
Dormir hasta tarde, horarios flexibles y autonomía personal chocan con las rutinas que muchos jóvenes chinos encuentran al regresar a casa por el Año Nuevo lunar, algo que refleja un distanciamiento generacional y provoca que algunos prefieran viajar o recibir a sus padres en la ciudad.
El Año Nuevo lunar, que este año comienza el 17 de febrero, está tradicionalmente marcado en China por el regreso al lugar de origen para reunirse con la familia, un fenómeno que se refleja en el ‘chunyun’, el período anual de viajes que concentra el mayor movimiento de personas del mundo.
“¿Por qué hay que desayunar sí o sí?”
En las últimas semanas, debates en redes sociales chinas han puesto de relieve fricciones cotidianas, con jóvenes que relatan incomodidad ante normas y rutinas que sienten ajenas tras años de vida independiente en las ciudades, desde horarios estrictos para las comidas hasta la falta de espacios propios o el control por parte de padres, tíos y abuelos. Para algunos, esta convivencia temporal convierte el regreso por Año Nuevo lunar en una fuente de “tensión más que de descanso”.
“Mi primo llegó al pueblo a las tres de la madrugada y aun así le obligaron a levantarse a las siete para desayunar; dijo que prefería seguir durmiendo, cerró la puerta y acabaron forzándola. Si fuera él, yo tampoco querría volver a casa por Año Nuevo lunar”, relataba una usuaria en Xiaohongshu, similar a Instagram, bloqueada en China.
Al hilo de este comentario, numerosos internautas compartieron testimonios sobre las fricciones que encuentran al convivir con sus parientes, con el desayuno en el centro de varias de ellas: “No entiendo por qué hay que desayunar obligatoriamente”, indicaba uno.
Falta de un “lenguaje común”
Numerosos testimonios recogen la “falta de un lenguaje común” con los familiares y críticas a las conversaciones que derivan hacia reproches o expectativas. “En cuanto te sientas, empiezan las preguntas sobre cuándo te vas a casar y si tu sueldo es suficiente”, escribía un internauta, mientras otro resumía el choque generacional: “No hablamos el mismo idioma: ellos creen que se preocupan por mí, pero yo me siento presionado”.
Sin embargo, también abundan testimonios que abogan por volver a casa: “Es solo una vez al año y tus parientes llevan esperándote meses. Ve y aguanta unos días”, recomendaba un usuario en la red social Weibo.
“Esquivar” las fiestas
Ante la coyuntura, algunos jóvenes optan por no regresar al lugar de origen durante el Año Nuevo lunar, una práctica conocida en redes sociales como ‘esquivar el Año Nuevo’. Esa decisión se traduce, relatan internautas, en aprovechar las vacaciones para viajar a otros destinos o en invitar a padres y parientes a desplazarse a las ciudades en las que residen.
Las reservas de billetes asociadas al llamado “Año Nuevo inverso” —cuando son los padres quienes viajan para reunirse con sus hijos— aumentaron un 84 % interanual, y algunas aerolíneas han lanzado planes específicos para facilitar esos desplazamientos, según datos recogidos por la agencia estatal China News Service.
Esta tendencia se aprecia también en la decisión de algunos jóvenes de emplear sus vacaciones para viajar, en lugar de regresar a su lugar de origen. “No dispongo de muchas vacaciones cada año y suelo pasar las del Año Nuevo lunar en Shaanxi con la familia”, explica Li, una oficinista en Pekín que añade que este año viajará a Filipinas durante las fechas festivas.
“Al principio mis padres no se lo tomaron bien porque supone una ruptura de la tradición”, indica Li, quien agrega sin embargo que “acabaron aceptándolo” porque saben que su hija “necesita relajarse y desconectar” de su trabajo en la capital. El economista Peng Peng señaló al medio financiero Yicai que “las formas de celebración se están diversificando” y que, al tiempo que se preservan las tradiciones, también conviene fomentar otras modalidades que responden a la “importancia creciente” que se da a “buscar la felicidad personal y la relajación”.


