La directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, anunció el fin de las operaciones de un grupo de trabajo creado para reformar la comunidad de inteligencia de Estados Unidos, incluida la eliminación de lo que describió como la politización de la recopilación de información. La medida se produce menos de un año después de su creación.
Gabbard estableció el grupo en abril, cuando también se le encomendó investigar formas de reducir el gasto en inteligencia y evaluar si los informes sobre temas de alto perfil como el COVID-19 deberían ser desclasificados.
En un comunicado, Gabbard afirmó que el trabajo del grupo de trabajo siempre tuvo la intención de ser temporal, una vez que fue designada para supervisar la coordinación de las 18 agencias de inteligencia de EE.UU. “En menos de un año, hemos llevado un nivel histórico de transparencia a la comunidad de inteligencia”, declaró. “Mi compromiso con la transparencia, la verdad y la eliminación de la politización dentro de la comunidad de inteligencia sigue siendo central en todo lo que hacemos”.
Según su oficina, el número de oficiales asignados al grupo de trabajo, así como sus identidades, están clasificados. Estos oficiales regresarán ahora a otras agencias de inteligencia para continuar el trabajo iniciado por el grupo.
La creación del equipo generó críticas contra Gabbard, con demócratas y algunos expertos en inteligencia cuestionando si se utilizaría para socavar a las agencias y ponerlas bajo un control más estricto del entonces presidente Donald Trump. El senador Mark Warner, demócrata por Virginia y vicepresidente del Comité de Inteligencia del Senado, calificó el grupo el año pasado como un “pase para una caza de brujas” dirigida a oficiales considerados desleales a Trump.
Gabbard ha implementado cambios significativos en la recopilación de inteligencia del país en el último año, incluyendo el uso de agencias para respaldar las afirmaciones de Trump sobre una supuesta interferencia en las elecciones de 2016 y 2020. En agosto, reveló planes para reducir la fuerza laboral de su oficina y recortar más de 700 millones de dólares de su presupuesto anual. Además, despidió a dos altos funcionarios de inteligencia en mayo tras concluir que se oponían a Trump.
Desde que Gabbard asumió el cargo, el gobierno federal ha revocado las autorizaciones de seguridad de decenas de exfuncionarios y funcionarios en activo, incluidos destacados opositores políticos del presidente. Los críticos argumentan que se trata de un castigo por oponerse a Trump, más que por representar riesgos reales para la seguridad.
La presencia de Gabbard en una reciente redada del FBI a una oficina electoral de Georgia en relación con las elecciones de 2020 también ha generado críticas de los demócratas, quienes alegan que está difuminando las líneas tradicionales entre la recopilación de inteligencia extranjera y la aplicación de la ley nacional.
Por otro lado, la CIA ha publicado información adicional sobre sus investigaciones respecto a los orígenes del COVID-19, incluyendo una evaluación que afirma que lo más probable es que el virus se originara en un laboratorio de China.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


