
The Washington Post ha informado este miércoles a su personal que despedirá a centenares de personas, cerrando la sección de deportes y reduciendo considerablemente la de internacional. El diario eliminará corresponsalías y enviados especiales en todo el mundo después de años de pérdidas de suscriptores e ingresos. La empresa cesará a aproximadamente el 30% de sus empleados, según ha informado The New York Times.
El editor ejecutivo del periódico, Matt Murray, ha anunciado los recortes a primera hora de la mañana de este miércoles a través de una videoconferencia con el personal, a quien se pidió que se conectaran y que permanecieran en casa para la reunión.
En concreto, el ejecutivo anunció el cierre de la sección de deportes, aunque algunos de sus periodistas se reubicarán en la sección de reportajes que mantendrá la información sobre la cultura deportiva. También se suprimirá el área dedicada a los libros.
Los recortes en el periódico, ahora propiedad de Jeff Bezos, se esperaban desde hace semanas cuando el rumor de que se iba a desmantelar el área de deportes se había intensificado tras conocerse que a los periodistas que debían cubrir los Juegos Olímpicos de Invierno en Italia se les informó de que no lo harían.
El plan estratégico de la compañía consiste en reforzar la información política y nacional y los contenidos de negocios y salud. Entre otros, se ha despedido a la totalidad de los corresponsales en Oriente Medio y a los periodistas enviados a Ucrania o Berlín.
El anuncio supone, tal y como reconoció el propio Murray, un duro golpe para el rotativo. Por su parte, el exdirector del Post, Martin Baron, ha publicado este miércoles —poco después de conocerse los despidos—, que está “entre los días más oscuros de la historia de una de las organizaciones de noticias más grandes del mundo”.
Baron, que lleva meses advirtiendo del riesgo de la libertad de prensa en Estados Unidos, lamentó que “las ambiciones de la empresa disminuirán drásticamente su talentoso y valiente personal que se agotará aún más”. Y añadió que “al público se le negará la información básica basada en hechos que nuestra comunidad y el mundo necesitan más que nunca”.


