Después de casi dos años de cierre, con breves intervalos puntuales en los que se levantaron sus barreras, el paso de Rafah, ubicado al sur de la franja de Gaza en la frontera con Egipto, dio este domingo su primer paso hacia la … reapertura.
Pero, cuando todo apuntaba al inicio del cruce de personas en ambas direcciones, Israel sorprendió al anunciar que el movimiento se retrasaba al menos 24 horas para dedicar la primera jornada a una “fase piloto para probar y evaluar el funcionamiento del paso”.
Los medios israelíes, citando fuentes egipcias, aseguraron que agentes de seguridad palestinos cruzaron la puerta egipcia del paso y se dirigieron hacia la puerta palestina para unirse a una misión de la Unión Europea que supervisará las entradas y salidas. Las mismas fuentes indicaron que varias ambulancias también cruzaron por la puerta egipcia.
Israel se reserva el control de todos los movimientos y adelanta que el paso se abrirá solo para personas, no se utilizará para la tan necesaria entrada de ayuda humanitaria. A falta de conocer los datos concretos, de las declaraciones de los dirigentes israelíes se desprende que se espera que más personas puedan salir que entrar, aunque el número de salidas diarias también será limitado.
Los medios de Israel apuntaron que las autoridades egipcias seguirán controlando el paso en su lado de la frontera y los nombres de quienes soliciten regresar a Gaza deberán ser aprobados primero por El Cairo y después por Israel, con 24 horas de antelación. El personal de seguridad israelí no estará presente en el propio paso, pero operará un punto de control dentro de Gaza, donde los que entren serán sometidos a exhaustivos controles. Los gazatíes que quieran salir necesitarán una autorización para viajar al extranjero que expedirá la Autoridad Palestina, previa coordinación con los israelíes.
Más de 20.000 enfermos y heridos esperan su turno para poder salir y recibir tratamiento en hospitales extranjeros. Desde Unicef destacaron la importancia de la apertura porque “las evacuaciones médicas son cruciales. He conocido a muchos niños heridos, amputados por explosiones durante la guerra, que han perdido un brazo o una pierna. Algunos han sido atendidos aquí, pero el sistema sanitario no es suficiente para absorber todas las enormes necesidades de rehabilitación”, declaró su portavoz, Jonathan Crickx, al canal Al Yasira.
La reapertura parcial llega tras meses de presión por parte de la ONU y de organizaciones humanitarias internacionales, que reclaman desde hace tiempo el desbloqueo del acceso a un territorio devastado por casi dos años de bombardeos.
Nuevo Gobierno de tecnócratas
Además de los miles de gazatíes que esperan entrar para reunirse con sus familias, el nuevo Gobierno de tecnócratas formado por la Junta de Paz creada por Trump también espera la luz verde del Ejército. Hamás, que ha anunciado su disposición a entregar el control administrativo de la Franja a este órgano, señaló que esta reapertura “es un derecho conquistado por nuestro pueblo palestino”, según declaraciones de su portavo, Hazem Qasim. “Pedimos a los mediadores que sigan vigilando el comportamiento de la ocupación en el paso para que no nos enfrentemos a una reformulación del asedio por otras vías”, solicitó Qasim.
La prueba en el paso fronterizo llegó después de un sábado sangriento en el que Israel bombardeó el norte, centro y sur de la Franja y mató al menos a 31 personas, entre ellas varias mujeres y niños. Uno de los lugares atacados fue el campo de desplazados de Al Mawasi, en la denominada “zona segura” de Gaza por los militares hebreos. El Ejército aseguró que fue un ataque en respuesta por la irrupción de varios terroristas desde un túnel en Rafah.
Nickolay Mladenov, director general de la Junta de la Paz para Gaza, instó a las partes a “ejercer moderación y respetar el alto el fuego”. El diplomático búlgaro escribió en sus redes sociales que “estoy profundamente preocupado por lo ocurrido desde el viernes: combatientes armados de Hamás saliendo de un túnel en Rafah y ataques israelíes que, de forma trágica, también causaron la muerte de civiles”.
Desde la entrada en vigor del acuerdo de 20 puntos de Donald Trump en octubre, Israel ha matado a más de 500 palestinos. El cruce de Rafah debía haberse abierto durante la primera fase, pero los israelíes lo aplazaron como represalia por el retraso de Hamás en la entrega de los cuerpos de todos los rehenes. Benjamin Netanyahu reescribe las normas del pacto y ahora presiona a Trump para que establezca un ultimátum para el desarme de Hamás.
Cerrado desde mayo de 2024, salvo una breve reapertura a comienzos de 2025, Rafah debería reabrirse por completo en el marco del plan impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump para poner fin a la guerra iniciada tras el atentado de Hamás del 7 de octubre de 2023. Mientras tanto, en Gaza, la espera continúa. «Cada día que pasa empeora mi estado y mi vida se me escapa», lamentaba para AFP Mohammed Shamiya, un enfermo renal de 33 años que aguarda autorización para salir del enclave y recibir tratamiento en el extranjero.


