ICE, el brazo armado de Trump contra los sin papeles

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Las tres letras de una sigla dominan Mineápolis desde diciembre: ICE, la Policía de inmigración y aduanas, que tiene a miles de agentes desplegados en una operación migratoria descomunal, polémica y trágica. ‘Fuck ICE’ (‘Que le jodan al ICE’), dicen las pintadas por toda la ciudad. ‘ICE out’ (‘ICE fuera’), gritan los manifestantes. «Han pasado dos coches del ICE por la avenida Portland con la calle 31, dirección sur», alerta en un grupo de Signal uno de los miles de voluntarios, armados con silbato y móvil, dedicados a detectar y documentar sus operativos. «No salgo de casa hasta que no se vaya el ICE», lamenta una indocumentada mexicana.

ICE, ICE, ICE… se escucha en una ciudad por lo general tranquila, somnolienta. Pero ahora sacudida por este despliegue masivo de agentes federales decretado por Trump, entre alegaciones de redadas indiscriminadas, detenciones de gente con papeles e incluso de ciudadanos, episodios de uso excesivo de fuerza y, también, acoso y resistencia a la labor de los agentes, en ocasiones de forma violenta. Y, por supuesto, la muerte de dos vecinos, ambos estadounidenses, ambos por disparos de agentes federales, en dos tragedias a todas luces innecesarias.

Los demócratas, que controlan Mineápolis y Minnesota, han combatido este despliegue, por ahora sin éxito. Una jueza federal decidió este sábado contra su exigencia de suspender las operaciones de los agentes federales. Y otro juez ordenó la liberación antes del martes del niño de cinco años Liam Conejo Ramos, cuya imagen se ha convertido en el símbolo de la crueldad de las redadas.

Mineápolis no ha sido la primera ciudad donde ha actuado el ICE. Antes vinieron Los Ángeles, Chicago o Nueva Orleans. Pero el despliegue en la principal ciudad de Minnesota puede haber sido una muestra de qué cara puede tener la mano dura de Trump: el desembarco de un pequeño ejército doméstico, fortalecido con inversiones multimillonarias y reclutamientos masivos, con tácticas agresivas y cuestionables y en confrontación con las autoridades locales.

«Mineápolis es un ensayo de lo que va a ocurrir en otros lugares de EE.UU.», advierte Madison, una entre varios cientos de manifestantes delante del edificio federal Whipple, un centro de operaciones cercano al aeropuerto. «Esto es la materialización de la deriva autoritaria de Trump, pero nosotros también estamos mostrando cómo hacerle frente».

Trump prometió en campaña la mayor deportación de inmigrantes indocumentados de la historia. Fue una promesa popular entre sus votantes, tras varios años bajo Joe Biden con la frontera desbordada, con cruces ilegales récord por parte de inmigrantes.

«Mineápolis es un ensayo de lo que va a ocurrir en otros lugares de EE.UU.»

Madison

Manifestante en una protesta ante el centro de operaciones del ICE

Nada más llegar a la Casa Blanca, Trump se puso manos a la obra. El primer requisito era fortalecer el brazo ejecutor de la política migratoria, la fuerza de seguridad encargada de detectar, detener y deportar inmigrantes indocumentados.

600.000 deportados

Con el apoyo de sus aliados republicanos, Trump ha llenado los bolsillos del ICE y del resto de agencias dedicadas al cumplimiento de la legislación migratoria. En la macroley de gasto aprobada en verano se incluyeron 170.000 millones de dólares (143.000 millones de euros) para ese objetivo. Tras el regreso del multimillonario neoyorquino al poder, el ICE ha visto triplicado su presupuesto operativo, además de fondos descomunales para el desarrollo de centros de detención. En total, 75.000 millones de dólares (63.000 millones de euros) solo para esta agencia.

Es conocido el gusto de Trump por los números redondos y simbólicos, que transmiten claridad en el mensaje. Por eso se puso como objetivo de política migratoria la deportación de un millón de indocumentados en un año. Es decir, unos 3.000 deportados por día. Se ha quedado muy lejos, en algo más de 600.000. Pero es un número muy importante si se tiene en cuenta que el presidente de EE.UU. ha logrado eliminar casi por completo las entradas ilegales en la frontera sur –uno de sus grandes logros–, donde es más sencillo ejecutar las deportaciones.

