Nadie quiere una guerra en la F1 en el debut de las nuevas reglas. Y, tras haber visto posiciones bastante radicalizadas, parece que se ha encontrado un punto de equilibrio para evitar reclamaciones en el primer GP.
En la reunión del PUAC (Power Unit Advisory Committee), celebrada ayer, los constructores, tras una larga negociación, habrían alcanzado una síntesis: la relación de compresión del motor de combustión interna deberá ser de 16:1 en la verificación estática, pero en caliente y no a temperatura ambiente, como está escrito en el reglamento técnico de la F1.
El PUAC no es un órgano decisorio, sino consultivo. Hay que decir, por tanto, que la solución propuesta, antes de volverse operativa, deberá pasar por la Comisión de F1 y, posteriormente, ser ratificada oficialmente por el Consejo Mundial de la FIA. En definitiva, no es algo que pueda resolverse de la noche a la mañana.
Quien parece haber inclinado la balanza en una partida muy compleja ha sido Red Bull Powertrains. Los motoristas de Milton Keynes, tras los test de Barcelona, habrían decidido alinearse con los opositores de Mercedes, al no poder beneficiarse evidentemente de las ventajas que la Estrella podría obtener con el incremento del ratio de compresión hasta 18:1 en caliente, después de que el propulsor resultara perfectamente legal en las verificaciones FIA en frío con el límite de 16:1.
Foto de: Red Bull Racing
Honda, Audi y Ferrari, por tanto, habrían encontrado el apoyo de RBPT para cambiar el equilibrio de fuerzas, dejando a Mercedes aislada. Fue la marca japonesa la primera en enviar una carta a la FIA, descubriendo la inmediata adhesión de los otros dos constructores a la solicitud de aclaración a la Federación Internacional, que, en cambio, había dado el visto bueno a la solución. La Estrella habría desarrollado su motor solo después de haber obtenido la aprobación por escrito de los comisarios técnicos federales.
Según las informaciones filtradas, Mercedes dispondría de una culata que integraría en cada cilindro una segunda microcámara que estaría activa solo en frío, mientras que en caliente quedaría aislada gracias a presiones nunca alcanzadas anteriormente.
La pregunta lógica en este punto es: ¿en cuánto tiempo lograrían en Brixworth validar una solución que haga a la Estrella conforme a la nueva interpretación reglamentaria? Es posible que sea necesario un intervalo adecuado tanto para que la FIA llegue a la aprobación como para que Mercedes revise el proyecto (a menos que ya tuviera en gestación una versión B). Y no está garantizado que al final se llegue con luz verde tras el complejo proceso.
Foto de: Honda
Algunos dejan entrever, como ya habíamos mencionado anteriormente, que si Mercedes decidiera inicialmente alinear las unidades de potencia discutidas, podría eventualmente aceptar la idea de disputar las primeras carreras con un combustible de menor poder calorífico del que Petronas habría sido capaz de homologar, tratando de encontrar un equilibrio frente a esos teóricos 10 caballos extra fruto de la solución cuestionada. La investigación en combustibles parece poder valer mucho más que la diferencia de potencia derivada de la idea de Mercedes.
El objetivo, aparentemente compartido y surgido del PUAC, sería no abrir un conflicto frontal entre los constructores a base de protestas y contraprotestas, siendo conscientes de que una postura de enfrentamiento duro haría que todos salieran perdiendo.
La idea sería no tener ni vencedores ni vencidos, aceptando una revisión de las reglas (demasiado interpretables) que inevitablemente deberá conducir a un texto aprobado por todos. Una operación dificilísima, pero no imposible si existe una colaboración abierta. De lo contrario, sería imposible evitar el caos.
Continuará…
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