El tratado New START –Tratado de Reducción de Armas Estratégicas–, que limita el número de armas nucleares estratégicas de Estados Unidos y Rusia, expira oficialmente este jueves. Con el recuerdo aún vivo de la Guerra Fría, y dada la capacidad nuclear de ambas superpotencias, … crece el miedo a una nueva carrera armamentística sin restricciones.
Rusia intentó una aproximación hacia EE.UU. en septiembre del año pasado con la intención de prorrogar el tratado por un año. Pero, debido a la tensión entre ambas administraciones, Washington no ha adoptado una postura clara, lo que ha dejado en el aire el futuro del acuerdo.
Donald Trump se había mostrado reacio a prorrogar el tratado actual. En una entrevista con ‘The New York Times’ en enero, afirmó que «si expira, expira, y haremos un acuerdo mejor», añadiendo que «preferiría hacer un nuevo acuerdo, eso es mucho mejor. Puedo hacer acuerdos rápidos, y siempre los he hecho. Miren Venezuela. Es lo más rápido que se puede conseguir».
Arsenales nucleares
por países
En reserva
(no desplegado)
Desplegado
(no estratégico)
Desplegado
(estratégico)
Primer arma nuclear sin firmar
el Tratado de No Proliferación Nuclear
Fuente
Sipri (Stockholm International Peace Research Institute)
ABC
Arsenales nucleares por países
En reserva
(no desplegado)
Desplegado
(no estratégico)
Desplegado
(estratégico)
Primer arma nuclear sin firmar
el Tratado de No Proliferación Nuclear
Fuente: Sipri (Stockholm International Peace Research Institute) / ABC
Durante su primer mandato, Trump ya acusaba a Rusia de violar varios tratados y, en 2019, retiró a EE.UU. del Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF). Además, en 2020 abandonó el Tratado de Cielos Abiertos, que permitía vuelos de observación desarmados entre los dos países.
Hasta el momento, no se han detectado movimientos de la Administración Trump para impulsar conversaciones de desarme nuclear con otras potencias nucleares como China o la India. Al contrario, el mandatario norteamericano afirmó en octubre del año pasado que otros países estaban realizando pruebas nucleares y ordenó al Ejército que reanudara los ensayos, suspendidos desde 1992.
New START
El tratado original START, firmado en 1991 por EE.UU. y la entonces Unión Soviética durante los tiempos de la ‘perestroika’, ayudaba a cerrar los oscuros días de la Guerra Fría y prohibía a cada superpotencia desplegar más de 6.000 cabezas nucleares.
El New START, que entró en vigor el 5 de febrero de 2011, limita a 1.550 el número de ojivas nucleares desplegadas por cada país en misiles balísticos intercontinentales (ICBM), misiles balísticos lanzados desde submarinos (SLBM) y bombarderos estratégicos.
También restringe a 700 el número de ICBM, SLBM y bombarderos estratégicos desplegados, y fija en un máximo de 800 el total de lanzadores de ICBM, submarinos capaces de lanzar SLBM y bombarderos estratégicos, tanto desplegados como no desplegados.
Ambos países acordaron intercambiar esta información dos veces al año y realizar hasta 18 inspecciones anuales en las instalaciones nucleares del otro para verificar el cumplimiento del tratado.
Sin embargo, tras la invasión rusa en Ucrania de 2022, Moscú dejó de cooperar con las inspecciones. Asimismo, en febrero de 2023, anunció la suspensión de su participación en el New START, alegando que Occidente era responsable de la guerra en Ucrania.
En respuesta, la Administración Biden dejó en marzo de 2023 de proporcionar a Rusia datos sobre el número de ojivas, publicándolos en su lugar en la página web del Departamento de Estado. También decidió no permitir inspecciones rusas en instalaciones nucleares estadounidenses hasta que Moscú regresara al tratado.
China, otra potencia nuclear
Por su parte, China calificó la iniciativa rusa de prorrogar el New START como una «propuesta constructiva» y ha instado a EE.UU. a responder positivamente.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Lin Jian, declaró este martes en una rueda de prensa que «China presta atención a la propuesta constructiva de Rusia sobre el despliegue posterior al New START», y expresó su deseo de que la Casa Blanca «responda activamente para salvaguardar la estabilidad estratégica global».
Y sentenció: «Las fuerzas nucleares de China y EE.UU. no están en absoluto al mismo nivel. En la etapa actual no es justo ni razonable exigir a China que participe en negociaciones de reducción de armamento nuclear».
Las implicaciones van más allá de la relación bilateral. China ya está expandiendo y modernizando sus fuerzas nucleares. La eliminación de cualquier restricción sobre los arsenales nucleares de Washington y Moscú debilita el argumento a favor de la moderación en otras regiones.
Del mismo modo, la Conferencia de Examen del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) de 2026, prevista para el primer semestre de este año, se ve ensombrecida por el hecho de que las potencias nucleares están abandonando la moderación.