Para acercarse a ese objetivo, necesitaba multiplicar el número de efectivos: «boots on the ground», botas sobre el terreno. El cuerpo del ICE tenía unos 10.000 agentes hace un año. Ahora son más del doble, 22.000.

Para conseguirlo, se han tomado atajos. El periodo de entrenamiento en ICE era de cinco meses. Ahora dura ocho semanas, y no incluye clases de español, el idioma que hablan muchos de los objetivos de sus detenciones. Además, se han eliminado las limitaciones de edad. Antes se exigía que los candidatos fueran mayores de 21 años y menores de 40. También se han creado incentivos, como un bonus de entrada de 50.000 dólares (42.000 euros). Y se ha invertido en una campaña de publicidad multimillonaria por parte del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), del que depende el ICE. Una campaña que ha sido polémica, por el contenido de algunos de los anuncios, que incluyen referencias de extrema derecha y supremacismo blanco.

La ley de la frontera

Por ejemplo, un anuncio en redes sociales del pasado agosto utilizaba la expresión ‘Which way, American man’ (‘¿Qué camino tomarás, hombre estadounidense?’), tomada del libro ‘Which way, Western man?’, una novela antisemita y racista de la década de 1970. En otro anuncio, se utilizaba la frase ‘We’ll have our home again’ (‘Recuperaremos nuestra casa’), un título de una canción de Pine Tree Riots, que es popular en círculos ultras.

Marla, una vecina de Mineápolis, levanta un cartel en una protesta cerca de donde murió Alex Pretti, el enfermero de 37 años al que dos agentes federales dispararon en medio de un altercado. ‘Incompetent Chaotic Executioners’ (Verdugos caóticos e incompetentes), se lee en el cartel, que utiliza las siglas del ICE para criticar la forma en la que los agentes federales han actuado en Mineápolis. «Su formación es cuestionable, no están preparados y operan fuera de la ley», critica.

Más allá de la formación apresurada de los nuevos agentes, el ICE opera con mano ancha desde el regreso de Trump. Su Gobierno ha relajado las regulaciones o las ignora. La Administración Trump eliminó la directiva de no realizar detenciones en lugares sensibles, como colegios, hospitales o iglesias. El DHS ha determinado que es legal entrar en los hogares de sospechosos sin órdenes judiciales, solo con órdenes administrativas, algo que está siendo combatido en tribunales. Y un juez federal reprendió esta semana a los responsables del ICE por violar casi cien órdenes judiciales en menos de un mes. «El ICE probablemente ha violado más órdenes judiciales en enero de 2026 que algunas agencias federales en toda su existencia», aseguró el magistrado Patrick Schiltz. «El ICE no es la ley en sí misma», criticó.


Servicio de Inmigración

y Control de Aduanas

Es la agencia que tiene por misión principal hacer cumplir las leyes de inmigración de Estados Unidos. A su vez, se divide en dos oficinas: la de Detención y Deportación (ERO), encargada de las detenciones, y la de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), encargada en los delitos transnacionales.

10.000 contratados en el último año

Hasta este año, mayores de 21años

y menores de 40 para la mayoría de

los puestos. Ahora, a partir de

18 años y sin límite de edad

Se ha reducido de cinco meses

a ocho semanas

Entre 50.000 y 85.000 dólares

de base inicial

Era de 10.000 millones de dólares

al año. La ley de gasto de julio

la aumentó a 75.000 millones

(incluyendo el desarrollo de centros

de detención)

Realizar 3.000 arrestos al día

en todo el país. Trabajan con cuotas

diarias e incentivos

Casco balístico

de kevlar (protección

antibalas y metralla)

Muchos trabajan con máscara

o pasamontañas para evitar

‘doxxing’ (acoso en internet)

Chaleco táctico

antibalas con

cargadores extras.

