#Salud: Este científico de Harvard cree haber descubierto “la ubicación exacta del cielo” gracias a una nueva teoría

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¿Se puede señalar en un “mapa del universo” dónde estaría el cielo bíblico? Eso es lo que sugiere el Dr. Michael Guillén, exprofesor de física en Harvard, al asociarlo con una frontera del cosmos llamada Horizonte Cósmico. La idea se volvió viral por lo provocadora que suena. Conviene decirlo desde el inicio: es una hipótesis personal que mezcla ciencia y fe, no una prueba científica ni un descubrimiento confirmado por telescopios.

La teoría en pocas palabras, del texto bíblico al mapa del cosmos

Guillén parte de un puente simple: muchos pasajes bíblicos hablan de “mirar hacia arriba” y de distintos niveles de cielo. En su lectura, ese “arriba” puede pensarse como capas, el cielo cercano de la atmósfera, el cielo del espacio y, más allá, la morada de Dios.

Su giro viene al unir esa imagen con ideas populares de cosmología asociadas a Hubble y a Einstein. Propone que el “tercer cielo” no estaría dentro del universo accesible, sino más allá de la frontera de lo observable, un lugar que para nosotros sería inalcanzable.

Qué es el Horizonte Cósmico y por qué no podemos cruzarlo

El Horizonte Cósmico no es una pared, es más parecido al borde de una linterna en la niebla: no marca el fin del mundo, marca hasta dónde llega la luz que podemos recibir. El universo se expande y, mientras lo hace, la luz de zonas muy lejanas puede tardar tanto en llegar que, para nosotros, todavía no llegó y quizá nunca llegue.

En cosmología, “horizonte” significa justo eso: el límite de lo observable desde un punto dado. No es que detrás no haya nada, sino que no tenemos forma de medirlo con luz, señales o instrumentos.

Aquí entra otra idea clave: el espacio mismo puede estirarse. Ese estiramiento puede separar regiones tan rápido que quedan fuera de contacto, aunque nada “viaje” más rápido que la luz como objeto. La relatividad se puede resumir así: nada con masa puede moverse más rápido que la luz. Y si el universo se expande de cierto modo, hay lugares que se vuelven inaccesibles, no por falta de ganas, sino por límites físicos del intercambio de señales.

Foto Freepik

Hubble y la expansión del universo, la pieza que dispara la idea

Cuando Edwin Hubble observó que muchas galaxias se alejan, cambió la historia de la astronomía: el universo no está quieto, se expande. En términos cotidianos, cuanto más lejos está una galaxia, más rápido parece alejarse por la expansión del espacio. Esa intuición alimenta la propuesta de Guillén: a distancias enormes, el alejamiento puede volverse tan extremo que la comunicación se corta.

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La relatividad especial afirma que ninguna nave con masa puede superar la velocidad de la luz. Guillén lo traduce a una escena clara: aunque construyéramos una nave rapidísima, algunas regiones se separan por la expansión del espacio de una manera que impide alcanzarlas. No es “viajar más rápido que la luz”, es el espacio estirándose entre medio.

Dónde la ciencia termina y empieza la interpretación religiosa

El horizonte es un concepto científico real, pero usarlo como “dirección exacta” del cielo es una lectura simbólica o teológica. La ciencia describe lo medible, la fe habla de sentido, propósito y trascendencia. Por eso esta propuesta no se puede comprobar con telescopios ni con experimentos directos.

La historia se difundió en medios como La Nación y se atribuye a una columna de opinión publicada en Fox News, pero no se trata de un estudio revisado por pares. Vale la pena leer fuentes completas, distinguir divulgación de evidencia y evitar titulares que suenan a “ubicación confirmada”.

Preguntas útiles para leer estas noticias sin caer en exageraciones

Antes de creer o descartar, ayuda preguntar si lo presentado es opinión o investigación, qué significa “ubicación exacta” en un tema que depende de observación, y si “horizonte” se usa en sentido técnico o como metáfora religiosa. Buscar explicaciones básicas de cosmología y comparar fuentes suele aclarar el ruido.

La idea de ubicar el cielo bíblico más allá del Horizonte Cósmico funciona como imagen poderosa: recuerda que el universo tiene límites reales para nosotros. También explica por qué algunas personas ven en lo inaccesible un lugar para lo sagrado. La ciencia no confirma el Cielo como coordenada, pero sí ofrece un lenguaje para pensar lo que no podemos alcanzar. Si algo deja esta discusión, es una invitación a la curiosidad y al pensamiento crítico.

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