Cuba se muestra abierta a hablar con Trump y anuncia un plan de contingencia contra la falta de petróleo

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El régimen cubano se prepara para un «desabastecimiento agudo de combustibles» que representará la paralización de toda la producción energética con motores de diésel y fueloil, anunció este jueves en una inusual rueda de prensa el mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel.

«Vamos a vivir tiempos difíciles», reconoció Díaz-Canel al tiempo que rechazó la «teoría del colapso». Según explicó, la actual crisis de combustibles y económica en general se debe al «empeño de Estados Unidos de derrocar a la Revolución cubana» con su «persecución energética y financiera», por lo que abogó por una «articulación antifascista» internacional contra el Gobierno de Estados Unidos.

No obstante, afirmó que «el colapso no se puede asociar solamente» a esa «asfixia económica», sino a la «resistencia creativa y a la convicción de ideas de nuestro pueblo». Asimismo, sostuvo que la grave situación «la vamos a superar entre todos«, aunque no explicó de qué manera.

El presidente cubano también se mostró dispuesto a dialogar con Estados Unidos sobre cualquier tema, pero «sin presiones», en momentos en que Washington multiplica sus amenazas contra la isla.

«Cuba está dispuesta a un diálogo con los Estados Unidos, a un diálogo sobre cualquiera de los temas que se quiera debatir o dialogar», pero «sin presiones» ni «precondicionamientos», dijo Díaz-Canel en su comparecencia.

Ese diálogo tendrá que darse desde «una posición de iguales, en una posición de respeto a nuestra soberanía, a nuestra independencia, a nuestra autodeterminación» y sin «injerencia en nuestros asuntos internos», agregó.

Algunos puntos del plan

Díaz-Canel no precisó en qué consistiría este «plan de contingencia». Sin embargo, una fuente que solicitó el anonimato aseguró a ABC que este miércoles se desarrolló en todas las provincias del país una reunión de emergencia con todos los directivos de empresas e instituciones estatales para abordar los planes.

Según explicó esta fuente, testigo de una de esas reuniones, «van a mandar a la gente a cocinar con leña o carbón, incluso recomendarán hacer comidas comunitarias; el transporte funcionará al mínimo de disponibilidad; las escuelas van a funcionar a medio tiempo y se valora si cancelar las clases».

Según el plan, se recomendará «hacer comidas comunitarias; el transporte funcionará al mínimo de disponibilidad; las escuelas van a funcionar a medio tiempo y se valora si cancelar las clases»

De igual forma, aseguró que, entre las medidas, permitirían a las ‘mipymes’ (micro, pequeñas y medianas empresas) importar combustible, algo que les habían prohibido hasta el momento. «No dudo que la estrategia sea disfrazarse de mipymeros (privados) para burlar las sanciones de Estados Unidos», refirió.

En dicho encuentro, les informaron igualmente de que la isla espera la llegada de un barco de combustible para el día 20 de febrero procedente de Rusia o China. «O sea, no es seguro», advirtió.

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Algo que afirmó Díaz-Canel durante su comparecencia fue que “vamos a comer lo que se produzca en los municipios”, porque no hay combustible para el transporte. Eso significa pasar hambre porque muchos municipios no producen ni arroz, ni viandas, ni frijoles, ni carne…

“Cero combustible”

La crisis energética en la isla persiste desde hace cinco años, con cortes de electricidad que se han extendido hasta 20 horas diarias. Entre octubre de 2024 y septiembre de 2025 hubo cinco colapsos energéticos que mantuvieron al país a oscuras entre tres y cinco días.

Los expertos alertan de que, de no recibir combustibles, Cuba entrará en una «grave crisis» de proporciones humanitarias. Esta semana, Trump advirtió la necesidad de envío de ayuda humanitaria a la isla.

El régimen estaría esperando la llegada de un barco de combustible para el día 20 de febrero procedente de Rusia o China

La captura de Maduro el 3 de enero representó para La Habana la pérdida del suministro energético. México fue el mayor proveedor de petróleo de Cuba el año pasado, pero se enfrenta a la presión directa de Washington y estaría reevaluando si mantiene los envíos, los reduce o los cancela. En lo que va de año, Cuba solo ha recibido de México unos 86.000 barriles de crudo, pero la isla precisa 110.000 barriles diarios para satisfacer las necesidades energéticas.

El 29 de enero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró «emergencia nacional» con respecto a Cuba, al considerar que el régimen de La Habana constituye «una amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos. Su orden ejecutiva autoriza la imposición de aranceles adicionales a los bienes importados de cualquier país que suministre petróleo a Cuba, una medida que, según Washington, busca limitar el financiamiento del aparato estatal cubano.

Ese mismo día, la empresa de datos Kpler informó que Cuba dispone de combustible para entre 15 y 20 días si mantiene los actuales niveles de demanda y producción doméstica. Trump ha reiterado su intención de cortar el flujo de crudo hacia La Habana y aseguró que el régimen cubano está «muy cerca de colapsar». En entrevista con la agencia Efe, el vicecanciller cubano, Carlos Fernández de Cossío, reconoció que el país se enfrenta a «opciones limitadas» y anunció un plan de contingencia.

Conversaciones en México

Aunque La Habana lo ha negado, esta semana Trump afirmó que estaba sosteniendo conversaciones con altos funcionarios del Gobierno cubano para explorar un posible acuerdo. ABC confirmó con fuentes mexicanas que esas negociaciones estarían sucediendo en México entre representantes de la CIA y, por la parte cubana, Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro y quien ya tiene experiencia en este tipo de negociaciones. Él fue quien estuvo al frente de los diálogos con Washington que resultaron en el ‘deshielo’ implementado por Obama en 2014.

En medio de este escenario, mientras el régimen mantiene la narrativa belicista, dentro de la población muchos tienen esperanzas en que la caída de Maduro y las presiones de Washington conduzcan a una transición a la democracia en la isla. Unos tienen miedo al cambio, pero la mayoría lo ansían cuanto antes.



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