El velcro permite

añadir más

almacenamiento

No hay uniforme

oficial. Pueden ir con

ropa de calle o militar

Suelen ir con insignias o la palabra

ICE o Police (aunque pueden ir sin

identificar)

Largas como el M4 o el AR-15

y armas cortas. Llevan también

granadas lacrimógenas, espráis de

gas pimienta y porras retráctiles.

Algunos portan los rifles de ‘paintball’

que usan para marcar objetivos

La Administración Trump ha

ralentizado la implantación de

Te podría interesar:

la cámara corporal.

Desde el regreso de Trump al poder, cambió la política para poder hacer detenciones en colegios, hospitales o iglesias.

Se han desplegado unos

2.000 agentes del ICE y otros

1.000 de la Patrulla Fronteriza

Fuente: Elaboración propia / ABC

Servicio de Inmigración y Control de Aduanas

Es la agencia que tiene por misión principal hacer cumplir las leyes de inmigración

de Estados Unidos. A su vez, se divide en dos oficinas: la de Detención y

Deportación (ERO), encargada de las detenciones, y la de Investigaciones de

Seguridad Nacional (HSI), encargada en los delitos transnacionales.

10.000 contratados en el último año

Era de 10.000 millones de dólares

al año. La ley de gasto de julio la

aumentó a 75.000 millones (incluyendo

el desarrollo de centros de detención)

Hasta este año, mayores de 21 años y

menores de 40 para la mayoría de los

puestos. Ahora, a partir de 18 años y

sin límite de edad

Se ha reducido de cinco meses

a ocho semanas

Realizar 3.000 arrestos al día

en todo el país. Trabajan con cuotas

diarias e incentivos

Entre 50.000 y 85.000 dólares

de base inicial

Casco balístico

de kevlar (protección

antibalas y metralla)

Muchos trabajan

con máscara

o pasamontañas

para evitar ‘doxxing’

(acoso en internet)

Suelen ir con

insignias o la palabra

ICE o Police

(aunque pueden ir

sin identificar)

Chaleco táctico

antibalas

En él van cargadores

extras. Las bandas de

velcro permiten añadir

más bolsillos

Ninguno determinado.

Pueden ir con ropa

de calle, pero también

con ropa militar

o uniformes

Largas como el M4 o el AR-15 y armas cortas. Llevan también

granadas lacrimógenas, espráis de gas pimienta y porras retráctiles.

Algunos portan los rifles de ‘paintball’ que usan para marcar objetivos.

La Administración Trump

ha ralentizado la implantación

de la cámara corporal.

Desde el regreso de Trump, cambió la

política para poder hacer detenciones

en colegios, hospitales o iglesias.

Se han desplegado unos 2.000 agentes del ICE y otros 1.000 de la Patrulla Fronteriza

Fuente: Elaboración propia / ABC

El ICE no está solo en Mineápolis. También tiene la asistencia de la Patrulla Fronteriza. Ambos cuerpos han participado en estos despliegues masivos, en territorios demócratas, con mucha atención mediática, que buscan tanto detener a indocumentados como mandar un mensaje de miedo.

A la Patrulla Fronteriza pertenece Gregory Bovino, el comandante de las fuerzas federales en Mineápolis hasta que fue defenestrado tras la crisis creada por la muerte de Pretti y de otra vecina, Renee Nicole Good, entre críticas crecientes de republicanos por el caso creado en el despliegue y por la narrativa falsa de la Administración Trump para justificar las muertes de ciudadanos estadounidenses.

Los agentes de la Patrulla Fronteriza se han desplazado muy lejos de su escenario habitual, de la frontera, porque allá ahora se les necesita menos. Están fuera de lugar, y no solo por el frío polar de Minnesota. No es lo mismo operar contra indocumentados en un pedregal de Nuevo México, con una laxitud operativa y una falta de supervisión más cercana al ‘salvaje Oeste’. Sin miles de cámaras grabándoles, sin la resistencia de vecinos en una ciudad progre, asistidos por los derechos y garantías que tienen los ciudadanos. Pero en la muerte de Pretti, al que disparó un miembro de la Patrulla Fronteriza, los agentes federales han mostrado que aquí –y quizá en otros lugares a partir de ahora– están dispuestos a traer la ley de la frontera.



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