nuestra reorganización de la política migratoria en Alemania». Tras asumir el cargo en mayo, Dobrindt decretó que las personas que desean solicitar asilo en Alemania y que son detectadas en esos controles fronterizos deben ser rechazadas en la misma frontera, con la excepción para mujeres embarazadas, menores no acompañados y personas enfermas.

Una vez que los vehículos llegan al punto de control, se procede a la entrega de documentos. Coche, matrícula y persona, todo tiene que encajar. La policía federal también presta atención a los motivos de entrada en el país y a las inconsistencias en las historias. «Quizá un conductor que afirma haber pasado cinco días de vacaciones en los Países Bajos, pero no tiene equipaje en el maletero, hace sospechar, describe el portavoz del Ministerio la tarea de los guardias fronterizos.

Especialmente en la región fronteriza de Baden con Francia, los controles hacen que la vida diaria sea mucho más difícil. Miles de ciudadanos que viven a un lado y trabajan a otro tienen que esperar en la fila del control. Las personas de apariencia no caucásica se quejan de que son sistemáticamente controladas, con inspecciones más a fondo en los vehículos.

Schengen, papel mojado

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Los controles fronterizos sistemáticos no están realmente previstos en el espacio Schengen, cuyo Tratado está dejando Alemania en papel mojado. Estos controles causaron inicialmente problemas diplomáticos con Polonia, la República Checa y Suiza, que sin embargo después han optado por introducir también sus propios controles. Particularmente en la frontera con Polonia se han dado situaciones delicadas. Antes de que las autoridades polacas tomasen la decisión de practicar controles, el activista de extrema derecha Robert Bakiewicz acudió con patrullas ciudadanas que exigían a los extranjeros que entraban desde Alemania su identificación, sin autoridad ninguna para ello y amenazando con violencia.

Las Policía Federal alemana también realiza este trabajo de filtrado en las fronteras con Dinamarca, Francia, Bélgica y Luxemburgo. El portavoz de la oposición verde, Marcel Emmerich, denuncia que «la ampliación de los controles fronterizos perjudica a Europa, paraliza a la policía, carga la economía y vulnera la ley aplicable con rechazos», pero la principal fuerza de la oposición en el Bundestag, el partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD), está de acuerdo con su establecimiento y prolongación.

«La ampliación de los controles fronterizos perjudica a Europa, paraliza a la policía, carga la economía y vulnera la ley aplicable con rechazos»

Marcel Emmerich

Portavoz de los Verdes

Las autoridades europeas, por su parte, no han presentado quejas a estos controles, que se suman a los de las fronteras externas de la UE. El Sistema de Información Schengen (SIS) se ha convertido en la referencia para los controles de seguridad y el Sistema de Entrada y Salida (EES) permite saber quién entra o sale del territorio europeo. La agencia Frontex continúa desarrollándose para fortalecer la protección de las fronteras exteriores y preparando otros instrumentos, como un sistema común de retorno o la introducción de autorizaciones de viaje ETIAS para nacionales de terceros países exentos de visado. Pero este espacio está en peligro, y la amenaza viene de dentro.



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