Se las quita al llegar a casa y, de golpe, el ambiente cambia. El olor no avisa, sale directo desde dentro de las zapatillas, como si se hubiera quedado atrapado todo el día esperando ese momento. Pasa por una mezcla simple, sudor, calor y poco aire, y la buena noticia es que también se arregla con algo igual de simple, barato y seguro, sin salir de casa.
¿Por qué las zapatillas huelen aunque parezcan limpias?
El sudor no es el villano principal, el problema empieza cuando la humedad se queda dentro y las bacterias la usan como alimento. En una zapatilla deportiva, el calor del pie y la falta de ventilación montan un “invernadero” perfecto para que ese olor se haga fuerte. Los materiales sintéticos suelen retener más humedad, y unas plantillas viejas, cargadas de sudor y piel, empeoran el resultado aunque por fuera el calzado se vea impecable.
Señales de que el problema está en la humedad y las plantillas
Cuando el olor se dispara al final del día, cuando el interior se nota pegajoso o tibio, o cuando las plantillas huelen incluso fuera de la zapatilla, casi siempre hay humedad acumulada. Si además se ven amarillentas o con zonas más oscuras, suele haber más actividad de bacterias (y a veces hongos). En esos casos, perfumar por encima solo tapa el síntoma, la clave está en secar y neutralizar.
El truco definitivo en casa: bicarbonato por la noche y ventilación total
El método más fiable para quitar el olor de pies de las zapatillas combina absorción y neutralización, por eso el bicarbonato de sodio funciona tan bien. Con la zapatilla seca por fuera, se espolvorea una o dos cucharadas en cada una, procurando cubrir la zona de la plantilla, que es donde más se concentra el problema. No hace falta empapar ni mezclar con agua, el objetivo es que el polvo capture humedad y olores.
Luego se deja actuar toda la noche. Por la mañana se sacude bien, se retira el exceso y se deja el calzado con la lengüeta abierta, en un lugar ventilado. Es como abrir las ventanas tras cocinar algo con mucho aroma, el aire termina de hacer su parte y evita que el olor vuelva a quedarse “encerrado”.
¿Cómo hacerlo sin estropear el material ni dejar polvo blanco?
Si la plantilla es extraíble, conviene sacarla y tratarla aparte para que el interior respire mejor. Para evitar restos de polvo, se puede poner el bicarbonato en una bolsita de tela fina o en una media vieja anudada, y dejarla dentro. En materiales delicados, mejor probar primero en una zona pequeña. El secado siempre debe ser al aire, lejos de radiadores o sol directo fuerte, porque el calor extremo puede deformar pegamentos y espumas.
Refuerzos rápidos si el olor es muy fuerte: vinagre, frío o cítricos
Cuando el olor está muy instalado, el bicarbonato puede necesitar apoyo. Una opción práctica es rociar el interior con una mezcla de agua y vinagre blanco (siempre diluido), dejar actuar poco tiempo y permitir que se seque por completo antes de volver a usar la zapatilla, ya que la humedad residual es el mayor enemigo.
Otra ayuda puntual es el congelador, que frena la actividad bacteriana, o las cáscaras de limón, que aportan ácidos naturales y un aroma fresco. El frío se usa cuando no hay tiempo para lavar, y el cítrico encaja cuando la zapatilla ya está seca y solo necesita un empujón final.
¿Cuándo evitar cada método para no llevarse sorpresas?
El vinagre no se usa sin diluir y nunca se “cierra” la zapatilla hasta que esté totalmente seca. El congelador funciona mejor dentro de una bolsa bien cerrada, y luego se descongela al aire, sin fuentes de calor. Los cítricos se evitan si el interior está húmedo, porque sumarían más agua al problema. La meta es bajar microorganismos y humedad, no tapar el olor con perfume.
¿Cómo mantener las zapatillas sin olor semana tras semana?
La rutina manda. Alternar pares permite que cada zapatilla descanse y se seque, y al llegar a casa conviene ventilar abriendo bien la lengüeta y aflojando cordones.Si las metes en un armario cerrado nada más llegar, la humedad se queda dentro y el olor vuelve más rápido. Mejor déjalas un rato al aire, con la lengüeta abierta y los cordones flojos. Si puedes, saca la plantilla para que se seque aparte. Con 30 a 60 minutos suele bastar antes de guardarlas.


