EE.UU. deja a España fuera de su nueva estrategia de minerales críticos

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Estados Unidos ha activado un nuevo esquema internacional para asegurar el suministro de minerales críticos y tierras raras, y España no figura en la mesa. La reunión ministerial convocada por el secretario de Estado, Marco Rubio, reunió a 54 países y a la Comisión Europea con un objetivo explícito: blindar cadenas de suministro frente a dependencias consideradas estratégicamente vulnerables. Madrid no estuvo entre los invitados bilaterales, aunque sí estuvieron el resto de potencias económicas de la Unión Europea, todas.

No se trató de un foro técnico más. En un solo día, Washington firmó once memorandos de entendimiento con países como Argentina, Perú, Marruecos, Emiratos Árabes Unidos, el Reino Unido o Uzbekistán. Anunció más de 30.000 millones de dólares (252.000 millones de euros) en financiación en seis meses y relanzó la coordinación diplomática bajo el nombre de Forge. El mensaje fue claro: el acceso a minerales críticos es ya una cuestión de seguridad nacional. Era además la primera reunión ministerial de Rubio en el cargo, convocando a los más estrechos aliados en todo el mundo para contener el auge chino en este sector crítico para la defensa y la seguridad nacional.

Dos días después, el subsecretario de Estado para Asuntos Económicos, Jacob Helberg, confirmó que la reunión marcaba el inicio de una nueva arquitectura. Definió el objetivo como la construcción de cadenas «resistentes a fuerzas fuera de mercado», en una alusión implícita a China, dominante en la extracción, el procesamiento y el refinado de múltiples minerales esenciales.

En la sala estaban Canadá, Australia, el Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Suecia y Finlandia. También productores estratégicos como la República Democrática del Congo, Zambia, Guinea, Perú, Argentina y Brasil. Marruecos figuraba entre los asistentes. España no.

La ausencia importa porque lo que se discutía no era solo extracción, sino rutas logísticas, financiación, contratos de suministro y procesamiento. El Departamento de Estado habló de «nuevas fuentes de suministro» y de redes de transporte «seguras y fiables». El enfoque no es únicamente minero, sino industrial: mina, refinado, transporte y destino final.

Helberg fue muy claro al explicar que el objetivo no es tanto imponer aranceles a China como crear un comercio preferente entre socios «de confianza». En la práctica, se trata de ventajas para quienes formen parte del esquema y mayor fricción para quienes queden fuera. Washington está construyendo un bloque de cadenas de suministro.

España no es un gran productor global de tierras raras, pero mantiene una posición logística relevante entre Europa, África y América Latina

Las tierras raras, pese a su nombre, no son escasas en la corteza terrestre, pero sí complejas de separar y refinar. Son esenciales para imanes permanentes, motores eléctricos, turbinas eólicas, sistemas de defensa y componentes electrónicos avanzados. El control del procesamiento –concentrado en pocos países– otorga capacidad de influencia sobre precios y disponibilidad. De ahí que Estados Unidos considere este mercado «altamente concentrado» como una vulnerabilidad estratégica.

Para medir el alcance de la ausencia española conviene recordar que en 2022, durante la visita de Joe Biden a Madrid, ambos Gobiernos firmaron una declaración que incluía el compromiso de reforzar cadenas de suministro de minerales críticos. En aquel momento, España aparecía integrada en el perímetro estratégico transatlántico. Hoy, con Donald Trump de nuevo en la Casa Blanca, el método es distinto: acuerdos bilaterales, financiación directa y jerarquías explícitas.

Brecha entre la Casa Blanca y Moncloa

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En paralelo, el debate sobre el gasto en defensa y el 5% del PIB dentro de la OTAN ha tensado la relación entre Washington y algunos aliados europeos, entre ellos España. En ese contexto, quedar fuera de una reunión que define el nuevo mapa del suministro crítico se interpreta como una señal, al menos de pérdida de centralidad.

España no es un gran productor global de tierras raras, pero sí dispone de proyectos de cobre, litio o wolframio y, sobre todo, de una posición logística relevante entre Europa, África y América Latina. Sus puertos y sus empresas tienen presencia en regiones clave para la extracción de minerales críticos. Esa combinación podría haber sido un activo en el diseño de corredores «seguros y fiables» que busca Washington.

La presencia de Marruecos y la ausencia española resultan especialmente significativas en el plano regional. Rabat lleva años impulsando una estrategia industrial ligada a baterías y materiales estratégicos, y se presenta como socio ágil en acuerdos bilaterales. La decisión de invitarlo a la mesa refleja que Estados Unidos mira al Magreb como pieza útil en el nuevo rompecabezas industrial.

No hay explicación oficial pública de por qué España no fue convocada como socio bilateral. Este diario contactó con el Ministerio de Asuntos Exteriores para confirmar si España había recibido invitación para participar en la reunión ministerial o si declinó asistir. Al momento de esta publicación no se ha recibido respuesta oficial.

Capacidad industrial inmediata

En el plano técnico, Washington ha priorizado países con producción relevante o capacidad industrial inmediata. En el plano político, la Administración Trump ha vinculado cada vez más el acceso a proyectos estratégicos con el alineamiento y la ejecución rápida de acuerdos.

La Comisión Europea sí estuvo presente y Washington anunció planes de acción con Bruselas y Japón, lo que mantiene un carril comunitario. Sin embargo, el nuevo enfoque estadounidense se articula sobre memorandos concretos, financiación y compromisos directos. En ese esquema, aparecer como país firmante cuenta más que estar diluido en el marco europeo.

Estados Unidos está redefiniendo las reglas del suministro crítico con criterios de seguridad económica. Los minerales estratégicos han pasado a ocupar un lugar similar al de la energía o los semiconductores en la agenda geopolítica. En ese nuevo mapa, la lista de invitados es también una lista de prioridades.



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