Empleados federales denuncian acoso diario y clima de ‘zona de guerra’ en el centro de Los Ángeles

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Una empleada federal describió el hostigamiento constante que sufre a manos de manifestantes en el centro de Los Ángeles, comparando su experiencia diaria con caminar por una ‘zona de guerra’. La mujer, que prefirió mantener su identidad en reserva, declaró a The California Post que ella y sus colegas son acosados regularmente en el edificio federal Edward R. Roybal, sede del tribunal del Distrito Central y oficinas de agencias como Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

‘Me llaman fascista’, relató la empleada. ‘La semana pasada, escupían a los automóviles y proferían insultos raciales contra mis compañeros. Es una situación completamente inaceptable’.

Según The Post, miembros de grupos afines a Antifa se han congregado en la parte trasera del edificio desde el verano, donde insultan e intimidan a empleados —incluyendo jueces— mientras graban sus rostros y placas vehiculares. La empleada afirmó que ella y otros trabajadores están ‘hartos y frustrados’ por este comportamiento intimidatorio.

‘Se siente como una insurrección’, expresó. ‘Utilizan la violencia y la intimidación para aterrorizar a empleados federales. Cada día tengo la sensación de estar en una zona de guerra’.

El edificio ha sido epicentro de protestas violentas, como la ocurrida el viernes por la noche, donde varios manifestantes fueron arrestados tras enfrentamientos con agentes.

En diciembre, un individuo con resentimiento contra ICE fue acusado de lanzar cócteles Molotov contra la instalación, aunque no logró encenderlos. La empleada narró que llegó a trabajar una hora después del incidente.

‘Al dirigirme a la entrada principal, vi la cinta de la escena del crimen’, recordó. ‘Afortunadamente, no consiguió encenderlos, pero el vestíbulo estuvo completamente cerrado’.

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José Francisco Jovel, de 54 años y con un historial criminal de casi cuatro décadas, profirió retórica anti-ICE durante el ataque frustrado, manifestando su intención de ‘volar el edificio’ y ‘rociar’ a todos los oficiales. Calificó sus acciones como un ‘ataque terrorista’ y acusó a los agentes de ‘separar familias’.

‘Este fue un ataque claro y deliberado contra las fuerzas del orden federales, y simboliza los constantes ataques que estos valientes hombres y mujeres enfrentan día tras día mientras arriesgan sus vidas para arrestar asesinos, violadores y miembros de pandillas’, declaró en su momento la Subsecretaria de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin.

Las autoridades informaron que Jovel portaba varios cócteles Molotov adicionales, cuatro cuchillos y una herramienta múltiple Leatherman. Al no estar encendidas, las botellas no provocaron incendios, y no se registraron heridos ni daños materiales.

Los antecedentes penales de Jovel incluyen un cargo por intento de asesinato en 1987, robo armado en 1991 y acoso a una víctima menor de edad en 2007.

En un incidente relacionado, más de veinte agentes del Departamento de Seguridad Nacional fueron atacados en un hotel de Los Ángeles en junio, cuando otro individuo presuntamente lanzó un cóctel Molotov que cayó en unos arbustos. Tampoco hubo heridos en ese ataque.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**