Madrid.- La economía de subsistencia de Cuba, especialmente crítica después del bloqueo de petróleo venezolano hacia la isla ordenado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está poniendo en serios aprietos a empresas españolas, tanto a grandes (aerolíneas y hoteleras) como a pymes, que se han visto obligadas a reducir o reformular su operativa en el país.
Empresarios españoles que trabajan en la isla caribeña consultados por EFE confirman las dificultades para operar y para cobrar, especialmente después de la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, por parte de EE.UU. el pasado 3 de enero.
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Esta semana ha sido especialmente complicada allí, con nuevos anuncios de cancelaciones de vuelos, apagones que dejaron un 64 % de la isla sin energía, racionamiento de combustible y un peso en mínimos históricos.
Tras la captura de Maduro, EE.UU. decretó el fin de la exportación de petróleo a Cuba desde Venezuela, que envía el 30 % del que necesita la isla. El 29 de enero Trump firmó una orden que amenazaba con aranceles a quienes suministrasen crudo, y también dejaron de servirlo México y Rusia.
Difícil trabajar y cobrar
Con este panorama se ha hecho todavía más difícil trabajar, señala un empresario español que lleva más de dos décadas en el país y que prefiere, como muchos de sus colegas, no significarse y no dar su nombre “para no complicar aún más las cosas”. El temor y la prudencia son una constante entre quienes tienen intereses allí.
La única asociación de empresarios autorizada en la isla es la que agrupa a en torno a 150 empresarios españoles que operan allí, pero ha preferido no hacer declaraciones.
Fuentes empresariales destacan que el clima de negocios en la isla es complejo y actualizan constantemente sus planes de contingencia ante un futuro incierto, que se refleja bien en la caída del turismo, con tasas de ocupación hotelera de apenas el 20 %, frente a un 70-75 % que el sector considera positivo.
Las hoteleras españolas gestionan 30.000 habitaciones
Los intereses españoles se concentran, principalmente, en el sector turístico, que ha caído en picado desde sus años dulces -durante el deshielo de las relaciones con los Estados Unidos de Barack Obama- cuando llegó a 4,7 millones de viajeros internacionales. En 2025 apenas ha firmado 1,8 millones de entradas.
Con cifras del Ministerio de Economía español, hasta mediados del año pasado (últimas cifras disponibles) había unos 10 contratos de administración gestionados por cadenas españolas, que acumulan unas 30.000 habitaciones, la mayor parte en hoteles de cuatro y cinco estrellas.
Las hoteleras con mayor presencia en Cuba, Meliá e Iberostar, han cerrado recientemente cinco hoteles y NH ha salido de La Habana.
Según fuentes de Meliá el cierre de tres de sus 35 hoteles, todos ellos en régimen de gestión, responde a una decisión operativa “basada estrictamente en los niveles de ocupación” y a la necesidad de adecuarse a las limitaciones actuales de suministros.
A principio de este año la cadena hotelera Minor decidió dejar de explotar los dos hoteles que gestiona en La Habana bajo la marca NH.
Vuelos más largos por la falta de combustible
Las dificultades de suministro de petróleo han llegado también a las aerolíneas: las autoridades cubanas informaron a las compañías el pasado domingo a través de un ‘notam’ (aviso en el argot aeronáutico) de la falta de combustible en los nueve aeropuertos del país.
Entre las aerolíneas, cuatro de Canadá -el primer emisor de turistas a Cuba (más del 40 %)- y dos rusas (Rossiya y Nordwind) han decidido suspender los vuelos al país por las dificultades de abastecimiento en los nueve aeropuertos internacionales.
Las españolas Iberia, Air Europa y World 2 Fly han optado por mantener sus conexiones pero hacer parada en la vuelta desde La Habana a Madrid para repostar en Santo Domingo.
Un 50 % de la inversión procede de la UE
Según datos del Ministerio de Economía español, más del 50 % de los proyectos de inversión en Cuba proceden de países de la UE. España es el principal inversor en sectores como el turismo, la industria ligera, los servicios financieros, la industria alimentaria y el cemento, entre otros.
La delicada situación financiera allí hace que asegurar el cobro sea uno de los principales elementos en las estrategias de ventas a empresas cubanas, según explica en su última actualización sobre el país el Ministerio de Economía español, un punto en el que coinciden los empresarios consultados por EFE.
Desde finales de 2015, añade el ministerio español, se han producido importantes impagos a proveedores, que hacen necesario “ser muy prudentes”, sobre todo teniendo en cuenta que la mayoría del tejido exportador son pymes, extremo que también confirman los interlocutores empresariales consultados.
Entre los principales bancos españoles, solo el Sabadell tiene presencia en Cuba, mediante una empresa de capital mixto con la que da soporte a compañías españolas que tienen comercio con Cuba.
Exposición comercial limitada
La exposición comercial de España en Cuba es limitada: las exportaciones solo suponen el 0,18 % del total y el saldo de la balanza es favorable a España, con un superávit entre enero y noviembre de 2025 de 534 millones.
España vendió a Cuba el pasado ejercicio (a falta del dato de diciembre) 636 millones, 13,1 % menos que en esos meses de 2024, e importó por valor de 102 millones, 0,6 % más que un año antes, sobre todo puros y ron.


